El calor extremo deja 30.000 hectáreas arrasadas, miles evacuados y 12 muertos en incendios España 2026

La combinación de calor extremo y sequía ha disparado los incendios forestales en varias comunidades. Te contamos por qué está pasando, qué debes saber si vives cerca del monte y cómo consultar los avisos oficiales.

La combinación mortal de calor extremo y sequía ha dejado un saldo devastador: más de 61.000 hectáreas arrasadas en toda España, 12 personas fallecidas en el incendio de Almería y miles de evacuados mientras las llamas avanzan sin control. Según los últimos datos por satélite del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (el servicio de Copernicus que monitoriza los fuegos en todo el continente), la superficie quemada en lo que va de 2026 duplica la media de las dos últimas décadas a estas alturas del año.

En solo 70 días, entre mayo y julio, han ardido 34.000 hectáreas adicionales, un acelerón que ha puesto a muchas comunidades contra las cuerdas. Y lo peor es que las condiciones que han creado esta tormenta perfecta no son una casualidad: son el nuevo patrón que el cambio climático está consolidando en el Mediterráneo.

Por qué este año arde más monte que nunca

El proceso tiene lógica y está estudiado. Tras un invierno muy lluvioso (un 140% más de precipitaciones de lo normal, según la Aemet), la vegetación creció con fuerza. Luego llegó una primavera extremadamente cálida y seca —la segunda más calurosa desde que hay registros— que fue secando toda esa biomasa (la materia vegetal acumulada). Cuando las olas de calor de junio y julio apretaron con temperaturas 3,2 °C por encima de la media, el monte se convirtió en yesca. Una chispa, cualquier negligencia o un accidente como la caída de un poste eléctrico (la hipótesis principal en Almería) bastó para desatar incendios de una velocidad y violencia pocas veces vistas.

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“En la región mediterránea, periodos húmedos seguidos de otros muy secos generan una cantidad de combustible fuera de lo común y dan lugar a fuegos mucho más extremos”, explica un análisis del Instituto de Ciencia Climática y Atmosférica de Zúrich. Dicho en cristiano: llueve mucho, el campo crece a lo bestia, luego el calor lo convierte en un polvorín y cualquier cosa lo enciende.

La Aemet ha estrenado este año un nuevo índice de peligro de incendio que, además de las variables meteorológicas, tiene en cuenta el estado de la vegetación y la humedad del suelo. Puedes consultarlo en su web antes de cualquier salida al campo o si vives en zona de interfaz urbano-forestal (esas urbanizaciones o casas que se meten dentro del monte). Porque ahí está otra parte del problema: cada vez más viviendas se construyen en entornos de alto riesgo, lo que multiplica la vulnerabilidad.

En la región mediterránea, periodos húmedos seguidos de sequía generan un combustible descomunal que luego arde con una violencia extrema.

Lo que pasó en Almería: la peor tragedia por fuego en años

El incendio que ha dejado 12 muertos y 23 desaparecidos en Los Gallardos y otros municipios almerienses es ya el más mortífero que se recuerda en Andalucía. Más de mil personas fueron evacuadas solo en esa localidad, en medio de escenas de caos y desconcierto. La causa que se baraja apunta a la caída de un poste eléctrico, pero la auténtica dinamita llevaba meses acumulándose en forma de calor acumulado y suelo reseco.

“Nos hemos acostumbrado a hablar de récords, pero esto es una crisis donde el cambio climático es la clave fundamental”, reflexiona Mónica Parrilla, responsable de incendios de Greenpeace. La experta añade que “los fuegos han evolucionado de un problema ambiental a un problema de protección civil”. Es decir, ya no basta con apagar el fuego: hay que preparar a la población para convivir con él.

calor extremo

Qué puedes hacer (y qué se está haciendo mal)

La realidad es que las administraciones siguen llegando tarde. La inversión en prevención social —que la gente sepa cómo actuar— es raquítica. Lourdes Hernández, de WWF, insiste: “Es urgente avanzar en autoprotección para que los municipios sean zonas seguras. A corto plazo, hay que invertir en prevención social”. Cristina Montiel, catedrática de Ordenación del Territorio, añade que “el riesgo depende hoy aún más de la preparación, no solo del sistema de defensa, también de la sociedad”.

Mientras tanto, tú puedes tomar medidas muy concretas si vives en una zona de riesgo o planeas salir al monte. Lo primero, consulta el índice de peligro de la Aemet en su web. Lleva siempre un móvil cargado y revisa los avisos de Protección Civil. Infórmate de las rutas de evacuación de tu urbanización. Y nunca, jamás, tires colillas o uses herramientas que puedan generar chispas en días de viento seco. Suena a sentido común, pero la mayoría de los incendios los provocamos las personas, de forma inconsciente o accidental.

Más allá de la responsabilidad individual, Parrilla apunta tres claves colectivas: reducir la siniestralidad (fuegos provocados por accidentes o negligencias), rebajar la vulnerabilidad del territorio y, sobre todo, incluir el riesgo de incendio en la planificación urbanística. “Es imprescindible que las normas de construcción tengan en cuenta el peligro durante los últimos años”, zanja.

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El problema, como casi siempre, no es solo el clima. Es cómo hemos construido el paisaje y cómo seguimos haciéndolo sin tener en cuenta que el fuego va a ser un vecino cada vez más frecuente.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 🌍 ¿Qué ha cambiado? El calor extremo y la sequía han empujado la superficie quemada a más del doble de la media, con 61.000 hectáreas arrasadas y 12 vidas perdidas.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A quienes viven en zonas rurales, urbanizaciones en el monte o tienen familia en áreas de riesgo. Y a todos los que sufrimos eco-ansiedad con cada ola de calor.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisa los mapas de peligro de la Aemet, conoce el plan de evacuación de tu zona y exige a tu ayuntamiento medidas de autoprotección realistas.

Aunque el panorama da miedo, el primer paso para no caer en la parálisis es entender qué está pasando y actuar con la información disponible. Y recuerda: no estás solo en esta historia.