Las hospitalizaciones psiquiátricas en jóvenes durante episodios de calor extremo aumentan hasta un 30 %

Una investigación de la Universidad de Sydney constata que los días de altas temperaturas disparan los ingresos hospitalarios de salud mental en niños y adolescentes. Las hospitalizaciones pueden aumentar hasta un 30% durante los días de calor extremo.

Cuando el termómetro supera los 35 grados, el cuerpo pide a gritos un respiro. Pero para muchos niños y adolescentes, el calor extremo puede ser mucho más que una molestia: una nueva investigación de la Universidad de Sydney lo relaciona con un aumento de hasta el 30% en los ingresos hospitalarios por crisis de salud mental.

El estudio, que ha analizado todos los ingresos por motivos de salud mental en menores de 12 años y adolescentes de 13 a 17 en Nueva Gales del Sur (Australia) entre 2001 y 2022, muestra que en los días más calurosos los hospitales reciben más casos de ansiedad, depresión, trastornos de conducta e incluso consumo de sustancias. Y el patrón se repite especialmente en la estación fría, cuando los cambios bruscos de temperatura parecen pillar al cuerpo con la guardia baja.

Según los investigadores, el aumento en las hospitalizaciones puede alcanzar el 30% en los días de calor extremo. Pero la cifra no se queda ahí: las proyecciones climáticas apuntan a que el problema irá a más. En un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero, los ingresos atribuibles al calor podrían subir otro 20,8% de aquí a finales de siglo.

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Qué dice el estudio (y de qué nos avisa)

Los datos proceden de un análisis exhaustivo de los registros hospitalarios en el estado más poblado de Australia. Los investigadores, liderados por Wen-Qiang He, advierten de que "un tiempo más cálido de lo normal, que es cada vez más frecuente debido al cambio climático, ya está afectando a la salud mental de algunos de nuestros jóvenes más vulnerables.

La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años padece algún trastorno mental. El estudio, publicado en una revista científica, sugiere que el calor extremo actúa como detonante de crisis que ya estaban latentes. No es que el calor cause trastornos de la nada, sino que descompensa a quien ya tenía factores de riesgo.

El calor extremo es ya un factor de riesgo mental, y el sistema sanitario apenas empieza a contabilizarlo.

Los ingresos no se limitan a un diagnóstico concreto. El calor intenso dispara el estrés y la irritabilidad,, llevando a conflictos y agresividad, que en adolescentes pueden escalar hasta requerir atención urgente. También altera el sueño y reduce las interacciones sociales, dos pilares de la estabilidad emocional.

Los mecanismos fisiológicos tampoco ayudan. Cuando la temperatura corporal sube, el cerebro tiene más dificultad para regular su funcionamiento, y se producen cambios en la inflamación y en el flujo de oxígeno. Es un cóctel que puede hacer aflorar episodios de ansiedad, compulsiones o conductas autolesivas.

Por qué el calor afecta a tu cabeza (literalmente)

ola de calor salud mental

El cuerpo regula su temperatura interna mediante la sudoración y la circulación. Pero cuando el mercurio se dispara, esos mecanismos se sobrecargan. El estudio apunta a que el calor afecta al funcionamiento celular, incrementa la inflamación y reduce el flujo de oxígeno al cerebro. Todo eso se traduce en un mayor riesgo de irritabilidad, impulsividad y episodios de ansiedad.

Además, las noches tropicales impiden conciliar un sueño reparador. La falta de descanso es un factor de peso en la aparición de síntomas depresivos y en el empeoramiento de trastornos de conducta. Y si a eso le sumamos el aislamiento social que a menudo provoca el no querer salir de casa por el calor, el resultado es un terreno abonado para la crisis.

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Lo que la ciencia pide (y lo que podemos hacer)

Los investigadores reclaman estrategias de adaptación urgentes. No vale solo con abrir las piscinas o repartir ventiladores. Hay que garantizar que los colegios, institutos y centros comunitarios dispongan de espacios refrigerados donde los jóvenes puedan refugiarse durante las horas de máximo calor. También proponen ajustar los horarios escolares para reducir la actividad al aire libre en las horas centrales del día.

Otro punto clave es incluir la salud mental de forma explícita en los avisos públicos por ola de calor. Hasta ahora, las alertas se centran en golpes de calor y deshidratación, pero ignoran que una subida de temperaturas puede ser el detonante de un brote psicótico o de una crisis de ansiedad en menores vulnerables.

El estudio deja claro que el cambio climático no es solo una amenaza para el planeta. Es una amenaza directa al bienestar emocional de las generaciones más jóvenes. Y la respuesta, por ahora, va con retraso.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 🧠 ¿Qué dice el estudio? Las olas de calor incrementan hasta un 30% los ingresos psiquiátricos en niños y adolescentes, especialmente en días calurosos fuera de temporada.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A menores de 18 años con problemas de salud mental previos, aunque el calor puede desencadenar crisis en cualquiera.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Si convives con un joven vulnerable, procura mantener la casa fresca, vigila sus patrones de sueño y ten a mano los contactos de urgencia. Los colegios y ayuntamientos deben activar espacios refrigerados.

Si necesitas ayuda

Si estás pasando por un momento difícil, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad, disponible 24 horas, todos los días, gratis y confidencial.