La metamorfosis de Elsa Anka: El rostro de los 90 que cambió los platós por las relaciones públicas

Elsa Anka fue durante una década el rostro que saltaba de cadena en cadena con una energía que la televisión española rara vez ha vuelto a ver. Hoy, a los 60 años, ha cambiado los focos por las relaciones públicas y la reivindicación del edadismo con una claridad que pocas se atreven a tener.

Hay presentadoras que marcan una época y luego desaparecen sin que nadie entienda muy bien por qué. Elsa Anka fue una de esas caras que en los años 90 lo llenaba todo: Antena 3, Telecinco, Telemadrid, TV3. Nacida en Barcelona en 1965, su nombre completo es María Elsa Anca Lardín, y su carrera comenzó en la publicidad antes de que la pequeña pantalla la reclamara para siempre. Lo que vino después fue una historia de reinvención que merece contarse.

Desde sus primeras apariciones en Ahí te quiero ver de TVE hasta convertirse en un rostro reconocible de El Gran Juego de la Oca o Sonría, por favor, Elsa Anka acumuló una versatilidad poco común: presentadora, actriz, modelo y hoy relaciones públicas de IM Clinic, clínica de cirugía plástica. El salto no fue por capricho, sino por necesidad. Y ella lo ha dicho sin rodeos.

Elsa Anka: de los platós de los 90 a las relaciones públicas

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Cuando a mediados de los 90 Elsa Anka copresentaba El Gran Juego de la Oca en Telecinco junto a Andrés Caparrós, la televisión española vivía su época más caótica y festiva. Ella encajaba perfectamente: carismática, desenfadada, con una presencia que gustaba igual en horario de tarde que en prime time. Pasó por Telemadrid, TV3 y casi todas las cadenas autonómicas sin perder un ápice de frescura.

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Pero el cambio de siglo trajo otro modelo de televisión, y Elsa Anka fue quedándose en un segundo plano. Sus apariciones se espaciaron, los proyectos dejaron de llegar con la regularidad de antes, y la profesional que había estado en prácticamente todos los grandes platós del país tuvo que reorientar su carrera. Lo hizo hacia las relaciones públicas, sin aspavientos, con la misma determinación con la que un día se plantó ante las cámaras.

Elsa Anka y el edadismo: la voz que la televisión no quería escuchar

Elsa Anka ha sido una de las primeras en señalar públicamente lo que el sector lleva décadas tapando: el edadismo en la televisión española afecta de manera desproporcionada a las mujeres. En noviembre de 2023, en Espejo Público, denunció que la industria "jubila simbólicamente" a las presentadoras cuando llegan a cierta edad, mientras sus compañeros varones continúan en pantalla sin cuestionamientos.

Su mensaje conectó con miles de mujeres que reconocieron en sus palabras una realidad que conocen bien, aunque no siempre se nombre. Elsa Anka no pedía lástima; pedía coherencia. Y la diferencia entre las dos cosas es exactamente lo que la hace tan difícil de ignorar cuando habla.

Radiantes por experiencia: Elsa Anka como prescriptora a los 60

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En 2024, Elsa Anka presentó la serie Radiantes por Experiencia de L'Oréal Paris, un formato digital donde entrevistaba a mujeres de más de 50 años sobre salud, autoestima y bienestar. El resultado fue mucho más que publicidad: fue una plataforma desde la que construir un discurso alternativo al de la eterna juventud que vende la industria. La audiencia la siguió porque lo que contaba era real, no aspiracional en el sentido vacío de la palabra.

Su hija Lidia Torrent, conocida por First Dates, la sustituyó durante la baja de maternidad en 2022, y el camino se invirtió temporalmente. Elsa Anka volvió a los focos para cubrir el hueco de su propia hija, una imagen que resumía de forma casi poética la continuidad familiar en un sector tan volátil como el televisivo.

Por qué su historia importa ahora

La trampa del "ya tuviste tu momento"

Una de las frases más repetidas contra las presentadoras veteranas es que "ya tuvieron su momento". Elsa Anka la ha rebatido sin alzar la voz, simplemente siguiendo activa. En marzo de 2024 recibió el Premio a la Trayectoria como Presentadora y Modelo en los Premios Radio Televisión, un reconocimiento que llegó, no por casualidad, en pleno debate público sobre el edadismo en los medios.

El relevo generacional que no tiene por qué ser una despedida

Su hijo Miquel Torrent estudia Relaciones Públicas y su hija Lidia Torrent es una de las caras de First Dates. Elsa Anka ha construido sin pretenderlo un legado profesional dentro de su propio núcleo familiar. Eso no es habitual en ningún sector, y en televisión, donde todo caduca rápido, resulta todavía más llamativo.

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El edadismo en televisión: qué dice la ciencia y qué hacemos con ello

  • Las presentadoras con más de 50 años representan solo uno de cada cuatro rostros en pantalla en los informativos de mayor audiencia en España.
  • El edadismo no solo limita oportunidades laborales: según investigaciones en gerontología, también tiene impacto directo en el bienestar psicológico de quienes lo sufren.
  • Mientras los presentadores varones envejecen sin ver cuestionada su credibilidad, sus compañeras enfrentan una doble exigencia: profesional y estética.
  • El término "edadismo" fue incorporado al diccionario de la RAE en diciembre de 2022, pero la realidad que describe lleva décadas operando en silencio en los medios españoles.

Elsa Anka hoy: lo que viene cuando dejas de esperar que te llamen

La etapa actual de Elsa Anka es quizá la más honesta de su carrera. Ha dejado de esperar que la televisión la rescate y ha construido su propio relato: relaciones públicas, prescriptora de bienestar, abuela orgullosa de una nieta que se llama como ella. Las redes sociales se han convertido en su nuevo plató, uno donde no hay directores de programación que decidan si sigues o no.

El sector empieza, despacio, a entender que el edadismo no es solo un problema ético: es también un error estratégico. Las audiencias maduras consumen contenido, tienen criterio y fidelidad hacia rostros en los que se reconocen. Elsa Anka lleva años siendo ese espejo, y todo indica que aún le queda mucho por decir.