Crítica de 'El día de la revelación': Spielberg y Emily Blunt desatan la teoría alienígena más creíble del cine

La nueva película de Steven Spielberg no busca la maravilla de Encuentros en la tercera fase, sino convencerte de que los alienígenas están entre nosotros y los gobiernos lo saben. Emily Blunt lidera un reparto coral en un thriller conspirativo que abraza sin complejos las teoría

Steven Spielberg vuelve a mirar al cielo y, esta vez, no espera que los alienígenas nos saluden con cinco notas musicales. ‘El día de la revelación’ es su película más militante con el fenómeno OVNI y, de paso, un thriller veraniego que se disfruta con el cerebro en modo conspiranoico. Emily Blunt se come la pantalla, Josh O’Connor pone cara de buen chico en apuros y Colin Firth se pasa al lado oscuro. Agárrate, que vienen curvas.

La premisa es tan simple como adictiva: un whistleblower (O’Connor) roba las pruebas de que el gobierno de EE UU lleva décadas ocultando tecnología alienígena y contactos con inteligencias no humanas. Para filtrarlo todo necesita la ayuda de una meteoróloga de Kansas City que, de repente, descubre que puede hablar con los bichos. Emily Blunt convierte a esa chica corriente en una heroína a la que sigues a ciegas, aunque la trama se ponga imposible.

Lo que Spielberg y su guionista de confianza, David Koepp, montan es mitad peli de persecuciones, mitad conspiración de despacho. Saltamos del escondite rural al despacho oval, de la televisión local a las catacumbas del Vaticano. Y en ese vaivén, el ritmo no decae. John Williams pone la banda sonora épica y el montaje te lleva en volandas. Es el blockbuster de verano que te esperas del director de Indiana Jones, pero con más ovnis y menos látigo.

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A ratos, la trama tira de manual spielbergiano: el tipo corriente que salva el mundo mientras pone en riesgo a su pareja. Pero el verdadero golpe de efecto es introducir una especie alienígena con un superpoder que nos falta mucho a los humanos: la empatía. Sí, los marcianos nos dan lecciones de comprensión en pleno siglo XXI. Y el director, siempre optimista, te convence de que quizá creer en ellos es la única forma de no perder la fe en nosotros.

‘El día de la revelación’ funciona como una dulce paranoia maternal: aunque el mundo se caiga a pedazos, siempre habrá un ser de otro planeta dispuesto a devolvernos la esperanza.

Emily Blunt lidera un reparto de lujo en una persecución alienígena

Si algo deja claro esta película es que Emily Blunt debería protagonizar más blockbusters. Su meteoróloga es una mezcla perfecta de humor, determinación y dos dedos de frente que hace que el espectador le perdone hasta los momentos más inverosímiles. Junto a ella, Josh O’Connor cumple con el papel de héroe improbable, pero es Blunt quien se hace con la función. Y no es el único fichaje potente: Wyatt Russell, Colman Domingo y un Colin Firth de malo malísimo redondean un reparto coral que da gusto ver.

El guion no se olvida de los secundarios y juega con la información como un trilero. Cada revelación llega en el momento justo, y el montaje paralelo entre las tramas mantiene la tensión sin que se te escape un detalle. Incluso la Iglesia, tan presente en la filmografía del director, recibe un guiño conciliador; Spielberg, fiel a su estilo, no viene a pelear con nadie.

De Roswell al Disclosure Movement: la película no se anda con rodeos

Aquí no hay medias tintas. Spielberg lleva años diciendo en entrevistas que cree que los extraterrestres están aquí, y su nueva criatura es un panfleto a favor de la divulgación de esas pruebas. El guion bebe directamente de los documentos desclasificados por el gobierno estadounidense y de las filtraciones del Disclosure Movement: tecnología no humana, ingeniería inversa y contactos encubiertos desde los años 40. Lo que antes era el sueño de un ufólogo ahora es el argumento de un blockbuster.

Eso sí, la película añade poderes un poco de película de ciencia ficción clásica: invisibilidad, teletransportación y posesiones alienígenas que harían las delicias de Mulder y Scully. Pero lo que de verdad importa es que la premisa se sostiene porque Spielberg se la cree, y ese entusiasmo traspasa la pantalla. Y en un 2026 plagado de guerras y tensiones, la idea de que unos visitantes vengan a enseñarnos empatía resulta un bálsamo naíf y necesario.

Veredicto: un blockbuster que no te cambia la vida, pero te la alegra

¿Es El día de la revelación el nuevo Encuentros en la tercera fase? No, y ella tampoco lo pretende. Es una cinta de tesis, un artefacto de entretenimiento con conciencia que te hace pensar en cuánto nos ocultan mientras te agarra del asiento. Visualmente impecable, con un John Williams cumpliendo como siempre y un reparto en estado de gracia, la película tiene un problema: su final es demasiado didáctico y pierde algo de magia a cambio de subrayar el mensaje.

Aun así, el viaje merece la pena. En un verano cinematográfico en el que escasean las historias con alma, la última locura ovni de Spielberg te deja con la sonrisa y el corazón un poco más abierto. Y oye, si los extraterrestres de verdad son tan empáticos, igual tampoco sería tan mala idea que se dejaran caer un día a tomar algo.

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El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Emily Blunt y Josh O’Connor lideran un thriller conspirativo sobre alienígenas y secretos gubernamentales.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? La película abraza sin complejos las teorías del Disclosure Movement y nos dice que los ovnis existen y el gobierno lo sabe.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque Spielberg se ha vuelto activista ovni y entrega un blockbuster adictivo con Blunt robando escenas.