Te comparto 8 bebidas frías con café para olvidarte del bajón de la tarde (y son fáciles)

Para esos bajones de las cuatro, estas bebidas frías con café son un puntazo. Fáciles, rápidas y con ingredientes que ya tienes en casa. Te contamos cómo prepararlas sin complicarte la vida.

A ti también te ha pasado. Son las cuatro de la tarde, el cuerpo te pide una tregua y la cabeza, directamente, se va a otro sitio. La solución fácil siempre ha sido el café caliente, pero en mayo, con el calorcito, apetece justo lo contrario. Y aquí es donde estas bebidas frías con café se vuelven un puntazo.

Las 8 recetas de café frío que te van a salvar la tarde (y no necesitas ser barista)

Te comparto una lista de bebidas rápidas que se preparan en menos de lo que tardas en ver un Reel. No necesitas máquinas raras ni siropes de importación. Con café ya preparado, hielo y un par de extra tienes un chute de energía fresquito que te deja como nuevo.

El café con hielo es el rey de los clásicos. Haz tu café favorito, échalo sobre un vaso con hielo y añade una nube de leche o un toque de canela. Simple, directo y muchísimo más ligero que la versión caliente. Es el salvavidas de los mediodías de teletrabajo.

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Si quieres algo más cremoso, el latte frío te sube el ánimo sin dejarte ese regusto tan intenso. Mezcla un espresso doble con leche fría (entera, desnatada o vegetal) y mucho hielo. Yo suelo ponerle un chorrito de vainilla porque le da un aroma que parece de cafetería de barrio, pero más majo.

El cold brew es otra historia. Infusionas el café en agua fría durante 12 horas y obtienes un resultado más suave, casi sin amargor. Mucha gente que no tolera el café fuerte descubre con el cold brew que sí puede disfrutarlo. Además, lo dejas hecho la noche anterior y te soluciona tres tardes seguidas. Si quieres entender por qué sabe menos ácido, te recomiendo echar un vistazo a la página de Wikipedia sobre el cold brew.

El frappé de café es para los días en que necesitas algo más goloso. Tritura café frío, hielo troceado y leche en la batidora y te sale una crema que parece un postre. Si usas hielo de café (congelas café sobrante en cubiteras) el sabor se mantiene intacto hasta el último sorbo. Es un invento que da mucha pereza hasta que lo pruebas, lo entiendo.

El café tonic todavía levanta cejas, pero es adictivo: espresso frío con tónica y hielo. La efervescencia y el punto amargo hacen que sea la opción más refrescante y la que menos azúcar lleva. Es perfecto para quien busca algo con mucho carácter sin empalagar.

Y si te va lo suave, el café con leche de almendras y vainilla es un acierto. Café frío, leche de almendras, unas gotas de esencia de vainilla y canela al gusto. Cunde un montón y aromatiza toda la cocina. No tiene más misterio.

Por qué el café frío le gana al caliente a partir de las tres de la tarde

Más allá del frescor, el café frío suele sentar mejor al estómago a esas horas. Al prepararse en frío se extraen menos ácidos y taninos, así que resulta más amable con la digestión. Eso lo notas especialmente si sueles tener la tripa revoltosa después de comer. El café con hielo o el cold brew te dan la energía sin acidez y la sensación de pesadez desaparece. Además, como muchas de estas recetas llevan leche o leche vegetal, sumas un extra de saciedad que te ayuda a no picotear hasta la cena.

Mi experiencia: yo también pensaba que el café frío era soso

Reconozco que durante años fui de los que asociaba café frío con achicoria aguada. Hasta que me preparé un cold brew decente y un frappé que parecía de heladería. El error más común es usar un café de tueste muy ligero que se pierde entre tanto hielo. Si eliges un tueste medio-alto, el sabor aguanta y el resultado es muchísimo más rico. Lo mismo pasa con el latte frío: la leche potencia el dulzor natural del café, así que no necesitas añadir azúcar. Es uno de esos cambios pequeños que hacen que la pausa de la tarde deje de ser un automatismo y se convierta en un momento que de verdad disfrutas.

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💡 El truco del almendruco

Tiempo total: de 2 a 15 minutos según la receta (el cold brew necesita 12 horas de nevera, pero no es trabajo). Nivel de dificultad: fácil. Un consejo: prepara el café de la mañana un poco más cargado y resérvalo en la nevera; así lo tienes listo para cualquiera de estas bebidas por la tarde sin encender la cafetera otra vez.