Había una vez un género que lo fiaba todo al beso final. La comedia romántica era un contrato tácito: dos personas se conocen, se pelean, se reconcilian y comen perdices. Pero en 2026, ese trato se ha roto. Las nuevas historias de amor en pantalla no garantizan final feliz, y el público —lejos de enfadarse— está enganchadísimo. Les llaman doom-roms y están aquí para quedarse.
Qué es una 'doom-rom': amor a raudales y cero garantías
El término viene de 'doomed romance' (romance condenado). No es un género oficial, más bien una sensibilidad narrativa que ha ido calando. En estas películas, el amor es real, intenso y transformador, pero choca contra la vida real: la compatibilidad emocional o la simple mala suerte pueden con todo. Piensa en La La Land (2016): Mia y Sebastian se aman y se ayudan a triunfar, pero sus caminos se separan. O en 500 días juntos (2009), donde el chico cree haber encontrado a 'la indicada' y resulta que no. Son historias que no castigan al espectador con un drama gratuito, sino que muestran lo que muchos vivimos en nuestras propias carnes.
Ahora agárrate, porque el catálogo de ejemplos no para de crecer. Desde Vidas Pasadas hasta One Day, pasando por el fenómeno The Drama —protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson—, la industria ha encontrado una mina de oro. Y eso que estas películas se saltan la regla de oro del género: el final feliz.
Por qué ahora todo el mundo habla de 'red flags' y finales abiertos
La cultura de las relaciones ha cambiado. Conceptos como 'red flag', 'ghosting' o 'amor líquido' forman parte de la conversación diaria. Las redes sociales han educado a toda una generación en el escepticismo romántico: ya nadie se cree que un flechazo lo cure todo. Las doom-roms encajan perfectamente: te permiten sentir sin comprarte el cuento de hadas. Plataformas como Netflix o Max han notado el filón: One Day y Los imprevistos del amor apuestan por esta fórmula.
El estreno de The Drama ha sido el gran acelerador. La película empieza con un cliché de comedia romántica y acaba convirtiéndose en un thriller de secretos y confianza rota. No hay beso bajo la lluvia: hay un silencio incómodo que a la audiencia le ha parecido mucho más honesto. Y los memes, cómo no, han hecho el resto: el fin del amor eterno es lo más comentado en X.
¿El fin de las 'chick flicks' o solo una sacudida necesaria?
No, las comedias románticas no van a desaparecer. El escapismo tiene su público y su momento. Pero las doom-roms ensanchan el terreno: ahora conviven con clásicos como Love Actually y a la vez nos recuerdan que el amor no siempre puede con todo. La industria ha entendido que hay una audiencia que ya no se conforma con el 'fueron felices para siempre'. Quiere conflictos reales, personajes con heridas y, si toca, un final agridulce. No es pesimismo: es realismo emocional. Y eso, lejos de ser deprimente, nos invita a a replantearnos qué significa una relación exitosa cuando el amor se acaba no es un fracaso.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿De qué va exactamente? Las doom-roms son historias románticas sin final feliz garantizado.
- 🔥 ¿Por qué importa? Reflejan el cambio de mirada de la generación que habla de red flags y salud emocional.
- 📲 ¿Por qué está en todos los móviles? Porque películas como The Drama convierten el adiós en el nuevo 'y fueron felices'.




