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Mortal Kombat: 30 años del sangriento arcade que cambió los videojuegos

No sabemos si para bien o para mal, o quizá ambas cosas, pero es innegable lo mucho que el mundo de los videojuegos ha cambiado en los últimos treinta años. Una historia marcada en gran medida por nombres propios (personajes, compañías, lanzamientos) entre los que Mortal Kombat merece sin duda un lugar de excepción. Como se suele decir en todos estos casos, con él llegó la polémica.

Si uno lo analiza con perspectiva, Mortal Kombat nunca fue un Mario, ni una Zelda, jamás estuvo cerca de inventar un género por él mismo. En realidad, la propuesta de Midway nació claramente como una respuesta al que durante los primeros años noventa era el rey indiscutible de los salones recreativos: Street Fighter 2. La popularidad del fenómeno de Capcom, que en 1993 generó más dinero que la mismísima Parque Jurásico de Steven Spielberg, hizo que los títulos similares no tardaran en invadir el mercado, tanto el recreativo como el doméstico.

Mortal Kombat: 30 años del sangriento arcade que cambió los videojuegos

Muy recordados, por ejemplo, fueron los muchos títulos de SNK, auténticas joyas de culto, ya fuese en recreativa o en su lujosa consola Neo Geo (tanto monta…), como el recordado Fatal Fury. Pero para ser honestos, si existió un solo juego capaz de hacer frente a Street Fighter 2 en su propio terreno, ese fue Mortal Kombat.

La otra cara del ring

Por mucho que Mortal Kombat y Street Fighter 2 compartieron género, los responsables del primero, Ed Boon y John Tobias, fueron lo suficientemente inteligentes como para distanciarse a nivel estético y, en muy poco tiempo, crear su propia mitología particular. A diferencia de Street Fighter, Mortal Kombat estaba ambientado en la cultura china, con una historia interesante: un torneo legendario en el que los mejores luchadores del mundo peleaban por el destino de la Tierra. Todo ello con combatientes y humanos y seres imposibles como el gigante de cuatro brazos Goro, o el hechicero ladrón de almas Shang Tsung, sirviente de todo un emperador interdimensional. Ahí es nada.

Pero si algo hizo que Mortal Kombat llegara arrasando a los salones recreativos (y después a las casas de tantos niños de los noventa), no fue gracias a su elaborado argumento o al carisma de sus protagonistas. No, lo que provocó que todo el mundo hablara entonces de su lanzamiento fue sin duda alguna la sangre. Mortal Kombat llamó la atención por su altísimo grado de brutalidad.

Mortal Kombat y la violencia en los videojuegos

En 1992, los videojuegos todavía eran entendidos como cosa de niños. No siempre era así, ni mucho menos, pero hay que aceptar que la mayoría de su audiencia era bastante juvenil, por así decirlo. Algo que, sumado al auge de las mascotas de aspecto entrañable y bonachón que intentaban emular el éxito de Mario y Sonic, condenó al ocio electrónico a asociarse con los más pequeños.

Por eso no fueron pocos quienes se llevaron las manos a la cabeza al ver Mortal Kombat por primera vez en movimiento, con sus exageradas lluvias de sangre, sus desmembramientos y sus míticos “fatalities” (golpes extremadamente salvajes y divertidos que podían ejecutarse al terminar un combate). Para colmo, los personajes lucían un aspecto digitalizado que les daba una apariencia más realista que cartoon, lo cual era mucho más común por aquellos años.

Mortal Kombat: 30 años del sangriento arcade que cambió los videojuegos

El tema “Mortal Kombat” terminó en las altas esferas, sobre todo en Estados Unidos y algún que otro territorio más, con candentes debates que pusieron en tela de juicio la influencia (mala, por supuesto) de los videojuegos en la sociedad, y sobre todo en los niños. ¿Fue este juego de lucha el primero en crear semejante revuelo? Está claro que no, pero sí sería uno de los más sonados, cuyas consecuencias llevarían a la aparición del PEGI, la clasificación por edades de los videojuegos que, antes de él, sencillamente no existía.

Mucho ha llovido desde entonces y ahora, tres décadas después, Mortal Kombat está lejos de escandalizar a nadie. Pero la serie logró su propósito: hacerse un nombre relevante en el mundo de los videojuegos y sentar las bases para una fructífera franquicia, que también ha inspirado cómics o películas. Y, por supuesto, videojuegos, ya que la saga va actualmente por su onceava entrega principal. Mortal Kombat sigue siendo un videojuego importante, y poca gente se acuerda ya de quienes quisieron borrarlo del mapa. Será que quizá, como dijo el filósofo, la verdad va siempre un paso por delante de sus enemigos.