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Cómo aliviar el dolor muscular

El dolor muscular o contractura, es un malestar que se padece tras presentar una tensión, sobrecarga o lesión muscular por algún ejercicio trabajo físico demandante.

El dolor muscular conocido también por contractura muscular, es un dolor que aparece tras una contracción de los músculos producida de forma involuntaria. Esto se genera tras realizar un esfuerzo excesivo que ha terminado causando molestias en los músculos.

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Parte de los síntomas de una lesión muscular, es el malestar, dolor muscular, rigidez, limitación a la hora de realizar ciertos movimientos. También puede existir inflamación o un bulto en la zona dolorida que se puede palpar fácilmente.

En el caso de una contractura de espalda, son los músculos de esta zona los que han sido afectados por ese esfuerzo extra que se ha realizado. Así que el dolor muscular estará presente en esta zona.

Es decir, son muchas las agresiones que la musculatura recibe a diario, solo que el ser humano no se da cuenta. Si está tonificada, será capaz de adaptarse y soportará estos sobreesfuerzos sin lesionarse.

Otras razones del dolor muscular es debido al traumatismo, incluso esguinces y distensión muscular. También por sobrecargas, es decir usar demasiado el músculo, sin calentamiento o con excesiva frecuencia, tensión o estrés. 

También puede existir dolor muscular a raíz de la llamada fibromialgia, una afección que causa sensibilidad en los músculos y tejido blando circundante.

Dolor muscular, un malestar que se puede evitar

Dolor muscular, un malestar que se puede evitar

Normalmente, los músculos se contraen y se relajan para que se pueda realizar diferentes movimientos. Pero a veces las fibras musculares se contrae y luego no pueden distenderse. Por lo tanto se le dice de forma automática que puede padecer un dolor muscular a raíz de ello.

El cuello, los hombros y la zona alta de la espalda son los puntos donde suelen formarse los conocidos, nudos, sobre todo por la elevación casi constante e inconsciente a la que sometemos al cuerpo. Si el cuerpo es sometido a una presión repentina puede existir dolor muscular.

Sin embargo es preciso recordar que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo. No tiene un punto específico, simplemente puede ser cualquier zona. El dolor muscular puede ser en cualquier zona que haya sufrido tensión.

En función de la cantidad de fibras contraídas involuntariamente, la contractura es mayor o menor. Siempre que hay presencia de contractura muscular, es recomendable tratarlo y colocarle algún medicamento que pueda aliviar. De lo contrario, es posible que la lesión se convierta en crónica.

Factores desencadenantes

Factores desencadenantes

Ten en cuenta que hay varios factores que pueden detonar el dolor muscular:

  • Una mala postura. Mantener una posición forzada durante mucho tiempo puede desencadenar un dolor muscular. Sentarse en la silla o el sofá sin apoyar bien la espalda, hablar por teléfono mucho rato sujetando el aparato entre el hombro y la cabeza, mirar la pantalla del ordenador adelantando mucho el cuello.
  • Frío. En general, los músculos son sensibles a la temperatura. Cuando hay exposición al frío se contraen más y, muchas veces, sin ser conscientes de ello cualquiera adopta una postura forzada y tensa.
  • Estrés. El dolor muscular más común son las denominadas tensionales, que se localizan en la parte alta de la espalda.

Habitualmente aparecen repentinamente, se encogen los hombros. Ante esta situación se genera una fatiga muscular que, de rebote, provoca la aparición de la contractura.

¿Qué hacer para enfrentar un dolor muscular?

¿Qué hacer para enfrentar un dolor muscular?

Hay varias opciones para enfrentar el dolor muscular. Por ejemplo, los dolores musculares producto de sobrecarga y fibromialgia suelen responder bien a los masajes. Los ejercicios de estiramiento suaves después de un período de descanso largo también son útiles.

Aplicar calor para relajar los músculos. Al aplicar calor se produce un efecto sedante sobre las terminaciones que transmiten la sensación de dolor. Por eso, al retirar la fuente de calor enseguida aparecen las molestias en la zona afectada.

Aplica calor en la zona del dolor con un saquito de semillas, una bolsa de agua caliente, una manta eléctrica, también funciona. Pero si quieres conseguir mejores resultados, consulta con tu médico y hazte con una lámpara de infrarrojos de uso doméstico.

Si empleas una bolsa de agua caliente, comprueba que la temperatura sea soportable y evita que el plástico toque la piel. El tiempo de aplicación varía en función de con qué rapidez se enfría la bolsa.

Otro remedio para enfrentar el dolor muscular es el frío. Este actúa sobre los receptores sensoriales del músculo. Se conocen como husos neuromusculares y ante un estímulo, desencadenan un reflejo que hace que la musculatura se contraiga. Así se evita que aparezca una lesión cuando se da una tensión importante.

Caminar, montar en bicicleta y nadar son buenas actividades aeróbicas para aliviar el dolor. Un fisioterapeuta puede mostrar ejercicios de estiramiento, tonificación y aeróbicos para ayudar. Recuerde que todo es progresivo, el esfuerzo inicial podría significar más dolor muscular y no queremos padecerlo de nuevo.

Consulte a un médico especialista en caso de cualquier duda.