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Cómo recuperar la llama de la pasión

La pasión es uno de los factores más importantes en la vida. Todo lo hacemos mejor cuando le imprimimos pasión. Sin embargo, cuando de relaciones de pareja se trata, este componente juega un papel protagónico e indispensable.

Parece difícil pensar que algo tan importante como la pasión, pueda perderse con facilidad, pero ocurre.

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El estrés del trabajo, las obligaciones, la llegada de los hijos y la rutina diaria muchas veces hacen el papel de asesinos de la pasión. Llegan para quedarse y es imposible no sentir el bajón.

Cuando se trata de una relación larga, la falta de novedad es lo que juega en contra, pues hay que reconocer que todo lo nuevo causa un cosquilleo en el cuerpo y cuando ya es terreno conocido es cuando esa chispa que los unió en un principio, se va apagando.

¿Puede recuperarse la pasión?

¿Puede recuperarse la pasión?

La respuesta es sí, más no por eso es tarea fácil. Lo más importante es tener la disposición de hacerlo y acompañarlo con mucho esfuerzo. Recuerda que lo que fácil viene, fácil se va y la satisfacción es aún mayor con un logro bien trabajado.

Entonces, manos a la obra. Vamos a seguir una serie de pasos para recuperar la llama de la pasión.

Nadie es culpable

Nadie es culpable

A todos nos pasan cosas, todos tenemos problemas. Debemos tratar de ubicarnos en el lugar de la pareja y entender sus procesos. Lo ideal es hablar, reconocer que hay una situación inconveniente y que la decisión de solventarlo sea de acuerdo mutuo. Una vez que los dos estén en la misma página, pueden comenzar.

  • ¡Llegó la hora de sincerarse!

Nadie conoce más una relación, que quienes forman parte de ella. Conversen sobre los motivos que están causando que se apague la llama de la pasión. Una vez que logren identificarlos, será más fácil planificar actividades para contrarrestar el efecto.

Cada relación es distinta y lo que es un detonante para una, no necesariamente afecta a otros. Ubiquen el problema y hablen sobre eso. Todo lo que no se dice es más probable que acabe en rabia y luego en una distancia enorme, que con el tiempo será más difícil acortar.

  • Rutina, silenciosa enemiga

Como dice el popular dicho: Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Sabemos que no podemos (o no debemos) evadir las responsabilidades, pero lo que sí podemos hacer es sacar tiempo para hacer un plan diferente. Aquí podemos irnos desde lo más simple hasta lo más elaborado. Una comida distinta, donde hasta un mínimo ingrediente pueda ser la diferencia es una manera sencilla de variar la rutina. Una noche temática o salir a aprender un ritmo de baile que a ambos les interese. Irse de viaje a un destino que no conozcan y tener la oportunidad de hacerlo juntos.

Hay tantas alternativas y para reconocerlas, solo debes dar un vistazo a tu día a día y planificar, literalmente, cualquier cosa que se diferencie.

La práctica hace al maestro, no temas empezar con cambios sencillos y cuando menos lo esperes, serás la voz de la experiencia.

  • Usa el factor sorpresa a tu favor

En vez de alejarte de tu pareja porque ya le conoces demasiado, utiliza toda esa información para sorprenderle, sin necesidad de que sea su cumpleaños, aniversario u otra ocasión especial. Ofrecer algo sin que te lo pidan es de las mejores consideraciones que podemos tener hacia la persona con quien compartimos nuestra vida.

¡Adiós a los tabúes!

¡Adiós a los tabúes!

La pasión y el sexo van de la mano. Si la meta es revivir la pasión, hay que hablar de sexo sin complejos. Los seres humanos tenemos necesidad de sentir placer y no debe dar vergüenza darlo o pedirlo.

Un error típico es asumir que tu pareja no quiere o no tiene el tiempo. Intenta proponer en vez de asumir. Pasa a su lado ligera de ropa, deja que tu aroma le altere la concentración. Puedes pasar un buen momento, cuando menos lo estás esperando.

Confiesa a tu pareja tus fantasías más explícitas y busquen el tiempo para recrearlas.

  • Que nunca falten los besos

¿Te has dado cuenta que a medida que una relación crece, los besos se van reduciendo? Es tan común ver parejas que solo se abrazan o se besan en la frete, como un gesto más fraternal que romántico. Esto debe parar. Es cierto que no vivimos en una película constante, pero esos besos largos de los cortometrajes existen por una razón. ¡No hay que rendirse!

El contacto físico entre una pareja es el lenguaje silencioso que nos hace saber que aún hay algo, que la chispa existe aunque se haya escondido. Tóquense cada vez que puedan porque ¿Cuándo una caricia ha hecho daño?

Pon en práctica estos pasos, uno por uno o todos juntos, pero deja de esperar que las cosas se solucionen solas. Si queremos, podemos lograr que la pasión se mantenga encendida y haga más plena tu vida en pareja.