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Por qué no deberías tronar los dedos

¿Te has tronado alguna vez los dedos? Es muy probable que la respuesta sea afirmativa, pero, en el caso de que no lo sea, seguro que conoces a alguna persona que le gusta hacerlo con frecuencia.

Según algunos estudios, las personas con menos actividad física son quienes más lo suelen hacer. Y, por lo general, las personas suelen hacerlo para aliviar tensiones, nervios o cansancio.

Sin embargo, no deberías tronar los dedos, puesto que puede dañar tus articulaciones, te explicamos cómo.

¿QUÉ SUCEDE AL TRONAR LOS DEDOS?

Generalmente son las personas con menos actividad física quienes suelen tronarse los dedos más frecuentemente. No obstante, al contrario de lo que se piensa, no se libera tensión articular al llevar acabo esta práctica, lo que sentimos es que se alivia el cansancio articular porque se derrama el lubricante natural que existe para evitar el roce de las articulaciones, conocido como líquido sinovial.

El líquido sinovial es una cápsula que rodea las articulaciones, está compuesto por líquido y cierta cantidad de gases, entre los que están el oxígeno, el dióxido de carbono y el nitrógeno. La función del líquido sinovial es lubricar las articulaciones para que de esta forma no se desgasten los huesos.

Lo que sucede al tronar los dedos

En el momento en que crujes los dedos, la articulación toma una posición en la que el espacio entre los huesos crece y, al mismo tiempo, también el volumen de la cápsula sinovial. En este momento, se crea una zona de baja presión, que, como consecuencia, provoca que los gases salgan del líquido sinovial en forma de burbujas. Estas burbujas que se liberan se unen entre sí, formando otras más grandes, que son las que explotan al entrar entre esos espacios abiertos más fluido y causan el sonido tan característico que todos conocemos.

Tronarse los dedos solo puede realizarse una vez pasan quince minutos, que es el tiempo que necesita la articulación para recuperar su tamaño habitual y, en ese lapso de tiempo, también los gases se disuelven en el líquido sinovial. Por este motivo, no se puede crujir los dedos una y otra vez, aunque lo que aún no está claro es el motivo por el que el sonido es tan fuerte.