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Qué es la cistitis

En muchas ocasiones, tenemos problemas de salud que nos afectan y tenemos que ir a tratarlos al médico o a un especialista. Son bastante comunes las infecciones de la vejiga y la cistitis se conforma como una infección del tracto urinario, en concreto es una inflamación de la vejiga. Normalmente es el resultado de una infección en la vejiga y suele ser más frecuente en mujeres que en hombres. Por norma general, desaparece a los pocos días pero, en los casos más complejos o recurrentes, tal vez puedes requerir de un tratamiento más a largo plazo.

Es cierto que tampoco te tendrías por qué preocupar a la hora de tratar esta dolencia si la tienes porque no tiene muchas probabilidades de provocarte algo más grave. Por otro lado, aunque la mayoría de estas inflamaciones son producidas por causa bacteriana, existen otras causadas por otros factores, provocando otros tipos como la intersticial, por radiación, por cuerpos extraños, inducida por medicamentos, química o asociada a otras afecciones.

Causas de la cistitis

Bacteria

La mayoría de cistitis se producen por causas bacterianas. Esto ocurre cuando las bacterias que se encuentran fuera del cuerpo entran en las vías urinarias a través de la uretra y empiezan a multiplicase. En la mayoría de casos se trata de la bacteria Escherichia coli.

Las infecciones bacterianas de vejiga pueden surgir por diversos motivos. En las mujeres, en muchos casos pueden aparecer como resultado de las relaciones sexuales. No obstante, incluso cuando las mujeres no son sexualmente activas o son niñas también pueden sufrir infecciones más leves, ya que la zona genital femenina alberga bacterias que pueden provocar la cistitis.

Otras causas que pueden provocar una cistitis bacteriana son la inserción de tampones, uso de diafragma, inserción de un catéter urinario, limpiarse de atrás hacia adelante al ir al baño, etc… Por otra parte, hay cistitis no infecciosas, donde otros factores pueden hacer que se inflame la vejiga.

Otros tipos de cistitis

Qué es la cistitis

En primer lugar, está la cistitis intersticial, que tiene causa en una inflamación crónica de la vejiga, o síndrome de vejiga dolorosa. Afecta mayormente a mujeres y puede ser difícil de diagnosticar y tratar. Por otro lado, está la cistitis por radiación, aquí los tratamientos que impliquen radiación en la zona pélvica pueden provocar cambios inflamatorios en el tejido de la vejiga.

También está la cistitis por cuerpos extraños. El uso prolongado de un catéter puede provocar infecciones bacterianas pero también daños en los tejidos, lo que puede provocar inflamación. Además, está la cistitis inducida por medicamentos, en la cual algunos medicamentos, sobre todo de quimioterapia, pueden provocar inflamación e la vejiga cuando el cuerpo expulsa sus componentes descompuestos.

La cistitis química ocurre cuando algunas personas son muy sensibles a las sustancias químicas que contienen algunos productos, tales como geles de baño con espuma, aerosoles de higiene femenina o geles espermicidas. Esto puede provocar reacciones alérgicas y una inflamación en la vejiga. Por último, la cistitis asociada a otras afecciones es cuando provienen de otras dolencias. A veces otras enfermedades pueden provocar cistitis, tales como la diabetes, cálculos renales, el agrandamiento de próstata o lesiones en la médula espinal.

¿Cómo prevenir?

Beber agua

Para prevenir la cistitis, pueden seguirse una serie de recomendaciones. Así, el jugo de arándanos rojos o tomar pastillas que contengan proantocianidinas puede reducir el riesgo de tener infecciones de vejiga recurrentes en algunas mujeres. No obstante, el beneficio de los arándanos no es muy significativo en algunos casos.

Además de esto, existen una serie de medidas preventivas que los especialistas recomiendan. Una de ellas es beber mucho líquido, sobre todo agua, y más si te estás sometiendo a quimioterapia o radioterapia. Ir a orinar con frecuencia, sin demorar ir al baño si hay necesidad es otra de las pautas.

Ducharse en lugar de bañarse, si la persona es propensa a sufrir infecciones es mejor no estar en la bañera durante mucho rato. Limpiarse de adelante hacia atrás después de las deposiciones para evitar que cualquier bacteria pueda extenderse a la vagina y uretra.

Ir al baño y vaciar la vejiga lo antes posible después de las relaciones sexuales, además de beber un vaso de agua para eliminar bacterias. Además, lava diariamente y suavemente la zona que rodea el ano y la vagina, intentando frotar y evitando jabones ásperos, ya que la piel de esta zona es delicada. Por último, evita utilizar desodorantes con aerosol o productos femeninos en la zona de los genitales, ya que pueden ser irritantes.

Tratamiento

Antibiótico

La cistitis bacteriana se trata principalmente con antibióticos para frenar la infección. Sin embargo, el tratamiento de la cistitis no bacteriana dependerá de la causa secundaria. En cualquier caso, el tratamiento dependerá de la recurrencia de las infecciones.

Si la infección aparece por primera vez, los síntomas pueden mejorar incluso al primer día de tomar antibióticos. No obstante, lo normal es que debas tomar antibióticos de tres días a una semana, según la gravedad de los síntomas. Es importante que los tratamientos con antibióticos sean terminados con las dosis recomendadas por el especialista, además de asegurarte de que la infección haya desaparecido por completo.

Si las infecciones son recurrentes, es posible que el médico recomiende un tratamiento más largo con antibióticos o bien que derive a la persona con un especialista en Urología o Nefrología para una evaluación más en profundidad.