Los huevos nevados son un dulce de esos que dejan huella. Una manera distinta de ofrecer unos ingredientes comunes servidos para deslumbrar. Este postre tradicional nace de la idea de aprovechar todo lo que tenían a su alcance para crear una repostería de gala. Una base de natilla que se corona con un merengue de lo más elaborado. Es tan fácil de crear todas las capas que darán lugar a estos alimentos nevados que podrás prepararlos siempre que quieras sorprender.
Solo se necesitan unos pocos ingredientes y mucho amor para tener listo un postre como este en un tiempo récord. Si quieres conocer todos los secretos de este postre nevado, toma nota de los pasos que deberás seguir. Realmente, es un plato de postre más que delicioso y seguro que tú y la gente a la que se lo ofrezcas, le va a encantar.
Ingredientes de los huevos nevados

Para esta receta de huevos nevados tan deliciosa, vas a necesitar ingredientes que probablemente puedas encontrar en todos los supermercados. Primero, necesitarás un litro de leche, seis huevos y 100 gramos de azúcar.
Por otro lado, tendrás que utilizar también 15 gramos de maicena, un palo de canela en rama, un poco de corteza de un limón y 100 gramos de azúcar. Para dar ese toque tan especial, espolvorearás la cantidad de canela en polvo que a ti te parezca bien y te vaya a gustar.
Preparación de la receta

Empezaremos nuestros huevos nevados, separando las yemas de las claras. Ambos elementos tendrán un final dulce muy distinto. Las reservaremos. En un caso ponemos 800 gr de leche a hervir. Le añadiremos el palo de la canela y la corteza del limón para que le aporten su aroma característico. Cuando empiece a hervir, dejaremos que infusione unos minutos.
Mientras, mezclaremos los 200 ml de leche fría con la maicena y las yemas. Deberá quedar una textura salsa, muy suave y con todos los ingredientes bien integrados. Reservaremos mientras seguimos con la receta. Es momento de hacer el merengue. Batiremos las claras a punto de nieve, iremos incorporando el azúcar poco a poco, de esta manera se le añadirá un poco de brillo a este ingrediente y además, conseguiremos que nos quede más compacto. Añadiremos un poco de leche, poco a poco y lo coceremos en el fuego.
Últimos pasos para los huevos nevados

Ponemos azúcar en la leche que ya estará aromatizada y de nuevo irá al fuego. Cuando empiece a hervir iremos incorporando las yemas. Es importante no dejar de remover para el huevo no cuaje y nos queden grumos. No hay que tener prisa. A medida que la mezcla se vaya haciendo más consistente, conseguiremos que espese. Está sería en la receta de unas natillas tradicionales. Puedes comerlas por separado estarán igualmente buenas.
Colocamos la mezcla de la leche y las yemas, en un molde individual. Coronaremos con una cucharada generosa de merengue que se quedará como flotando y dará ese aspecto característico de huevos nevados. Por encima podemos espolvorear con un poco de canela, además de un poco de color añadirá más sabor.
Degustación

Para consumir los huevos nevados tendremos que dejarlos enfriar a temperatura ambiente y después llevarlos a la nevera, si los metemos calientes al frío se cortará la natilla. En el frigo, se conservan sin problemas durante, al menos, tres días.
Es un postre bastante dulce que hará las delicias de grandes y pequeños. Esperamos que te guste la receta porque, sin duda, es una de las mejores a la hora de preparar deliciosos postres.
Otra forma de hacerlos

Ponemos en unos vasitos la mitad de un bizcocho de soletilla. En una cazuela ponemos la leche y el azúcar (los dos tipos) a calentar y antes de que rompa a hervir agregamos los huevos para hacer las natillas. Luego, no paramos de remover con una cuchara hasta que la mezcla vaya espesando. Vosotros decidiréis en que punto las queréis dejar, cuando más tiempo de calor más espesas. Distribuimos en los vasitos de presentación. Los bizcochos tienden a flotar pero en cuanto se empapen bien podremos bajarlos hacia abajo otra vez.
En una cacerola ponemos un vaso de agua y 300 gr de azúcar para hacer un almíbar de hebra media. Mientras, en un bol montamos las claras y cuando ya hayan blanqueado añadimos 100 gr de azúcar en forma de lluvia y seguimos montando hasta que consigamos un merengue firme. ¿Cómo sabemos que el almíbar está listo? Cuando al poner un tenedor dentro del almíbar, el almíbar, se queda entre los espacios de los dientes del tenedor y si soplamos se forma una burbuja.
Sigue cocinando

Solo nos queda añadir el almíbar a nuestras claras montadas (que no dejaremos de batir) y lo haremos en forma de hilillo, es decir, muy poco a poco para que el contraste de temperaturas no nos lo baje. Una vez que todo está agregado, seguimos batiendo unos minutos más para que se atempere.
Con una manga pastelera distribuimos el merengue en los vasitos y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Por último, espolvoreamos con cacao.









































































































































































































