El maquillaje se ha convertido en uno de los grandes aliados de nuestras rutinas de belleza diaria. No solo sirve para ocultar las imperfecciones de nuestra piel, sino también para minimizar los síntomas del cansancio, y para hacer que nuestra piel luzca lustrosa y rejuvenecida. Y, sin embargo, su uso excesivo, especialmente si lleva algunos componentes, puede ser peligroso para nuestra salud. Te lo contamos.
La evolución del maquillaje ha sido constante desde principios del s. XX

El maquillaje es un imprescindible en el día a día de muchas mujeres (y cada vez más hombres). Su uso y también fabricación ha evolucionado mucho desde que allá por el 1920 las mujeres empezaron a utilizarlo. Fueron las “flappers” las mujeres jóvenes que en aquella época estaban revolucionando las costumbres de la sociedad, eliminando el uso del corsé y utilizando faldas cortas, las que también popularizaron el uso del maquillaje. Algo que hasta entonces prácticamente solo utilizaban los actores de teatro. Casas como Max Factor fueron las encargadas de introducir el uso de muchos cosméticos.
Hoy en día se buscan productos respetuosos con la piel

Con el tiempo la evolución de la industria del maquillaje ha evolucionado mucho, creando cada vez productos más respetuosos con la piel que evitan alergias y daños a corto plazo. Pero a la larga el uso excesivo de maquillaje día a día puede acarrearnos problemas de piel. Especialmente si no somos conscientes de los productos que estamos usando y de los cuidados extra que debemos proporcionar a la piel para protegerla. Y es que, el maquillaje lleva químicos que pueden ser nocivos tanto para la piel como para la salud. Es cierto que a día de hoy se puede utilizar maquillajes antialérgicos e incluso veganos, pero aún así hay que evitar los excesos.
Algunos ingredientes de los maquillajes pueden ser nocivos para la salud

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos) hicieron un estudio en el que analizaron la composición de varios productos de cuidado personal, entre los que se encontraba el maquillaje y descubrieron que en algunos casos tenían elevados contenidos de ftalatos, triclosán y oxibenzona. Se sabe que estos ingredientes son capaces de interferir en el sistema endocrino. Kim Harley, la principal autora del estudio se mostraba preocupada porque: "Las adolescentes pueden correr un riesgo particular, ya que es una época de rápido desarrollo reproductivo, y las investigaciones han sugerido que usan más productos de cuidado personal por día que la mujer adulta promedio".
Se debe elegir maquillaje sin ftalatos, triclosán y oxibenzona

Algunos de los problemas que se asocian al uso excesivo de estos productos van desde un mayor riesgo de padecer cáncer, una menopausia prematura e incluso dificultades cognitivas. Además de complicaciones de tipo hormonal que pueden derivar en otro tipo de complicaciones. En el estudio, a las mujeres participantes se les pidió que no utilizaran durante tres días sus productos de belleza habituales y que los sustituyeran por otros orgánicos, que tienen químicos menos agresivos. Al pasar los tres días se les hizo una prueba de orina en la que se encontró que la presencia de las sustancias nocivas se había reducido entre un 25 y un 45%.
El acné y la dermatitis otros problemas que puede causar el maquillaje

Pero, el uso abusivo de cosméticos, también puede desencadenar otro tipo de problemas quizás más evidentes. Por ejemplo enfermedades cutáneas como el acné o la dermatitis. Estas se producen porque al estar en contacto con los productos químicos la piel puede inflamarse. Además, estamos tapando los poros y evitando que la piel pueda respirar adecuadamente con los que pueden infectarse y provocar acné. Por otro lado, también estamos eliminando la grasa de la piel, lo que puede hacer que parezca seca.
Los ojos y los labios también pueden verse afectados

Los ojos son uno de los órganos que están en contacto directo con el maquillaje de modo que también pueden verse afectados. Se trata de órganos muy delicados y el uso continuado de rímel y delineadores puede ser causa de afecciones como conjuntivitis o irritación ocular. Un problema aún mayor para aquellas personas que utilizan lentillas. También los labios pueden desarrollar hipersensibilidad al estar en contacto con algunos químicos y ser más proclives a las infecciones.
Piel deslucida y arrugas prematuras

El uso abusivo de maquillaje también puede ser el causante de la aparición de arrugas prematuras, ya que no estamos permitiendo que la piel se hidrate adecuadamente. Además, las células muertas se van acumulando en la superficie de la piel con lo que su aspecto se ve deslucido.
Utilizar maquillaje de calidad puede evitar muchos problemas

Muchos de estos problemas pueden evitarse con dos pasos muy importantes. Comprobar antes de usarlo las calidad de los productos que utilizamos y especialmente su contenido en sustancias nocivas. Y, por otro lado, proporcionando los cuidados pertinentes a la piel para poder revertir los inconvenientes del uso habitual del maquillaje. En general, utilizar maquillajes de origen natural suele ser más saludable.
Aprende a leer la etiqueta del maquillaje que compras

Muchas veces insistimos en que, como consumidores, es importante que aprendamos a leer las etiquetas de los productos que adquirimos. En el caso de los maquillajes es importante comprobar que estos no tienen ingredientes como triclosán, parabenos y oxibenzona.
Además, debes saber que la presencia de los ftalatos es más complicada de determinar pues suele ocultarse bajo términos como “perfume” o “fragancia”. Otra cuestión importante es evitar comprar productos piratas, pues en este caso no podemos saber qué ingredientes contienen.
Limpia y mima tu piel todos los días

Es muy importante que todos los días, elimines todo el maquillaje que has aplicado a la piel, limpiándola bien para permitir que respire. Lo ideal es que dejes tu piel libre de todo maquillaje al menos un par de días a las semana, para permitir que tus células se oxigenen a fondo.
También debes realizar limpiezas profundas, ayudarla con cremas hidratantes y con mascarillas al menos una vez a la semana. No olvides tampoco que la hidratación del
cuerpo se refleja en la piel con lo que debes beber unos dos litros de agua al día.



















