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Joan Subirats sustituirá a Manuel Castells como ministro de Universidades

El exconcejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona en el Gobierno de Ada Colau, Joan Subirats, sustituirá al hasta ahora ministro de Universidades, Manuel Castells, que abandona su cargo «por motivos de salud», han explicado fuentes conocedoras.

Castells, que lleva casi dos años en el Gobierno de Pedro Sánchez a propuesta de Unidas Podemos y era el único representante de los comuns en el Ejecutivo central, dejará su cargo en el Ministerio de Universidades por razones personales.

Las fuentes ya citadas han concretado que Castells comunicó que por esos motivos de salud su renuncia «debía realizarse antes de final de año» y los comuns han apostado por situar al número dos de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en su lugar.

«Es una persona de su máxima confianza personal y política», subrayan las mismas fuentes de uno de los que fue referente e impulsor del espacio político de los comuns.

Subirats es Doctor en Ciencias Económicas y Catedrático en Ciencias Políticas por la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), y ha liderado durante años el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas, cuenta con experiencia de gestión en las áreas de Educación y Cultura del consistorio y destaca por su «trayectoria académica y su capacidad de diálogo».

EN CONSONANCIA CON DÍAZ

Las mismas fuentes han destacado que la decisión de situar a Subirats al frente de la cartera de Universidades se toma «de común acuerdo» con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Después de acordarlo, la alcaldesa de la capital catalana y líder de los comuns llamó a Subirats para plantearle la posibilidad de asumir la responsabilidad del Ministerio de Universidades.

En ese momento, Subirats pidió unos días para «meditar la decisión» y, finalmente, decidió dar el paso y asumir la cartera de Universidades.

«Su motivación es doble: en primer lugar, seguir el trabajo desarrollado por Manuel Castells y contribuir al impulso del mundo académico, donde ha desarrollado su actividad profesional durante décadas y goza de reconocido prestigio. Y, en segundo lugar, contribuir con su trabajo a consolidar el gobierno de coalición progresista», concretan.

Subirats considera «fundamental» que los comuns tengan una voz clara para defender las necesidades de Cataluña en el Ejecutivo y contribuyan a reconstruir consensos en esta nueva etapa de diálogo, concluyen.

MATERIAS PENDIENTES EN UNIVERSIDADES

Al frente del Ministerio, Subirats tendrá el reto de lograr el mayor consenso posible para la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), que fue aprobada este verano en Consejo de Ministros y aún no ha iniciado el trámite parlamentario por las discrepancias entre rectores, estudiantes y Gobierno.

Esta ley, apodada ‘Ley Castells’ por ser el ya exministro su principal impulsor, ha sufrido varios cambios de relevancia en los últimos meses. Uno de los últimos fue descartar el sistema de elección a rector por un comité independiente, manteniéndose así el actual procedimiento, por sufragio universal.

El proyecto también recoge una de las medidas más polémicas y criticadas: que no hará falta ser Catedrático para optar al cargo de rector, sino simplemente ser funcionario, además de reunir tres requisitos, como son el tener reconocidos tres sexenios de investigación, tres quinquenios de docencia y cuatro años de experiencia de gestión universitaria en algún cargo unipersonal.

Como nuevo ministro, será testigo también de la tramitación de la Ley de Convivencia Universitaria, norma que pondrá fin a un decreto franquista de 1954, y que fue aprobada en la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Congreso hace tan solo un mes.

Este proyecto, que sienta las bases para reformular el marco de convivencia universitaria haciendo énfasis en el ejercicio de las libertades y los derechos fundamentales y garantizando la igualdad para un posterior desarrollo por las comunidades autónomas y las propias universidades, ha sufrido también modificaciones relevantes con respecto al proyecto original formulado por Castells.

Estos cambios se incorporaron en Comisión gracias a lo acuerdos entre PSOE, Unidas Podemos y ERC, los cuales han suscitado duras críticas por parte de la derecha, como PP, Vox y Cs.