Con las olas de calor que se avecinan este verano, tu cuerpo va a mandarte avisos. Pero ojo, porque no es lo mismo sentirse un poco pachucho por el calor que estar al borde de una emergencia vital. La doctora Carmen Del Arco, coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, nos ha explicado las diferencias para que no te la juegues. Y sí, el golpe de calor puede ser tan grave como una sepsis.
Agotamiento por calor y golpe de calor: no es lo mismo (ni de lejos)
Cuando el termómetro aprieta, todos hemos sentido esa sed intensa, el sudor a chorros y una debilidad que nos pide tirarnos en el sofá. Eso es el agotamiento por calor: un paso previo que, con hidratación y sombra, se resuelve en un rato. Pero si ignoras esas señales y sigues expuesto, el cuerpo puede cruzar la línea roja.
El golpe de calor, como detalla la doctora Del Arco, es un fallo total del sistema de refrigeración humano. El hipotálamo, nuestro termostato interno, se desborda. Dejas de sudar, la temperatura corporal se dispara por encima de 40 ºC y los órganos empiezan a fallar. El resultado es una inflamación generalizada muy parecida a la que ocurre en las infecciones más graves, pero provocada por el calor externo.
¿Cuándo deja de ser una molestia y se convierte en una urgencia?
Aquí está el dato que todos deberíamos memorizar: mientras hay sudor y sed, la cosa va bien. El verdadero peligro llega cuando la persona empieza a comportarse de forma extraña. Confusión, somnolencia excesiva, convulsiones o pérdida de conciencia son señales de que hay que llamar al 112 sin perder un segundo.
En ese momento, cada minuto cuenta. En urgencias, el protocolo es enfriar al paciente como sea: mantas refrigerantes, baños con hielo o sueros a baja temperatura. La prioridad absoluta es bajar la temperatura corporal antes de que el daño en el cerebro, el corazón y los riñones sea irreversible.
Un problema añadido, y poco conocido, es la rabdomiólisis: el calor extremo destruye las fibras musculares, y al filtrarse por los riñones pueden provocar un fallo renal que obligue incluso a diálisis.
En el golpe de calor, el termostato interno se rompe. La temperatura puede superar los 40 ºC y el cuerpo entra en un estado de inflamación generalizada similar a una sepsis.
El precedente que todos recordamos (y lo que dice la ciencia)
Nuestras abuelas ya nos advertían de la insolación. Y tenían razón, aunque la ciencia hoy lo explica con más detalle. No es solo cosa de niños deshidratados tras horas al sol: cualquier persona, especialmente mayores y enfermos crónicos, puede sufrir un golpe de calor en ambientes mal ventilados o durante una ola de calor sin necesidad de estar al aire libre.
La clave está en la prevención: evitar las horas centrales del día, hidratarse sin esperar a tener sed, ropa ligera y colores claros, y buscar sombra o climatización. Pero si a pesar de todo notas que alguien se desorienta, se marea y deja de sudar, olvídate de los remedios caseros: es una urgencia y necesitas ayuda médica ya.
🧠 Para soltarlo en la cena
El golpe de calor es una sepsis por calor. Requiere enfriamiento urgente.



