El histórico récord de Shakira en Brasil que destroza a Lady Gaga y Madonna

Imagina la inmensa playa de Copacabana abarrotada de personas hasta donde alcanza la vista.

Copacabana, ese fue exactamente el escenario donde se marcó un antes y un después en la historia del entretenimiento en vivo a nivel mundial. Con una convocatoria oficial de 2,2 millones de asistentes, una cifra confirmada directamente por su propio equipo de trabajo a diversos medios como El País, la artista barranquillera ofreció un espectáculo gratuito que ya se cataloga como el concierto más multitudinario de lo que llevamos de siglo.

Si sigues de cerca la industria musical, sabrás que este logro la convierte automáticamente en la figura latina con mayor poder de congregación de todos los tiempos. Atrás quedaron los impresionantes registros recientes obtenidos en esa misma locación, superando con creces los 2,1 millones de asistentes que congregó Lady Gaga en el año 2025 y los 1,6 millones que logró reunir Madonna durante 2024.

Desde la madrugada, la ciudad de Río de Janeiro se transformó en un hervidero absoluto, recibiendo a una movilización masiva de seguidores que viajaron para presenciar esta parada clave de su Las Mujeres Ya No Lloran World Tour.

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Shakira y la apoteosis técnica de un escenario sin precedentes en Río

Para albergar a una multitud de tales dimensiones, la producción construyó la infraestructura más imponente jamás instalada para un evento de estas características en la costa brasileña. Shakira actuó sobre una enorme plataforma de 1.500 metros cuadrados, elevada a 2,20 metros del suelo para optimizar la visibilidad del gigantesco océano humano. El montaje técnico integró 680 metros cuadrados de pantallas de tecnología LED y una extensa pasarela de 25 metros que permitió a la cantante acercarse físicamente a sus seguidores.

A lo largo de toda la playa, se distribuyeron estratégicamente 16 torres equipadas con sonido y video, acompañadas por un anillo perimetral de 78 torres de vigilancia. Pensando en la inclusión, la organización del evento habilitó tres áreas específicas dotadas de la infraestructura necesaria para personas con discapacidad. Para garantizar el orden en las calles, se activó un fuerte dispositivo policial compuesto por 8.000 agentes, complementado con drones aéreos, embarcaciones patrullando el mar y estrictos controles en todas las vías de acceso.

Lamentablemente, la brillantez técnica y organizativa tuvo un episodio muy oscuro en los días previos al concierto. Un operario de la empresa local encargada del montaje perdió la vida tras ser aplastado por una pesada estructura, un trágico suceso que las autoridades policiales continúan investigando para determinar si se trató de una grave negligencia laboral o de un error humano.

Una noche de invitados estelares y un fuerte vínculo con el público brasileño

El inicio del esperado espectáculo se hizo rogar. Shakira apareció ante su público con más de una hora de retraso, un detalle temporal que los asistentes perdonaron rápidamente gracias a un deslumbrante show de drones que proyectó en el cielo la figura de una loba aullando junto a una luna llena. Al tomar el micrófono, la artista se dirigió a los presentes en un perfecto portugués para expresar su gratitud. “No puedo creer que estoy aquí con ustedes y pensar que llegué cuando tenía 18 años, soñando con cantar para ustedes, y ahora mira esto, ¡mira esto!”, confesó la artista.

La conexión de la cantante con Brasil tiene raíces profundas, remontándose a la época en la que recorría el interior del país, en ciudades alejadas como Uberlândia, para presentar su disco Pies descalzos. En esa etapa aprendió portugués incluso antes de dominar el inglés. El mérito de triunfar aquí es doble si tienes en cuenta el contexto del mercado local.

Históricamente, Brasil ha vivido de espaldas a la música en español por su inmensa industria interna. Aunque hoy el público brasileño está redescubriendo los sonidos latinos gracias al impulso actual de figuras como Bad Bunny o Karol G, quienes apenas están dando sus primeros conciertos en los recintos de este país, la historia de amor de la colombiana se forjó hace décadas.

Durante el show, quiso honrar esa relación invitando a grandes referentes locales. Junto a Anitta interpretó "Choka Choka”. Luego, tras destacar su “elegancia y sofisticación”, invitó al mítico Caetano Veloso para cantar O leãozinho, tema que reveló cantarle a su hijo Milan por las noches. La velada continuó con Maria Bethânia, con quien entonó O que é, o que é, respaldada por la percusión de la escuela de samba Unidos da Tijuca, momento en el que la colombiana se animó a dar unos pasos de samba.

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La letra dejó resonando uno de los versos más hermosos de la cultura local: “Vivir y no tener vergüenza de ser feliz, cantar y cantar y cantar la belleza de ser un eterno aprendiz”. El toque carnavalesco definitivo llegó de la mano de Ivete Sangalo al ritmo de "País tropical”.

El empoderamiento femenino y un repertorio que hizo vibrar a la multitud

Shakira dedicó la noche a las mujeres latinas y, de manera muy especial, a los 20 millones de madres solteras brasileñas que luchan a diario por sacar adelante sus hogares. “Yo soy una de ellas”, bromeó frente al micrófono, generando una ovación rotunda. La devoción de sus seguidores era palpable, reuniendo a clubes de fans que llegaron desde Argentina, Chile, Colombia, Italia, Ecuador, México, Paraguay, Uruguay, Estados Unidos y de todo el territorio nacional.

El público soportó un calor inusual para el otoño hidratándose con cerveza y caipirinha, despachadas a destajo por cientos de vendedores ambulantes, mientras agitaban miles de abanicos verdes y amarillos con la palabra impresa “Lobacabana”.

Los asistentes, muchos de ellos encaramados a los árboles del paseo marítimo, cantaron a todo pulmón éxitos como Estoy aquí, La bicicleta, Chantaje y La tortura. El bloque acústico ofreció el momento más emotivo con Antología, mientras que Waka Waka (This Time for Africa) desató la locura colectiva. Para la recta final, tras una pausa misteriosa, apareció una gigantesca loba inflable a los acordes de She Wolf, cerrando magistralmente con la BZRP Music Sessions #53, la exitosa colaboración donde descargó toda su rabia contra el exfutbolista Gerard Piqué.

Las estimaciones de la alcaldía indican que la visita de Shakira inyectó aproximadamente 800 millones de reales a la economía local, lo que equivale a unos 160 millones de dólares. Si haces los cálculos, este retorno masivo multiplica por 40 la inversión inicial, la cual fue financiada mediante una combinación de dinero público y patrocinios de diversas empresas privadas.

Shakira ha demostrado una vigencia inigualable, recorriendo América de punta a punta, llenando más de 80 estadios de máxima capacidad y reuniendo a 400.000 almas en el Zócalo de Ciudad de México. Y su agenda no frena. En breve retomará sus presentaciones en Estados Unidos para, finalmente, cerrar este fructífero renacimiento a finales de septiembre con una residencia europea en Madrid que incluye 11 fechas con todas las entradas agotadas.