Aunque parezca mentira, a la AEMET le beneficia muchísimo el "calor de verano en abril" del que alerta

El episodio de calor inédito que vive España en la segunda mitad de abril refuerza el relato y la comunicación de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que parece acertar en su predicción estacional y gana credibilidad después de una etapa de desconfianza por parte de una parte de la sociedad.

Ocurre frecuentemente desde hace unos cuantos meses: la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) alerta de temperaturas inusualmente altas para la época, vincula esa anomalía al calentamiento global y a la tendencia climática en España, y una parte de la opinión pública responde con escepticismo. Y no, no hablamos de los negacionistas habituales y el "nos fumigan", nos referimos a personas de a pie que, con el paso del tiempo, han ido perdiendo la confianza en el organismo estatal.

Esta vez, sin embargo, la situación muestra la otra cara de la moneda. Un calor propio de junio se ha instalado en buena parte del país en esta segunda quincena de abril y, aunque eso es negativo por lo que está ocurriendo a nivel de climatología, a la AEMET en realidad le viene estupendamente porque la realidad se ajusta con precisión a lo que la propia agencia había anticipado en sus predicciones estacionales, en su blog y en sus mensajes en redes sociales.

Todo ello está suponiendo un inesperado balón de oxígeno para la credibilidad del organismo. "Durante casi todo abril las temperaturas del conjunto de España han sido altas para la época, salvo a finales de la semana pasada y comienzos de la actual", decían tras transcurrir los primeros 15 días. "Seguirán subiendo y serán extraordinariamente altas: podrían alcanzar valores de récord para estas fechas", afirman.

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Además, en el blog oficial de AEMET podemos echar un ojo a la previsión para las semanas del 20 al 26 de abril y del 27 de abril al 10 de mayo, donde describen un escenario de temperaturas muy altas para la época en prácticamente toda España, con máximas por encima de 25 ºC de forma generalizada y picos que podrían alcanzar o superar los 34 ºC en puntos del sur peninsular, además de un ambiente más cálido de lo normal que podría prolongarse hasta comienzos de mayo.

En su página de predicción estacional para la primavera, la Agencia ya asignaba una "gran probabilidad" de que la temperatura media se situara en el tercil superior en toda España, especialmente en las vertientes cantábrica y mediterránea y en Baleares. Es decir, veía más probable un trimestre de abril a junio más cálido de lo normal que uno en la media o más frío.

Temperatura media en España en abril AEMET
Temperatura media en España en abril | Fuente: AEMET

La AEMET también ha puesto el foco en los últimos días en el carácter excepcional de las masas de aire que se sitúan estos días sobre la Península, y subraya que las que se sitúan sobre España son extraordinariamente cálidas y que, en los próximos días, podrán alcanzar temperaturas superiores a las más altas registradas entre 1991 y 2020 por estas fechas.

Ya hablan de "valores récord" en comparación con el clima de referencia más reciente, con una masa de aire de origen subtropical que llegará a España pronto y que notaremos por el polvo en suspensión que arrastra consigo y, sobre todo, por temperaturas "muy por encima de lo normal". Ese aire subtropical muy templado, sumado a una dorsal cálida en niveles medios y altos de la atmósfera, es el responsable de que ciudades de la mitad sur y del interior estén registrando máximas de 32 a 35 grados en pleno mes de abril; con noches que, en algunos puntos, se acercan a los umbrales de noche tropical.

Eso sí, la AEMET ha insistido en que este tipo de configuraciones no implica un tiempo estable absoluto. La llegada de esa masa de aire cálido y polvoriento se acompaña de cierta inestabilidad que se traduce en formación de tormentas localmente fuertes y con granizo.

La AEMET toma aire a nivel reputacional

Todo esto es perjudicial a nivel climático, pero beneficioso para el organismo a nivel comunicativo y reputacional. Esta vez AEMET ha acertado tanto en la dirección como en la intensidad del episodio de calor y, lo más importante: la gente percibe que ha acertado.

Y es que la imagen pública del organismo se había visto erosionada tanto si acertaban como si no, principalmente porque su comunicación había sido defectuosa y había llevado a malentendidos. Casi todo se precipitó por la labor comunicativa de episodios extremos como la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana, abriendo el debate sobre si las advertencias habían sido suficientemente claras, si los modelos captaron bien la distribución y la intensidad de las precipitaciones, y hasta qué punto se había trasladado a la ciudadanía la elevada incertidumbre propia de estos fenómenos.

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A ello se sumó la controversia en torno a algunas de las últimas predicciones estacionales, en particular la del pasado invierno, que AEMET describía como más cálido de lo normal y algo más seco en amplias zonas del país. La realidad acabó siendo más complicada porque, aunque el balance térmico fue, en efecto, superior a la media en muchos observatorios, las precipitaciones resultaron notablemente más abundantes de lo previsto en diversas regiones, con temporales de lluvia y nieve que sorprendieron a una parte de la opinión pública que había interiorizado el mensaje de un invierno más seco. Esa discrepancia alimentó la sensación, en sectores de la sociedad, de que la Agencia se equivocaba más de lo normal.

Temperaturas en abril de 2026 en España según la AEMET
Temperaturas en abril de 2026 en España según la AEMET | Fuente: AEMET

Las críticas, en buena medida inherentes al carácter probabilístico y de gran escala de las predicciones estacionales, se tradujeron en una desconfianza que iba más allá de lo estrictamente meteorológico y se mezclaba con debates políticos y mediáticos. En este sentido, que la primavera de 2026 se esté comportando, al menos en abril, de manera muy alineada con lo que la Agencia venía advirtiendo, reafirma que, pese a errores puntuales o a episodios mal comunicados, el marco general que la AEMET plantea —una España más cálida, con mayor frecuencia y precocidad de episodios de calor intenso— se respalda con datos.

De hecho, por algo se ha producido este último mes la destitución de María José Rallo como presidenta de la AEMET, en plena reestructuración interna y tras un duro conflicto laboral y coincidiendo con una ofensiva de odio y desinformación que ha obligado al organismo a replantear cómo comunicar la ciencia meteorológica.

Así que sí: aunque no lo reconozcan públicamente, este "verano adelantado" en abril le viene de perlas a la AEMET en uno de los momentos más delicados en cuanto a credibilidad del organismo estatal.