Danny Ocean: La voz fiestera de la diáspora venezolana vuelve a Madrid

El artista se pasea por sus éxitos en un concierto tan entretenido como emocional

La música venezolana ha tenido un par de años positivos. Nombres como el de Elena Rose, Corina Smith o Rawayana han creado una escena musical en el exterior que mantiene la identidad del país caribeño y la mezcla con el pop más actual. Pero de ese panorama pocos nombres han ganado más peso a nivel internacional que Danny Ocean, quien transformó el invierno de Madrid en una playa por un par de horas.

La primera de sus dos noches agotadas en el Movistar Arena de Madrid demostró su crecimiento de los últimos años. El autor de 'Me Rehúso' se ha consolidado con una seguidilla de discos pop bien armados, y ahora ha seguido por completo sus instintos playeros con un 'Babylon Club' que recupera las influencias del reggae en su música tras la excursión electrónica de 'Reflexa'.

De hecho, tanto el disco como la puesta en escena son un tributo a las playas de su tierra. Cuando toma el escenario, ataviado con una camisa de palmeras y rodeado de imágenes y colores que recuerdan a su tierra, el público sigue cada una de sus palabras. Imagínate' y 'Volaré' sirvieron para encender la fiesta rápidamente, y la conexión del artista con su gente fue más que evidente.

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Danny Ocean durante el concierto en el Movistar Arena de Madrid. Fuente: Agencias
Danny Ocean durante el concierto en el Movistar Arena de Madrid. Fuente: Agencias

No todo es perfecto. Danny Ocean no tiene una voz prodigiosa, y la sensación de que tenía algo mal en su garganta no se podía esconder, lo que afectó otras canciones en la noche, en especial 'La Idea de Amarme'. Aun así, 'Swing' mantuvo la sensación de fiesta, y le permitió empezar a recordar algunas canciones de su primer disco, '54+1', como 'Epa Wei' o 'Ay Mami'. En todo el concierto su banda se mantuvo impecable; la música del venezolano bebe de todo el Caribe, así como del pop y los sintetizadores de la electrónica, y el grupo supo adaptarse a cada uno de los sonidos necesarios durante la noche, y rescataron los momentos en que su voz no le acompañó.

DANNY OCEAN: ENTRE LA NOSTALGIA Y LA FIESTA

A pesar de que son canciones bailables, la música de Ocean tiene una sensación de nostalgia difícil de explicar. No es un secreto que no se ha podido presentar en su tierra natal, por su crítica abierta a la dictadura de Maduro, tanto en su música como en sus declaraciones públicas, y sus canciones cargan una parte de ese dolor. Esto explica también la conexión del público venezolano con estas canciones, que suenan un poco a casa. Ayudan las colaboraciones con otros artistas venezolanos, incluso si no estaban presentes en el escenario. Allí está la reacción que generan 'Binikini', grabada con Rawayana, y 'Mónaco', grabada con Lagos.

También se mantuvo en las baladas. El Movistar Arena se iluminó de linternas de teléfonos durante 'Ferrari', sin que el artista lo pidiera, y se mantuvieron allí en 'Dime Tú'. Aunque el momento de nostalgia evidente es, precisamente, 'Caracas en el 2000', junto a Elena Rose, cuya presencia fue celebrada por todo lo alto por el público, un tema dedicado a la infancia, y a una ciudad y un tempo que ya no existen.

El público en el concierto de Danny Ocean. Fuente: Agencias
El público en el concierto de Danny Ocean. Fuente: Agencias

También es de esta nostalgia de donde nace la carga política del show. Sea Elena Rose gritando "¡viva Venezuela libre!", la cámara enfocando una foto de Maduro el día de su captura, una imagen común en el concierto, o la interpretación del merengue 'Crayola', una de las pocas canciones que hablan directamente de la crisis venezolana.

EL OBJETIVO ES QUE BAILES

Pero la nostalgia y las baladas no son el centro de la fama de Danny Ocean. El músico sabe que tiene que hacer que los suyos bailen, y sabe cómo hacerlo. Pasando al segundo escenario, ubicado entre el público, el artista interpretó 'Dembow' y 'Fuera del mercado', dos de sus temas más claramente diseñados para mover el esqueleto.

Es un ánimo que mantuvo al volver al escenario principal; desde allí fue que interpretó 'Mónaco' y que se permitió volver a su versión más sentimental con 'Vuelve'. Pero el cierre tenía que ser bailando. 'Miedito o qué', o 'Brisa', junto a Sech, o el fragmento que versionó de la icónica 'Mi niña bonita'. Brilló también el arreglo con caja flamenca de 'Corazón'. Pero solo una canción podía cerrar el concierto, 'Me Rehúso', un himno del reggaetón que junta en pocos minutos todo lo que hace de Danny Ocean un artista especial, combinando nostalgia y ritmos bailables, y que tiene un lugar especial para la diáspora venezolana.

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