La naturaleza está repleta de curiosidades que no dejan de sorprendernos, entre ellas los árboles resilientes que tienen una característica muy particular. Hablamos de un curioso fenómeno a través del cual los bosques "engordan" para frenar el cambio climático, uno de los grandes problemas del mundo en la actualidad.
Nuevas investigaciones están arrojando luz acerca de un asunto que maravilla a la ciencia y es que los estudios realizados a lo largo de los años han permitido llegar a una conclusión reveladora. Los troncos de los árboles de la Amazonia se vuelven un 3,3% más gruesos cada década, siendo más resistentes frente al calentamiento global de lo que se pensaba.
LOS ÁRBOLES DEL AMAZONIA SE ENFRENTAN AL CAMBIO CLIMÁTICO

Mientras hay un árbol en Panamá que usa los rayos para vivir más años, ahora es una investigación publicada en la revista Nature Plants la que nos ha revelado evidencias claras de que los árboles de la Amazonía han aumentado su tamaño medio de forma sostenida en las últimas décadas.
Los expertos atribuyen esta capacidad principalmente a una mayor disponibilidad de recursos relacionados con las modificaciones ambientales, como el dióxido de carbono atmosférico. Lo que parece claro es que se trata de una adaptación frente al cambio climático.
Tras analizar los registros de 188 parcelas a lo largo de 30 años, el equipo de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) pudo detectar que el área basal media de los árboles creció un 3,3% por década, aproximadamente.
Además, este fenómeno no se limitó a los ejemplares de mayor tamaño, sino que tanto los árboles de mayor magnitud como los de una talla más pequeña mostraron un incremento relativo similar en lo que respecta a su tamaño.
'ENSANCHAMIENTO' DEL BOSQUE PROVOCADO POR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Una vez concluido el estudio, los investigadores mantienen la hipótesis de que la fertilización por CO₂ beneficia a aquellos individuos que tienen mejor acceso a la luz y que, al mismo tiempo, reduce la sombra que limita a los ejemplares de menor tamaño.
De esta manera, el equipo ha explicado que el “ensanchamiento” del bosque no hace más que reforzar el papel de la Amazonía como sumidero de carbono, pues los árboles mayores acumulan biomasa y carbono en una magnitud considerable.
Sin embargo, lanzan una advertencia, y es que el balance que se ha observado hasta el momento tiene que ver con unas fuerzas opuestas. Mientras que la mayor disponibilidad de recursos estimula el crecimiento, el calentamiento global, las sequías intensas y otras fuentes de estrés vegetal asociadas al cambio climático aumentan la mortalidad y la vulnerabilidad de los bosques.
EL VALOR DE LOS BOSQUES PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Más allá del árbol que sobrevivió a las pirámides, esta nueva investigación deja clara la importancia que tienen los bosques a la hora de combatir el cambio climático. En una nota de prensa, los científicos destacan el valor insustituible de los bosques intactos y la dificultad para reemplazar la riqueza biológica y ambiental de árboles centenarios a través de una reforestación rápida.
La conservación de las características del paisaje es clave para que los grandes árboles de la selva puedan continuar cumpliendo con su función climática. Para los autores del estudio, esta es una señal de resiliencia de los bosques, pero a pesar de que pueda verse como una buena noticia, al mismo tiempo es una gran advertencia para el planeta.
Si la mortalidad de los árboles grandes sufre un aceleramiento como consecuencia de sequías severas, tormentas muy intensas y olas de calor extremas, la concentración de biomasa en pocos individuos podría acabar por hacer que una aparente ganancia derive en una pérdida neta de carbono.
Además, los expertos recalcan que la deforestación multiplica los riesgos, ya que puede anular los beneficios temporales que aporta la propia fertilización por CO₂.




