Si tienes móviles viejos almacenados en un cajón de tu casa, no los tires. A pesar de que es frecuente que se almacenen todos esos smartphones que dejan paso a otros nuevos y con mejores características, la realidad es que pueden llegar a convertirse en un peligro doméstico.
Este hecho es desconocido por muchas personas, pero realmente es peligroso guardar los teléfonos móviles viejos por un simple motivo que tiene que ver con uno de sus componentes. Ser consciente de ello te permitirá adoptar las medidas de prevención oportunas para garantizar tu seguridad y la de tu familia.
LOS MÓVILES ANTIGUOS SON PELIGROSOS

Hoy en día, tener un smartphone se ha convertido en prácticamente una obligación. Los móviles han pasado a convertirse en dispositivos imprescindibles en nuestro día a día que se usan para cada vez más acciones y tareas, desde comunicarnos con otros hasta trabajar, pasando por leer la carta de un restaurante o mostrar la entrada para un evento.
El problema es que no todo se limita a tener un solo smartphone, sino que con el paso del tiempo lo habitual es que se acumulen móviles antiguos en casa, frecuentemente apartados en un cajón sin ningún tipo de uso ni utilidad.
Aunque tenemos formas de sacarles partido, haciendo que actúen como si fuesen una cámara espía o un Chromecast de forma sencilla, en la mayoría de los casos simplemente se almacenan en algún lugar de la vivienda sin uso aparente. Aunque pueda parecer algo inofensivo, puede ser peligroso.
Según datos de la Asociación GSM, en el mundo hay unos 16.000 millones de teléfonos móviles, de los cuales más de 5.000 millones están fuera de uso. Hay quienes los conservan por si se estropea el que utilizan habitualmente, otros por el contenido que albergan en su interior, como fotos o vídeos, y otros simplemente por nostalgia.
EL PROBLEMA DE ALMACENAR MÓVILES EN CASA

El gran problema de almacenar móviles en casa no tiene que ver con la marca, el modelo o el precio del dispositivo, sino que está relacionado con uno de sus componentes. Como sucede con cualquier otro dispositivo que necesite de carga, contienen baterías de litio que se deterioran con el paso del tiempo si no se utilizan.
Este hecho lleva a que estas baterías lleguen a hincharse, pudiendo derivar en una deformación del dispositivo o a romper su pantalla. El mayor peligro se da en casos extremos, cuando pueden llegar a producirse fugas de electrolito que liberen gases inflamables y tóxicos.
De esta manera, almacenar teléfonos móviles en cajones de nuestro hogar puede ser realmente peligroso, ya que, aunque en muchos de los casos no sucede nada, en otros puede llegar a darse esa liberación de gases que acabe por provocar un incendio.
Es por este motivo por el que los expertos recomiendan ser conscientes de los dispositivos que se tienen en la vivienda y revisarlos de forma periódica aunque no los utilicemos. Deberían revisarse al menos una vez al año para detectar cualquier anomalía, y si presenta la batería hinchada o similar, habrá que llevarlo a un punto limpio.
En su defecto, si se quiere conservar el dispositivo, se podrá recurrir a un servicio técnico autorizado que pueda retirar la batería con seguridad y deje de ser un peligro para tu vivienda.
UN RIESGO QUE VA MÁS ALLÁ DE LOS MÓVILES

Los expertos recuerdan que este problema no se limita exclusivamente a los teléfonos móviles. Otros equipos electrónicos que usan baterías de litio, como consolas de videojuegos, cámaras de vídeo, controles inalámbricos o incluso juguetes electrónicos, también pueden sufrir este problema de degradación con el paso del tiempo.
A medida que las celdas internas de las baterías envejecen, la presión dentro de la misma aumenta, lo que puede hacer que se deforme la carcasa e incluso comprometer la integridad del dispositivo.
En un entorno doméstico, este tipo de deterioro puede pasar desapercibido hasta que el daño ya es evidente o se produce un incidente. Ante este posible escenario, es conveniente actuar adecuadamente y revisar con regularidad los dispositivos, de manera que si alguno presenta algún problema, como hinchazón, calor residual, deformaciones visibles u olores extraños, se deseche adecuadamente.







