Todo estaba listo para que Saúl Ñíguez pusiera rumbo al Trabzonspor. El Atlético de Madrid ya había dado el visto bueno para facilitar su desvinculación y el centrocampista español tenía todo acordado con el equipo turco. Incluso su vuelo hacia tierras otomanas estaba agendado.
Sin embargo, el panorama cambió de forma inesperada. A última hora, la operación se frenó y el traspaso quedó en el aire, generando un problema tanto para el club turco como para la entidad colchonera.

Fue el propio Saúl quien decidió frenar la operación por motivos personales. Lo comunicó a través de sus redes sociales, con un mensaje breve pero claro, dejando en evidencia que la decisión no tuvo que ver con lo deportivo. Esta determinación dejó al Trabzonspor sin el refuerzo que ya contaban como asegurado y al Atlético ante una situación incierta con un jugador que ya no estaba en los planes de Diego Simeone.
Giro de última hora rompe los planes de Saúl en Turquía
La llegada de Saúl al Trabzonspor parecía cerrada. El club turco ya lo visualizaba como una pieza clave de cara a la próxima temporada. En paralelo, desde el Atlético se le había permitido ausentarse del inicio de la pretemporada mientras se resolvían los detalles finales del acuerdo. Todo apuntaba a una salida definitiva.
Pero el jugador nunca abordó el avión con destino a Turquía. Fue él mismo quien formalizó la decisión de no seguir adelante. La noticia primero se filtró en medios locales y luego fue confirmada por el propio Saúl, con un mensaje conciso que dejó todo en pausa.
El traspaso, que parecía inminente, se detuvo sin previo aviso. Ahora tanto el club turco como el español deberán redefinir sus próximos pasos, mientras el mediocampista queda momentáneamente sin nuevo destino.
El Atlético, atrapado entre salidas y decisiones sin cerrar
En el entorno del Atlético de Madrid, se daba por hecha la marcha de Saúl. Tras su regreso de la cesión en el Sevilla, el mediocampista no entraba en la estructura diseñada por Simeone para la próxima temporada. Su salida era una parte esencial dentro de la llamada operación salida, necesaria para abrir espacio a nuevos fichajes.
Con el movimiento cancelado, la directiva rojiblanca se ve obligada a buscar nuevas vías. Había avances importantes en cuanto a altas y bajas, con la idea de construir una plantilla sólida y equilibrada. Pero el caso de Saúl representa ahora un freno inesperado.
Tiene contrato vigente hasta 2026, lo que implica una carga económica y deportiva que el club esperaba resolver. Mientras no haya un acuerdo con otro club, el jugador permanece en una especie de limbo que afecta la planificación general del equipo.


