Madrid ha cambiado su sonido. La capital española es una de las ciudades que más migrantes ha recibido desde los territorios de Hispanoamérica, en particular desde Venezuela, incluyendo al periodista que escribe estas líneas. Son migrantes que han traído sus sonidos particulares, y cuya presencia ha permitido también que los artistas de Venezuela y el resto del Caribe tengan un mayor escenario en la ciudad, y anoche Óscar D'León lo ha sabido controlar a la perfección en su nuevo paso por el festival Noches del Botánico.
Tras una sorprendente presentación de Minyo Crusaders, un grupo japonés que se ha encargado de fusionar la tradición de su país con el funk y los sonidos del Caribe, fue el turno del caraqueño. A pesar de celebrar sus 82 años hace un par de semanas, el artista demostró por momentos tener más energía incluso que su público, algo más de 2 horas de canciones que fueron coreadas y bailadas por un público entregado por completo, lo cierto es que no es demasiado común conseguir un artista que tenga tanto control sobre su público como Óscar de León.
El tiempo le sirvió para repasar algunas de las canciones más importantes de su repertorio. Canciones como 'Llorarás', 'Qué bueno baila usted' o el clásico del maestro Joe Arroyo 'La Rebelión'. Son clásicos no solo de su repertorio, sino de la salsa como género, incluso si el caraqueño nunca se ha considerado un salsero, sino parte de la tradición del son cubano, su sonido fue una de las claves para el desarrollo e internacionalización del género, no es casual que se le conozca como «el sonero del mundo»
También supo manejarse en los momentos más lentos de su presentación. Su versión de 'Frenesí', 'Mi Adorada', o 'Taboga' las últimas dos de su etapa como voz de la orquesta de salsa La Dimensión Latina donde compartía el micrófono con el bolerista Wladimir Lozano. Es un momento que podía haber espantado a los asistentes que solo conocieran la faceta más movida del género. Pero a estas alturas Óscar D'León tiene la capacidad de crear momentos íntimos con su público.
UNA LARGA NOCHE DE BAILE
Lo cierto es que el artista estiró cada minuto posible de la noche. De la mano de su orquesta, a la que dirige con la misma habilidad que en su momento tocaba el bajo, el intérprete lleno cada segundo que le permitió el festival estar sobre el escenario, al punto de comentar entre risas que desde la producción del evento empezaban a solicitarle que dejara la tarima. Entre risas, la complicidad con el público le permitió seguir sumando canciones a un cierre que se hizo infinito, pues ni el artista ni la audiencia querían que la noche terminara.
Este es el secreto de ver a Óscar D'León en vivo. El caraqueño tiene años siendo el alma de la fiesta en cada una de sus presentaciones, si bien ya no puede bailar como en su juventud se ve más cómodo que nunca en su faceta de director de orquesta de salsa. Es una figura muy particular dentro de la tradición musical del Caribe, y en vivo él la representa a la perfección llevando a sus músicos a cambiar de canción de un segundo a otro, a cambiar los ritmos de canciones conocidas o a inyectar un fragmento o un ritmo de una composición en otra, es el jazz colándose en sus interpretaciones y que diferencia la salsa de otros géneros bailables.
ÓSCAR D'LEÓN ABRE LA ÚLTIMA TANDA DE CONCIERTOS DE LAS NOCHES DEL BOTÁNICO
Lo cierto es que el venezolano representa uno de los últimos artistas que se paseara este año por el escenario de las Noches del Botánico. Todo apunta a otra edición de éxito, a pesar de que se cayeran dos artistas del cartel, Morrissey y Sevdaliza, pero aun así los madrileños y los visitantes han acudido en masa un año más, aunque todavía quedan conciertos como el de Empire of the Sun, Santana o Herbie Hancock.




