Los hombres europeos son, en promedio, mucho más altos que las mujeres europeas. Esta diferencia de altura es particularmente notable en los países nórdicos, donde los hombres pueden llegar a medir hasta 1,90 metros. Las mujeres, por su parte, suelen medir unos 10 centímetros menos.
Esta diferencia de altura se ha observado durante siglos, y ha sido motivo de debate entre los científicos. Tradicionalmente, se ha atribuido a factores genéticos, pero los estudios recientes sugieren que también hay factores ambientales que influyen.
3La hipótesis cultural
¿A qué se debe esta disparidad de estatura entre los sexos? Los investigadores descartaron que fuera por una cuestión genética, ya que todos los europeos del Neolítico compartían un origen común y una diversidad genética limitada. Tampoco fue por una cuestión ambiental, ya que todos los grupos vivían de manera similar, con la misma tecnología y métodos de supervivencia.
La hipótesis que propusieron los autores es que se trata de una cuestión cultural, relacionada con el estatus y el acceso a los recursos alimenticios. Según esta teoría, los niños del norte recibían un trato preferencial en la distribución de la comida, lo que resultaba en un mayor crecimiento en comparación con las niñas. Esto podría deberse a que los varones tenían un papel más importante en la economía agrícola y ganadera, o a que las familias favorecían a los hijos sobre las hijas por cuestiones de herencia o alianzas matrimoniales.
En cambio, en el sur de Europa, la diferencia de altura entre los sexos era menor, lo que sugiere una mayor igualdad en el acceso a los alimentos y en el estatus social. Esto podría deberse a que las mujeres tenían un papel más relevante en la economía y la cultura, o a que las familias valoraban por igual a los hijos y a las hijas.
