Casi uno de cada cinco españoles reconoce que no ha abierto un libro en los últimos doce meses. Es la principal conclusión de la última encuesta sobre hábitos de lectura realizada por el comparador de precios Idealo, realizada a miles de compradores online de entre 16 y 65 años residentes en España, un retrato que confirma que la lectura sigue siendo un terreno desigual según el género, la edad y los intereses culturales.
Según el informe, el 19,2 % de los encuestados afirma no haber leído ni un solo libro en el último año. La cifra es significativa en un país donde la oferta cultural y editorial es amplia, y donde en apariencia la lectura forma parte de ciertas conversaciones públicas. Sin embargo, llama también la atención la brecha clara entre hombres y mujeres, así como una notable distancia generacional.
Entre los hombres, el porcentaje de quienes no han leído libros se dispara hasta el 23,3 %. Es decir, casi uno de cada cuatro varones se mantiene completamente al margen de la lectura anual. En el caso de las mujeres, el dato baja al 15,3 %, lo que confirma que el hábito lector está más asentado entre ellas y que son, en términos generales, el motor de la lectura en España. La diferencia de ocho puntos porcentuales entre ambos sexos se repite, con matices, en otros indicadores relacionados con la elección de géneros y la compra de determinados tipos de libros.
Los jóvenes leen más libros
La edad introduce matices importantes, puesto que los datos nos dicen que la salud de la lectura es mejor entre los jóvenes, mientras que aparecen signos de desgaste a partir de los 55 años. Entre los 16 y los 24 años, el porcentaje de personas que reconoce no haber leído ningún libro en el último año se sitúa en el 17,9 %. No es una cifra baja, pero sí algo inferior a la media general, lo que indica que, pese a la competencia de las pantallas y las redes sociales, una parte significativa de la generación Z mantiene el contacto con los libros.

El tramo que presenta un menor porcentaje de no lectores es el de 45 a 54 años, donde solo el 17,1 % afirma no haber leído libros en el último año. Este segmento, a caballo entre el consumo digital y los formatos tradicionales, se consolida como uno de los más fieles al libro. A partir de los 55 años, sin embargo, la tendencia se invierte: en la franja de 55 a 64 años, el porcentaje de no lectores asciende hasta el 21,9 %. Es este grupo el que concentra una mayor proporción de personas desconectadas de la lectura, lo que apunta a una pérdida de hábito en las edades más avanzadas.
Las cifras que hemos conocido ahora encajan con otros estudios que hemos consultado sobre el sector de la lectura en España, que señalan desde hace años la existencia de un núcleo duro de lectores frecuentes y, frente a ellos, un sector estable de no lectores resistentes a las campañas de fomento. La novedad es que esa distancia parece consolidarse entre determinados perfiles masculinos y entre los mayores de 55 años, menos permeables a las tendencias que sí están revitalizando el mercado entre los públicos jóvenes.
¿Qué leen los españoles?
Más allá de cuántos leen, también disponemos de información sobre qué prefieren leer quienes sí mantienen el hábito. La novela histórica y la novela negra se sitúan a la cabeza de las preferencias. El 23,9 % de los encuestados se inclina por la histórica, mientras que el 23,5 % elige la negra como género principal. Ambas se imponen a la novela contemporánea, que reúne al 20,7 %, y a la fantasía, que concentra el 20,5 %.
El peso de la edad vuelve a ser determinante. Entre los lectores de 55 a 64 años, la novela histórica alcanza su máximo, con un 33,5 %, y la novela negra sube hasta el 31,5 %. En el grupo de 45 a 54 años, la negra roza el 28,2 % y la histórica se sitúa en el 27,4 %. El lector maduro se decanta, por tanto, por géneros consolidados, ligados con frecuencia a la memoria, el crimen y el análisis social, frente a los universos imaginarios de la fantasía.
En cambio, la fantasía pierde peso a medida que avanza la edad y se hunde hasta el 7,2 % en el tramo de 55 a 64 años. Este descenso contrasta con su atractivo entre los lectores más jóvenes, para quienes sagas, mundos alternativos y literatura fantástica vinculada a fenómenos audiovisuales siguen siendo una puerta de entrada clave al libro.
La novela romántica se ha consolidado como el género con mayor tirón entre los jóvenes de 16 a 24 años, donde un 27,7 % la señala como su opción preferida. Este auge se relaciona con el éxito de autoras superventas como Elisabet Benavent, que han conectado especialmente con un público juvenil femenino. En ese segmento, la romántica alcanza también el 27,7 %, y se beneficia del efecto prescriptor de redes sociales y comunidades digitales donde las recomendaciones literarias circulan con rapidez.

En cualquier caso, no todos los géneros resisten igual. Sin ir más lejos, la poesía y el ensayo se mantienen como opciones minoritarias. La poesía apenas alcanza un 8,4 % de preferencia en el conjunto de encuestados, mientras que el ensayo se sitúa en torno al 10 %. Su peso es reducido en todas las franjas de edad, desde el 9,8 % entre los 16 y los 24 años hasta el 5,2 % en el tramo de 55 a 64 años.
En el caso concreto de la generación Z, los datos apuntan a una pérdida de interés llamativa. Entre los más jóvenes, la poesía ha pasado del 16 % registrado el año anterior al 9,8 % actual. El descenso sugiere que, pese a la presencia de versos y fragmentos poéticos en redes sociales, este formato no se traduce necesariamente en compras de poemarios ni en una lectura sostenida del género.
Los ensayos, por su parte, conservan un espacio reducido pero constante, asociado a lectores que buscan profundizar en temas de actualidad, divulgación científica o reflexión social. Su penetración, sin embargo, queda lejos de los grandes géneros narrativos que dominan el mercado.
Por último, los libros de autoayuda y salud muestran una notable estabilidad, e incluso un ligero crecimiento. Este tipo de obras alcanzan ya el 17,2 % de preferencias en el total de la muestra. Aquí vuelve a aparecer una brecha de género: las mujeres son quienes más compran estos títulos, con un 20 % frente al 14,6 % de los hombres. Manuales de bienestar emocional, desarrollo personal y hábitos saludables se han convertido en un complemento habitual de la biblioteca femenina, a menudo vinculados a la búsqueda de herramientas para gestionar el estrés, mejorar la calidad de vida o afrontar cambios laborales y personales.
Otro género que confirma su solidez es el terror. Lejos de ser un micronicho, el terror llega al 17,0 % en el total de encuestados y se eleva hasta el 19,4 % entre los 35 y 44 años. Esta comunidad lectora, fiel y constante, se alimenta tanto de clásicos del miedo como de nuevas voces que exploran el horror desde claves contemporáneas, con temáticas que dialogan con la ansiedad urbana, la tecnología o las tensiones sociales actuales.



