Nervios entre los niños de San Ildefonso en los ensayos del sorteo de Navidad

Faltan poco más de quince días para la celebración del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad el próximo viernes 22 de diciembre, una fecha marcada en rojo en el calendario de muchos españoles, pero, sobre todo, en la Residencia-Internado de San Ildefonso de Madrid.

Ubicada en pleno centro de Madrid, la institución acoge estos días los nervios y la ilusión de los menores y los docentes, que se sienten a flor de piel.

Natalia, tiene 12 años, y ya es de las veteranas. En 2023 participa por tercera vez en la actividad a la que se ha presentado, de nuevo, voluntaria. «A mi madre le hace ilusión y me gusta salir en la tele», confiesa a Europa Press, a la que aclara que el día del sorteo no hay nada «fácil» y que «lo más difícil son los números cortos». «Los largos son los más fáciles», subraya.

A Natalia le gusta formar pareja con Paula, de 13 años, porque las dos son «veteranas» y lo hacen «bien», aunque este año se estrenan como dúo. Para Paula este será su cuarto sorteo de Navidad. «No creo que haya nervios porque como lo hago con gente que ya sabe…», indica, para después añadir que los profes que lo van a hacer «fenomenal», que no se pongan «nerviosas» y que tengan «buena suerte».

MEDITACIÓN PARA DORMIR

Sobre si la víspera del sorteo duermen bien o tienen alguna pesadilla, Paula explica: «Pesadilla, no. Lo que nos pasa, por lo menos a mi con Natalia, es que yo me levanto porque no puedo dormir y tú ves a Natalia con un té y un libro en la mano para intentar dormir. Y yo voy a decirle al profesor: ‘Oye, que yo no puedo dormir’. Y al final acaban haciendo meditación y no sé qué y no dormimos todos«.

Respecto al día del sorteo, Paula tiene claro qué es lo mejor de dicha jornada. «Nos traen comida y está muy buena, el catering, porque nos consienten, nos hacen muchas cosas buenas y se siente agradable», asegura, al tiempo que reconoce que ese día, al ver «a todo el mundo», ha llegado a sentir que no puede salir al escenario.

En este sentido, Natalia recuerda que «el año pasado» sintió que se iba a quedar en blanco, mientras que Paula cuenta que a ella le ocurrió en su primer sorteo, cantando número con otra compañera. «Ella era más mayor que yo y estaba cantando premio y digo: ‘¡Debería haber cantado yo premio, que soy más pequeña. Yo me paraba un montón y decía no puedo». A los pequeños «les cuesta más».

Por su parte, la pequeña Elisabeth, de 12 años, dice estar «preparada ya» para el gran día y confiesa que le gustaría cantan «algún premio: 60.000, 500.000 o 200.000«. En el ensayo también han participado Yesica, de 13 años, que el día del sorteo cantará número y premio, junto a su pareja Ainhoa, por segunda vez.

Yesica y Ainhoa fueron las dos niñas de San Ildefonso que el año pasado trajeron las primeras alegrías de la mañana durante el Sorteo de la Navidad 2022. Tras más de una hora de cánticos, anunciaban el primer quinto premio, dotado con 60.000 euros a la serie. Solo dos minutos después, Ainhoa tapaba el alambre para indicar que había salido una bola con un premio grande, el segundo, premiado con 1.250.000 euros a la serie. Antes de terminar su tabla, cantaban el segundo quinto.

Este año, dicen sentirse «bien» de momento, pero reconocen que «algo de nervios hay» un día antes de la gran cita. «Nuestros padres están muy felices de vernos», asegura Yesica. Su compañera Ainhoa se muestra más nerviosa por si se equivoca «en algún número».

LAPSUS, LLOROS Y QUEDARSE EN BLANCO

Entre las anécdotas de años anteriores, Elisabeth destaca que tuvo un «lapsus» y se quedó «en blanco», algo que destacaron los comentarios tras el sorteo. Fue Begoña, la subdirectora del centro, quien le explicó a la pequeña en qué consistía eso de tener un «lapsus». «Dije: ‘Pero que yo no he tenido un lapsus en ningún momento’. Yo estaba genial. Y pues eso, que ahí aprendí a que no hay que tener nervios porque es una cosa que ya se ha hecho y en este año voy a intentar estar más segura, más tranquila».

También Natalia rememora que otro año, cuando le iba a tocar cantar en el escenario se puso «a llorar porque tenía nervios». «Después me salió bien porque canté cuatro premios», celebra la pequeña, al tiempo que Paula cuenta que una víspera del sorteo, mientras ella estaba «frita», se pusieron a hacer «un corro de la patata, cantando» porque estaban «súper nerviosas». «Lo mejor es que cuando ya terminabas la lotería, te dabas un sueño tan profundo…», apostilla Natalia.

José Antonio Medero Sánchez es educador en la Residencia y, al igual que los menores, es voluntario en esta actividad para acompañar a los niños porque «es algo que tiene vinculado con la casa». «Me ha llamado la atención siempre y por eso he decidido presentarme como voluntario para estar con los niños en la lotería», subraya.

Aunque lleva dos años participando como invitado por la Dirección del centro, este es el primero que tiene a cargo un grupo de niños. «Lo llevo bien. Lo llevo con nervios, bastante nervios», confiesa José Antonio, que aclara que llevan ensayando desde el 10 de octubre, «mínimo tres días semanales», en torno a «una horita, dependiendo de los grupos que hay y también un poco del trabajo que tengan las niñas en la casa, en la residencia».

El grupo de este educador está integrado por veteranos y veteranas, y también por pequeños que se estrenan en 2023. Así, explica que con los más pequeños hay que trabajar más lo «emocional» porque «están más nerviosos» y «el tema de la técnica lo cogen con tiempo». «Aquí ensayamos, nos conocemos todos, y es algo más tranquilo, más sencillo. Pero el día 22, sí que, como han comentado las chicas, se ponen nerviosos«, destaca.

A este respecto, José Antonio añade que los educadores intentan «calmarlas, estar con ellas». «Como las conocemos, sabemos en los momentos en los que ellas están más nerviosas y ahí actuamos nosotros para que estén tranquilos y puedan cantar bien, hacerlo bien», recalca, para después añadir que el día 21 acuden todos, incluidos profesionales de Loterías y Apuestas del Estado, al ensayo general que tiene lugar en el Teatro Real, «para que vean también un poco el escenario al que se van a enfrentar». Allí habrá «cámaras, mucha gente y eso sí que los pone también nerviosos», remacha.