A veces, cada cierto tiempo, pasa una cosa de estas, que es pura casualidad. Pero es tan fascinante, que nos encanta fotografiarlo. Porque sin quererlo, esta gente se mimetiza con las cosas que tiene a su alrededor.
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9Y de regalo, un minion
Ese duro momento en el que te das cuenta de que tu hijo se parece a una boca de incendios... y que podrí parecerse un minion. Sí, somos ese tipo de gente: No nos engañemos, probablemente si se da la vuelta, no sea un niño sino un minion ligando con la boca de incendios. Lo bueno de todo esto es que al menos, los niños se lo toman con humor. Y sus padres más.
Eso sí, acuérdate de llevarte el de verdad a tu casa. Y con el de verdad, nos referimos al niño.
