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El joven español que lanza picosatélites para llevar Internet donde no era posible

Suelen destacar, y es lógico con la que está cayendo, las malas noticias: la crisis, la inflación, la guerra en Ucrania, la geopolítica, el mundo cambiante afrontando un etapa crucial en la historia. Es la impresión que tienen no ya analistas sino cualquier ciudadano. Por eso es agradable ver, escuchar o leer buenas noticias relacionadas, como en este caso, con emprendedores que cambian el mundo, literalmente. Y en un país como España, donde pierde cerebros brillantes día tras día y que está a años luz en inversión en ciencia tecnología respecto a otros países, es lógico que destaque una mente brillante en lo técnico y en lo empresaria, y además con tan solo 19 años.

Se llama Julián Fernández y es CEO y Co-Fundador de FOSSA Systems, una empresa que fabrica nada menos que pequeños satélites del tamaño de un pajarillo, con los que ofrece un servicio de conectividad IoT en zonas remotas a donde no llega Internet, a través de una red de satélites y sensores que intercambian datos y pueden monitorizar todo tipo de activos situados en cualquier punto del planeta, desde cabezas de ganado a grandes extensiones de cultivo o contenedores viajando en medio del océano. Veamos cómo innova este gran y joven cerebro español y cómo lo está implementando.

UNA EMPRESA CON UN FUTURO BRILLANTE

Acudió al programa de Cuatro, ‘Futura’, presentado por Carmen Porter, pero no ha parado tampoco de conceder entrevistas a diversos medios de comunicación. Es el hombre del momento, cuando la mayoría a su edad ni siquiera saben qué harán de mayores y acaban de empezar una carrera. Mientras, Julián ya tiene una empresa tecnológica de primer orden y es cliente de Space X, compañía con la que lanza habitualmente sus satélites en un cohete Falcon 9.

¿Qué ofrece y cómo lo ofrece FOSSA Systems? La empresa, creada en 2020, se encarga de fabricar picosatélites que prestan servicios de conectividad IoT para activos de distintas industrias ubicados en lugares remotos, que carecen de cobertura móvil y donde no llega internet convencional.

Algunos ejemplos de su uso: El control del estado de los oleoductos en tramos como los desiertos, el seguimiento de la mercancía en grandes buques de transporte transoceánico o el control del estado de salud del ganado o el cultivo en grandes extensiones de tierra, son algunas de las industrias que pueden beneficiarse del servicio de conectividad IoT que ofrece la red satelital de FOSSA.

Es una solución efectiva y económica para todo tipo de industrias, que permite tener información clave de activos que carecen de la posibilidad de conectarse a redes convencionales, fibra óptica o las familiares wifi, que todos conocemos y usamos cada día. No se trata de poder descargarse una película de Netflix o entrar en nuestra web favorita.

Su oferta se basa en el envío de datos críticos para el negocio a través de unos sensores que, colocados en los activos a monitorizar, envían esa información al satélite, que a su vez la reenvía, encriptada para garantizar la máxima privacidad de la información, al equipo de ingenieros de la compañía que la traslada al cliente y propietario de ese activo.

Ejemplos de información sensible que pueden detectar los sensores y satélites de FOSSA: una posible fuga en un tramo alejado de un oleoducto, una mercancía dañada en mitad del océano o una cabeza de ganado inmóvil, que ha podido enfermar o fallecer. Y es que hay zonas rurales, de montaña, boscosas… donde no es factible instalar cable óptico o antenas. Pues ahí entra FOSSA Systems con su servicio de conectividad IoT global, sirviéndose de unos sensores y unos pequeños satélites que caben en una mano.

Fossa Systems microsatélites Internet

NO SÓLO PARA CONECTAR SINO DAR SERVICIOS

Lo único que necesitan es ser lanzados al espacio hasta alcanzar una órbita heliosíncrona (síncrónica al sol), situada a unos 550 kilómetros de altura, lo que les permite dar unas 15 vueltas al día alrededor de la Tierra. 

Hasta la fecha, ya tienen en órbita 13 de estos picosatélites y el objetivo es tener completada una constelación de 80 satélites en 2024, lo que les permitirá transmitir datos casi en tiempo real, sin apenas latencia y por un precio muchísimo más económico que las soluciones convencionales de satélites, que exigen grandes inversiones. Entonces habrán hecho realidad el sueño de una conectividad IoT que democratice el acceso al espacio para todo tipo de industrias necesitadas de una recogida de datos en tiempo real, esenciales para su negocio.

Los satélites de FOSSA también sirven para una conectividad a muy baja velocidad o con pocos datos, perfectos para especialidades como la agricultura, el transporte transoceánico, la ganadería… Envían datos como la humedad, la temperatura o la mera geolocalización por vía satélite para que se recojan en esas zonas aisladas completamente de todo conectividad moderna. Es llevar la globalización tecnológica a su último escalón en lo geográfico, pero también en lo práctico, con cualquier dispositivo, «cosa» o incluso ser vivo conectado.

más del 80% del planeta carece de conectividad

Puede parecer que en España o en el mundo hay pocas zonas así, pero lo sorprendente es que es lo contrario. Julián Fernández apuntaba en una entrevista a La Razón que en realidad más del 80% del planeta no tiene acceso a conectividad. Es lo que tiene pensar que las ciudades engloban casi todo, solo porque la mayoría de la población vive en grandes urbes.

El reto, pero también el negocio, es por tanto inmenso, y qué mejor que pequeñísimos satélites para solucionarlo. Y para los sensibles ecológicamente y preocupados por la contaminación visual de los astrónomos, decir que pasada su vida útil se desintegran y no dejan rastro alguno contaminante y que gracias a su tamaño son indetectables y no molestan a ningún telescopio que esté escudriñando el universo.

Hablando de ecologismo, se evita además toda contaminación en origen, en el mismo planeta de hecho, ya que no instalas ni antenas, ni cableados… solo el receptor o el aparato que recibe la señal e información de estos satélites «mágicos» españoles. Tecnología, accesibilidad, globalidad y protección al medio ambiente. Todo en uno.

EJEMPLO DE USOS

El ‘Internet de las cosas’ engloba todo y de todo, pero los fundadores de FOSSA Systems han dado ejemplos concretos, muchos de ellos de alto valor ecológico y práctico: por ejemplo puede avisar de la tala ilegal de árboles, peligros de incendio o saber cualquier nivel de humedad y de cualquier parámetro en bosques; para la agricultura, en tierra, se puede medir la temperatura de la tierra, humedad, Ph… para saber la salud de la tierra y optimizar regadíos y siembras; o en el caso de logística y mensajería, con el IoT puedes monitorizar las rutas y calcular el combustible justo necesario.

Por tanto, esta empresa española tan boyante y que se encuentra en plena Gran Vía de Madrid, no sólo fabrica los picosatélites sino todos los sensores que se necesitan para los ejemplos que hemos visto y otros, es decir, emisión y recepción. Por ahora, van avanzando a paso firme, son ambiciosos y quieren ser los líderes en soluciones IoT mediante satélites. Una startup española con presente y futuro.