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La Caseta de Aurora, el restaurante más grande de Galicia dedicado al pulpo a feira

  • Fruto de la alianza entre los responsables del restaurante lucense Aurora do Carballiño y del grupo gallego Amicalia (al frente de Omakase, A Mundiña y A Mundiña Taberna en A Coruña y de Alabaster y Arallo en la capital), abre en A Coruña una pulpería 100 % tradicional, consagrada a esta y otras especialidades regionales.
  • La estética del local, un impresionante espacio de 800 m2 —más 200 de terraza—, evoca las casetas de San Froilán, la fiesta más popular del otoño gallego en la que el pulpo a feira juega un papel fundamental.
  • El proyecto ensalza la tradición y el expertise transmitidos a lo largo de varias generaciones de una familia de pulpeiros, liderada en la actualidad por Aurora Baranda, una de las más populares de Galicia.

El grupo gallego Amicalia, al frente de Alabaster y Arallo Taberna en Madrid y de Omakase, A Mundiña y A Mundiña Taberna en A Coruña, inaugura en el barrio de Vioño —concretamente en la concurrida avenida de Arteixo y a 500 metros de la fábrica de Estrella Galicia, una institución en la ciudad que marca la vida social y laboral de la zona— el restaurante más grande de Galicia dedicado al pulpo a feira. Lo hace de la mano del empresario Juan Antonio Baranda, responsable del éxito del lucense Aurora do Carballiño, bajo la filosofía de poner en marcha en A Coruña una auténtica pulpería en la que esta y otras especialidades locales convivan en una carta breve pero muy tradicional.

La Caseta de Aurora

El proyecto cumple el sueño personal de Aurora Baranda, a sus 76 años, una de las pulpeiras más célebres de Galicia y matriarca de una familia dedicada durante generaciones a esta singular profesión. Natural de O Carballiño, pueblecito ubicado entre la sierra del Faro y el valle del río Arenteiro, en la provincia de Orense, Aurora aprendió de sus dos abuelas todo lo relativo acerca del tratamiento y la elaboración del pulpo, no exenta de secretos pese a constituir uno de los platos más demandados en los últimos años a nivel nacional, y todo este savoir faire lo vuelca en las dos pulperías que llevan su nombre.

AURORA BARANDA, ALMA DEL PROYECTO

Por un lado, en el restaurante homónimo de Lugo, abierto hace seis años en una antigua casa de comidas a la que ya proveían los padres de Aurora; y ahora, en el recién inaugurado La Caseta de Aurora, muy especial para ella pues recrea, a través de cocina y estética, la caseta que tradicionalmente ha montado su familia en las fiestas de San Froilán, celebradas en Lugo en el mes de octubre. Algo que ha conseguido «gracias a la generosidad y la profesionalidad de grupo Amicalia».

La Caseta de Aurora

«Cuando era pequeña y no había colegio, solía ayudar a mis abuelas a preparar el pulpo —recuerda—, y no tenía problema en agarrar el caldeiro, que pesaba una barbaridad». Aurora, que no entiende de vacaciones —«para qué cogerlas, teniendo la profesión más bonita del mundo»—, pasa el testigo en su caseta coruñesa a su nuera Carmen, encargada de cocinar el pulpo a diario y quien lleva más de quince años aprendiendo de la familia. «No hay pulpo para tanta pulpeira», asegura Carmen, «pero aquí nos exigimos siempre piezas grandes; pulpos de gran calibre, de buen origen y bien alimentados». Lo trabajan en caldeiros de acero inoxidable con capacidad para 260 litros de agua y, una vez seguida la fórmula maestra —«sal gruesa, un buen material para controlar bien los tiempos y la experiencia adquirida de Aurora»—, lo sirven con aceite, sal y pimentón picante, acompañado de cachelos.

AQUÍ SE RESPIRA FERIA

El interiorismo del local, proyectado por el estudio de Iván Cotado, enfatiza el carácter popular del pulpo, un plato típico no solo en ferias sino también en bodas y romerías locales —la familia de Aurora también cuenta con una amplia experiencia en este tipo de eventos multitudinarios, en los que su pasión se vuelve itinerante—, y se traduce estéticamente de varias formas: en los techos y revestimientos de madera que emulan las hojas del roblecarballo, en gallego—; en elementos decorativos tradicionales como el pote, las ollas de cobre o el alambique; en las luces de feria que atraviesan el espacio de lado a lado y en la propia distribución del mismo. Se divide en tres ambientes distintos: la zona central —con una amplia barra y cocina vista—, la Carballeira —que en lengua gallega significa robledal—, un amplísimo salón con luz natural y mesas bajas— y la Lareira, una sala más pequeña y tranquila que recrea el ambiente de las fogatas en torno a las cuales se reúnen los amigos. Además, La Caseta de Aurora cuenta con una terraza con capacidad para cien personas que suma 200 m2.

La Caseta de Aurora

El espíritu democrático del establecimiento también se refleja en una carta apta para todos los públicos, como las fiestas populares y las pulperías de toda la vida. Además de la especialidad estrella de la casa, la carta también incluye tortilla de Betanzos, muy jugosa, empanadas del día —de atún, de mejillones o de xoubas, una variedad de sardinilla originaria de las Rías Baixas—, croquetas de jamón y opciones de parrilla, casi tan protagonista como el caldeiro: costilla y raxo de cerdo —lomo de cerdo adobado—, entrecot y chuletón de vaca o chorizos a la brasa son algunas de las opciones. Y de postre, se ofrecen quesos de la región con membrillo o cañitas de Carballiño, típicas en feria, una suerte de masa frita y rellena de crema pastelera. Todos los platos se sirven en una espectacular vajilla de Sargadelos, firma gallega de porcelana con más de 200 años de historia.

TAMBIÉN SE OFRECEN DESAYUNOS

Además, se ofrecen desayunos desde las 10:30 horas —churros, tostadas de jamón con tomate, cruasanes, tortillas…—, una lista de platos del día entre semana, que contempla generalmente guisos y platos calientes y, entre horas, una carta de tapas y aperitivos a base de empanadas, callos, tortilla y, cómo no, pulpo a feira y a la brasa.

La Caseta de Aurora

El gusto por lo local también se advierte en la bodega, compuesta por alrededor de 60 referencias en las que predominan los vinos gallegos —con representación de todas las denominaciones de origen de la región— y las uvas autóctonas sobre blancos y tintos nacionales. La oferta líquida se ha diseñado, en palabras de la propiedad, «para un paladar muy general», y se completa tanto con vinos cosecheros, una opción muy popular en Galicia —se trata de vinos de primera cosecha, fáciles y un pelín dulces que se sirven en tazas— como con la gama al completo de cervezas de Estrella Galicia.