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Ventajas de instalar un cargador de vehículos eléctricos en una vivienda o garaje

Los vehículos eléctricos han supuesto toda una transformación en el sector automovilístico. La búsqueda de opciones de transporte más responsables con el medio ambiente ha llevado a multitud de personas a adquirir su primer coche o moto 100% eléctrica.

Aunque su incorporación en el mercado esté siendo lenta, las ventas de este tipo de vehículos representan cada vez un mayor porcentaje del total, ganando así terreno a los coches y motos de combustión. Se trata de vehículos muy convenientes para el medio ambiente pero también a nivel individual.

Al sustituir los motores y cajas de marchas tradicionales por un sistema que integra muy pocos elementos móviles, las averías se reducen al mínimo. Asimismo, el mantenimiento de estos vehículos es mucho más sencillo, no hay que hacer cambios de líquidos ni del filtro. En su lugar, basta con hacer comprobaciones periódicas del estado de las baterías y motores eléctricos.

A nivel económico, los vehículos eléctricos también son más rentables, a pesar de que se trata de vehículos más costosos en un primer momento. El ahorro en consumo de carburante supone una gran ventaja, sobre todo si las recargas eléctricas se hacen en un cargador propio. Además, la compra de estos vehículos está sujeta a diferentes beneficios fiscales muy significativos.

Sin embargo, muchas personas todavía se resisten a comprar un coche eléctrico preocupadas por no disponer de un punto de recarga coche eléctrico cerca de su domicilio o zonas de paso. Lo cierto es que, en España, este tipo de cargadores aún no son tan comunes en las zonas públicas como deberían pero existe una solución: los cargadores de vehículos eléctricos domésticos.

Para las personas con vehículos eléctricos, Instalar este tipo de infraestructuras de recarga en sus hogares, garajes, comunidades de vecinos, etc. puede suponer una gran diferencia. En este artículo vamos a dar a conocer cuáles son las principales ventajas de estos cargadores y cuáles son los más interesantes del mercado.

Instalar un cargador de coche eléctrico privado

En primer lugar, tener un punto de recarga coche eléctrico en casa supone un gran ahorro económico. A pesar del aumento del precio de la luz, recargar el vehículo en un punto privado es mucho más barato que en uno público.

Aunque estos datos pueden variar en función de algunos factores como el tamaño del vehículo o la conducción, recorrer 100 kilómetros con un coche eléctrico tras cargarlo en un domicilio particular cuesta una media de 2,27€. Sin embargo, si el mismo vehículo se recarga en un punto público, el coste de este recorrido podría ser casi el triple, por encima de los 6€.

Por otro lado, como comentábamos anteriormente, es muy habitual no tener cerca del domicilio particular un cargador público. Al instalar un cargador coche eléctrico en sus garajes, los usuarios no tienen por qué preocuparse de quedarse sin batería a mitad de un trayecto porque habrán salido de casa con el 100% de la carga. Además, también ahorrarán en el tiempo y coste de desplazamiento hasta el punto más cercano.

En la actualidad, muchas comunidades de vecinos y grandes empresas están comenzando a instalar este tipo de cargadores en los garajes comunes. Así, se consigue fomentar el uso de vehículos sostenibles y los usuarios con este tipo de coches pueden beneficiarse de la comodidad y ahorro que suponen los puntos de recarga.

Estos cargadores también están ganando popularidad entre las viviendas y garajes particulares, especialmente los cargadores Wallbox. Las soluciones que ofrece esta empresa para particulares son muy amplias y se adaptan a las condiciones de cada caso concreto.

La instalación de puntos de recarga más sencilla y que menos inversión requiere es en las viviendas unifamiliares. Aunque es posible que ya se disponga de un enchufe convencional con el que cargar el coche sin ninguna instalación, es muy importante que los vehículos eléctricos se carguen a través de circuitos exclusivos preparados para soportar la intensidad de la carga.

Otro de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el tiempo de recarga. A la hora de instalar un enchufe con el que cargar vehículos eléctricos, estos deben tener una gran potencia para conseguir disminuir los tiempos de recarga. Si se utiliza un enchufe convencional, limitado a unos 2,3 kW de potencia, la recarga del coche puede llegar a durar hasta 20 horas.

Sin embargo, si se utiliza un enchufe Wallbox, que incluye un circuito y un conector exclusivo para el vehículo en cuestión, la recarga podrá completarse en el mínimo tiempo posible. Estas instalaciones también cuentan con mecanismos de protección avanzada, por lo que los usuarios disfrutarán de la tranquilidad de estar utilizando un sistema de carga segura.

Los Wallbox también permiten la carga inteligente, de forma que los usuarios pueden hacer uso de opciones avanzadas como la de programar las recargas desde un control remoto para que estas se hagan en los tramos horarios en los que la luz es más barata.