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De la lonja a la mesa: Sal y Laurel, el mejor producto gallego a solo un click

  • Sal y Laurel es una tienda online que vende marisco y pescado fresco gallego de la mayor calidad.
  • Con una facturación de más de 600.000 euros, se han convertido en referentes en el sector.

De las Rías Baixas a la mesa. Ese es el lema de de Sal y Laurel, una tienda online de marisco y pescado fresco gallego que lleva los productos directamente de la lonja a tu hogar. Y lo cumplen. En menos de un día, Águeda Comesaña y Alfonso Gallardo, los responsables de este proyecto, seleccionan el mejor marisco y pescado, lo preparan y lo envían a cualquier punto de España. Todo un récord que, sin embargo, no impide que los productos sean de una calidad excepcional.

Sal y Laurel
Águeda Comesaña y Alfonso Gallardo/ Agenciasdecomunicación

Mariscos Comesaña (la empresa donde se aloja Sal y Laurel) nació en 1989 y se dedicaba exclusivamente a la venta de percebe a mercados mayoristas. “Mi familia lleva toda la vida dedicada al marisco, así que yo siempre estuve muy vinculada a este mundo. Sobre el 2008 Alfonso y yo nos conocimos, y en una de sus visitas a Galicia, no recuerdo cual, seguramente lo paseamos por alguna lonja o subasta en la que le gustaría mucho lo que vio y fue cuando me dijo que había mucho que contar. Así que, poco a poco, se nos despertó la idea de montar un comercio online y así poder llegar al público final”, explica Águeda.

Unos 600.000 euros al año

Dicho y hecho. Con el entusiasmo por bandera, fueron poniendo las piedras para construir su negocio. En sus propias palabras, su mayor motivación, fue “la curiosidad de saber si seríamos capaces, y tener la gran suerte de poder hacerla como nos diese la gana, ya que contábamos en ese momento con muy buenos amigos que nos ayudaron a hacerlo como nosotros pensábamos que debía ser”.

Marisco
Sal y Laurel

Actualmente, Sal y Laurel factura unos 600.000 euros, aunque sus socios esperan superar en breve esta cifra. Su funcionamiento es una de las claves de su éxito. “Nuestra tienda online funciona sobre pedido. Todas noches revisamos los pedidos que tenemos para el día siguiente y esa madrugada se compra todo lo necesario para esos pedidos. Algunas cosas las tenemos en stock, como los crustáceos vivos, (bogavante, buey, etc.). También el percebe, siempre tenemos ya que es nuestra especialidad. Y todos los moluscos vivos, como la ostra, almejas, etc, los trabajamos con nuestras depuradoras de confianza”, detalla Águeda.

De la lonja a casa

“Una vez tenemos toda la mercancía, que a veces no siempre se consigue, revisamos cómo debemos prepararla (limpiamos, cocemos, envasamos…) y cuando ya está todo listo, empaquetamos con bloques de frío, para asegurar la temperatura óptima dentro del paquete, y lo enviamos por una empresa de transporte. A la mañana siguiente lo recibe el cliente, así que siempre es muy fresco, y la mayoría de las veces aún está vivo cuando abren las cajas”, continúa la responsable de Sal y Laurel.

Marisco
Sal y Laurel

Según explica su propietaria, la principal ventaja de comprar online es la comodidad: poder comprar desde cualquier lugar. “También puedes hacernos los pedidos por teléfono o Whatsapp. Pero si además lo haces con nosotros, te aseguras un muy buen producto y un trato personalizado, tanto al cliente como con el producto. En Sal y Laurel, seleccionamos todos los productos antes de enviarlos y, si vemos que no son lo suficientemente buenos, no los escogemos. Si no lo querría para mí, tampoco lo quiero para mis clientes”, sostiene.

Un catálogo extenso y cuidado

Ostras, bueyes de mar, percebes, nécoras de la ría, besugos, sardinas… El catálogo de Sal y Laurel es extenso, aunque depende de la pesca del día a día y algunos productos se venden por encargo. Y es que Alfonso Gallardo trabajó durante años en Madrid como profesor en una reconocida escuela de diseño. Él lo tenía claro: vender mariscos, y más online, tiene vender la experiencia. Si el proceso es malo, todo se va al traste.

Marisco
Sal y Laurel

Su camino ha sido arduo, pero lleno de anécdotas que les han ido haciendo crecer día a día. “Durante las Navidades siempre nos pasan cosas. Recuerdo que el primer año se nos traspapeló un pedido para Nochebuena. Me sentí tan mal cuando avisé a la clienta, que en Reyes le enviamos un paquete de disculpas. Creo que quedó tan agradecida que desde aquella nos pide siempre. Otras Navidades nos quedamos sin cigala para los pedidos, dimos y dimos mil vueltas hasta que al final la conseguimos, desde entonces, pedimos cigala siempre por encima de nuestras posibilidades para no quedarnos sin ella”, rememora Águeda.

El futuro en sus manos

Incluso el momento de decidir el nombre fue accidentado. “Una de las cosas que me han quedado grabadas en la memoria fue cuando descubrimos que “Sal y Laurel”, el nombre que habíamos decidido para ponerle a nuestro ecommerce (todavía en fase embrión) lo tenía registrado una gran empresa. Nos quedamos desolados, porque suponíamos que poder conseguirlo iba a ser inalcanzable. El caso fue que llamamos para preguntarles y dimos con una persona súper generosa (Ángela Gómez, dueña de Ultracongelados Delfín) que nos cedió la marca sin coste, gesto que le tendremos eternamente agradecidos”, sonríe.

Marisco
Sal y Laurel

Ahora, tras un año de pandemia, en Sal y Laurel apuestan por seguir manteniendo el mismo espíritu que les ha consolidado como referentes en el sector. “En estos tiempos los planes de futuro son complicados, pero siempre estamos muy atentos a las cosas que puedan surgir a nuestro alrededor, por muy absurdas que puedan parecer. E intentamos disfrutar de lo que hacemos, eso siempre”, concluyen.