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jueves, 28 octubre 2021 5:14

Superliga: todo lo que debes saber sobre la polémica Champions League del futuro

El fútbol pasó a otro nivel, y no a uno mejor, precisamente. Y es que, a medianoche de este lunes 19 de abril, todos los equipos implicados en la nueva Superliga europea confirmaron su presencia en la competición paralela a la Champions. Esto, con equipos como Real Madrid de fundadores al frente del torneo (Florentino Pérez será el encargado de presidirlo) y con un claro pulso a la FIFA y a la UEFA.

En este sentido, tenemos que decir que esta Superliga se muestra como la gran y mayor polémica futbolística del fútbol moderno, especialmente porque en sus bases se premia lo histórico y los nombres de los clubes y se resta la meritocracia. Ahora bien, ¿en qué consiste esta nueva Superliga europea? ¿Cómo funcionará? La repasamos.

La Superliga, una competición paralela a la Champions con Real Madrid y Atlético como fundadores

Superliga europea, Champions, equipos fundadores

La guerra está más que servida. «Doce de los clubes de fútbol más importantes de Europa anuncian hoy que han llegado a un acuerdo para formar una nueva competición, la Superliga, paralela a la Champions, gobernada por sus Clubes Fundadores». Así comenzaba el comunicado que daba forma al nuevo proyecto. Doce equipos entre los que no se encontraban gigantes como el Bayern de Múnich y el PSG, los grandes ausentes.

Así nacía la Superliga europea en donde los clubes de Real Madrid, Barcelona, Atlético, Milan, Arsenal, Chelsea, Inter, Juve, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham se inscriben como clubes fundadores de la nueva competición y, por tanto, como miembros fijos de la misma. El número de equipos será de 20 en total, y Florentino Pérez es el primer presidente de la Superliga.

Una competición que, como dicta el mismo comunicado oficial, se produce por la inestabilidad del actual modelo económico del fútbol europeo, ahora acelerado por la pandemia. «Durante años, los Clubes Fundadores han tenido como objetivo mejorar la calidad y la intensidad de las competiciones europeas existentes y, en particular, crear un torneo en el que los mejores clubes y jugadores puedan competir entre ellos de manera más frecuente». Pero no ha sido del gusto de todos, ni mucho menos.