Quantcast

El truco para eliminar la sal de la comida y que siga estando como si le hubieras echado

Hay gente que no puede pasar sin sal las comidas. Cada vez más médicos están desaconsejando el uso de la sal de mesa para las comidas. A día de hoy hay muchos más sustitutivos en el mercado que pueden hacer su función. Aquí te vamos a dar algunos trucos para eliminar la sal sin que pierda sabor el alimento. Así que coge papel y lápiz y apunta. Así vas a mejorar tu salud, tu tensión arterial y a la larga tu vida.

El abuso de la sal tiene una serie de riesgos y peligros como la alta tensión arterial y el infarto. También puede causarnos derrames cerebrales. Sin embargo, el sodio, uno de sus componentes, es necesario para nuestro organismo. Es cierto que siempre hablamos del abuso de la sal, pero una cantidad justa, no es para nada perjudicial, al contrario. Según la Organización Mundial de la Salud, se recomienda recudir el consumo diario de sodio a menos de 2 gramos por día. Aunque parezca mucho, si tomamos una cucharadita de sal, ya estaremos superando esta cantidad. Y en España tomamos más o menos unos 4 gramos al día de media. Vamos a ver cómo podemos sustituir la sal con este truco y otras recomendaciones.

Debes reducir la sal gradualmente

El truco para eliminar la sal de la comida y que siga estando como si le hubieras echado

Al igual que pasa con otros muchos alimentos, a medida que vamos tomando sal, nuestro paladar se acostumbra. Al final, necesitaremos echar más sal para que la comida nos sepa sabrosa. Y menos sal de la habituada, nos hará que el alimento esté soso.

Por eso, dejar la sal de golpe hará que no nos apetezca comer nada. Todo el mundo dice que en el hospital sirven comida sosa, es tan solo que no lleva sal. La sensación sería la misma. Por eso recomendamos ir dejándola de forma gradual.

Aunque los alimentos al inicio nos parezcan menos sabrosos, al cabo de unas pocas comidas vamos a ir regulando el paladas y volverá esa sensación. Podemos meter potenciadores naturales del sabor como la cebolla, el ajo o el zumo de limón. Así no notaremos el cambio.