Los frutos secos son un alimento bastante saludable y bastante común, sobretodo en las dietas. Pistachos, nueces de macadamia y anacardos son los más vendidos, no hay duda de por qué, son los más ricos que hay. Además de por su sabor, los anacardos son uno de los alimentos que posee una proporción perfecta de grasas, ya que contiene grasas saludables y por ello se ha catalogado como un alimento sano. Además de esto, son ricos en proteínas, magnesio y hierro. No solo es bueno por lo que contiene, sino que también nos protege de las enfermedades cardiovasculares, son buenos para la sangre, el sistema nervioso y los músculos. Pero, los anacardos tienen un secreto muy bien guardado y muy peligroso. Vamos a ver por qué estos frutos secos son altamente venenosos.
Seguro que más de una vez nos hemos preguntado que por qué los anacardos siempre se venden fritos o tostados y no crudos. Pues la respuesta es fácil, porque recién caídos del árbol son altamente venenosos y en grandes cantidades podrían llegar a causar una terrible intoxicación o incluso la muerte. Este fruto seco contiene una sustancia denominada urushiol, un tipo de aceite presente en las hojas del árbol del anacardo, el anacardium occidentale, así como en la cáscara de la nuez y también en plantas como la hiedra venenosa.
Veamos más sobre el urushiol y el porqué de que los anacardos sean venenosos:
4¿Qué provoca el urushiol?
Se trata de una molécula que es un, ya que puede generar una dermatitis alérgica bastante grave que se denomina dermatitis por toxicodendron. Esto es debido a que el urushiol activa unas células en nuestro cuerpo que producen una respuesta inmunitaria desmedida que acaba atacando a nuestras propias células sanas.
Hace 40 años en Estados Unidos, un estudio determinó que habían llegado a venderse 7.500 bolsas de anacardos que contenían niveles muy peligrosos de urushiol. Un gran porcentaje de consumidores desarrollaron esta grave dermatitis, aunque tuvieron suerte. Un posterior estudio determinó que un elevado consumo de anacardos con urushiol podía provocar picor, hipersensibilidad al dolor, segregaciones mucosas e incluso en casos extremos, la muerte.
