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La receta ‘de la abuela’ para hacer unas gachas dulces

Las gachas dulces son un plato tradicional del norte de Europa. En España este postre es bastante conocido, en Sevilla y Cádiz se les llama poleás, en Cuenca y Toledo se les conoce como puches, mientras que se les llaman talvias en Almería. Este plato por lo general se sirve a principios de noviembre, específicamente durante el día de los difuntos.

Tradicionalmente este postre es preparado por las abuelas con harina tostada, azúcar, canela y leche, y suele ser servido durante los desayunos. El día de hoy aprenderás a preparar una deliciosa receta de gachas dulces  tal y como lo haría la abuela, solo que con una pequeña variación.

Receta

Receta familiar de gachas dulces

Las gachas duces es un postre que ha sido preparado durante muchas generaciones. Muchos creen que se debe a su sencilla y fácil preparación, pero la verdad es que este plato tiene unos humildes orígenes ya que usualmente era preparado por algunas de las familias más pobres de aquel entonces.

Y como sucede con todas las recetas tradicionales, las variaciones en cuanto a su preparación están presente a lo largo del tiempo y van dependiendo de la zona, aunque esto no es de mucha importancia ya que todas son igual de deliciosas a su manera y de no importan si se comen frías o calientes.

Ingredientes

Pan para las gachas

Para preparar estas ricas gachas dulces para 10 raciones vas a necesitar lo siguiente:

  • 1 litro de agua.
  • 1 cucharada de granos de matalahúva.
  • 4 cucharadas de azúcar.
  • 5 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.
  • 6 cucharadas de harina de trigo.
  • Canela molida,
  • Pan para picatoste.
  • Sal.

Preparación

Preparación de as gachas dulces
  1. Para comenzar debes calentar en un cazo los granos de matalahúva con el aceite de oliva extra virgen y una pizca de sal.
  2. En una sartén pequeña con aceite de oliva comienza a tostar el pan cortado a dados. Luego de reserva sobre un papel de cocina para que este pueda absorber el aceite sobrante.
  3. Con el aceite sobrante del sartén, tuesta la harina al removerla suavemente y que así esta no sepa a cruda.
  4. Luego de que la harina esté suelta y obtenga una textura arenosa y sin grumos, procede a agregarle el agua poco a poco y sin dejar de remover, ya que de esta forma evitarás a que se formen grumos.
  5. Después de esto debes incorporar el azúcar sin dejar de remover tus gachas.
  6. Finalmente solo quedará servirlas y añadirles los trocitos de pan junto con la canela.

Y recuerda que no necesariamente debes servir tus gachas calientes, puedes también refrigerarlas para comerlas frías durante un día caluroso. Además de esto también puedes añadirle un poco más de azúcar durante la preparación en caso de que te gusten más dulces.

Información adicional

Frutos secos para las gachas
  • Originalmente las gachas dulces eran preparadas con agua, esto se debía a que los más pobres no tenían la posibilidad de comprar leche, ya que antiguamente la leche era un alimento de lujo reservado solo para aquellos que podían costearlo. Con el pasar de los años a la receta se le fue añadiendo agua y leche, hasta que finalmente en la actualidad se usa solamente leche para esta receta.
  • También hay quienes sustituyen la leche de vaca por alguna variante, como la leche de coco o de almendras.
  • Además en algunas familias suelen añadir los cubos de pan tostados a la mezcla de las gachas justo antes de servirlas.
  • Hoy en día también suelen sustituir el azúcar por miel o algún sustituto más sano para el azúcar.
  • Los frutos secos también pueden ser utilizados para preparar las gachas dulces, tales como las almendras, las nueces o los piñones. Pero en caso de que tengas alergia a los frutos secos, puedes también añadir algunas frutas como las fresas, grosellas u otras bayas de tu preferencia.

El cuento de las gachas dulces

El cuento de las gachas dulces

Este plato tiene su propio cuento, el cual fue escrito por los famosos Hermanos Grimm. La historia cuenta que una niña y su madre eran tan pobres que no tenían nada que comer, hasta que un día la niña camina por el bosque hasta toparse con una anciana.

La misteriosa mujer le da una olla mágica, con la cual puede preparar las más ricas y deliciosas gachas con tan solo decir “ollita, cuece”. Pero a menos de que dijera “ollita, detente”, la olla mágica no dejaría de preparar gachas dulces. Desde ese día la niña y su familia no se preocuparon más por comida.

Pero un día la niña tuvo que ausentarse de la casa, dejando sola a su madre, a quien en ese momento se le antojaron unas gachas dulces. Pero al pronunciar las palabras mágicas “ollita, cuece”, la madre recordó que no sabía cuáles eran las palabras exactas para que la olla dejara de cocinar. La olla mágica comenzó a producir más y más gachas hasta que la casa comenzó a inundarse de este alimento, luego salió a llenar la calle y después otras casas, hasta que finalmente llegó la aniña y le ordenó a la olla que se detuviera.

Pero cuando la olla paró ya era tarde y para entonces había tantas gachas, que todo aquel que quería pasar por aquellos caminos debía de abrirse paso comiendo.

Es así como las gachas dulces han estado presente no solo en la cocina europea, sino también en sus cuentos.