Bechamel para croquetas: el truco de Arguiñano para hacerla sin un solo grumo

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No sabemos lo que tiene Arguiñano, pero siempre le sale todo bien. Las recetas del chef vasco son garantía de calidad. Si seguimos sus pasos podemos estar seguros de que nos va a salir una comida muy buena. Es el caso de esta bechamel para croquetas. Se trata de un plato que tiene su complicación y que, por un motivo u otro, es normal que fallemos.

Por eso conviene hacer caso a Arguiñano y tomar nota de sus consejos. Él asegura que, recurriendo a su truco, nos queda una bechamel bien cremosa y que no tiene ni un solo grumo. Con su locuacidad y su gracia características, además, es un gusto y un placer escuchar todo lo que dice y cómo no lo dice. Pero más placer da comerse luego lo que él ha cocinado.

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Empezamos con la bechamel

bechamel

Cogemos una pota y, poniendo el fuego muy suave, echamos un chorro de aceite y acto seguido ponemos la mantequilla. En cuanto esta se derrita y se disuelva añadimos la cebolla, que previamente tenemos que picarla en trozos muy pequeños. Seguimos con el fuego suave y esperamos hasta que la cebolla esté pochada. 

Una vez que tenga ese tono dorado y transparente, es el momento de añadir a la mezcla los 200 gramos de jamón serrano. Siempre con el fuego lento, esto es importante. Dejamos que se haga el jamón y, a continuación, es el turno de la harina. La vamos echando poco a poco en el recipiente, en ningún caso ponemos los cien gramos de una. La harina debe quedar bien cocinada pues, de lo contrario, la bechamel quedará con un sabor crudo que la echa a perder.