Un estudio desmonta dos mitos: beber agua en las comidas no es malo y el picante no irrita el estómago

El estudio de la Universidad de Cornell publica datos sorprendentes sobre lo que ocurre al beber agua o comer picante. Resulta que el agua no estira el estómago y el picante podría ser un gran aliado para comer menos.

Seguro que más de una vez te han soltado la de 'no bebas agua al comer, que te llena y engorda'. O peor aún: 'el picante te va a perforar el estómago'. Pues bien, un nuevo estudio acaba de mandar esos consejos al cajón de los mitos.

Lo confieso: yo también me creía eso de que el agua hincha. Pero la ciencia, una vez más, pone las cosas en su sitio. Investigadores de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, han publicado en la revista Appetite un análisis que desmonta dos ideas muy extendidas sobre nutrición.

Empecemos por el agua. Durante años nos han dicho que beber mientras comemos estira el estómago y nos hace sentir saciedad. Sin embargo, los datos cuentan otra historia. Por cada 100 gramos adicionales de agua que bebían los participantes, consumían aproximadamente 39 gramos más de comida, lo que equivale a unas 49 calorías extra.

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Y alternar sorbos y bocados lo empeora: cada cambio se asoció a 4,4 gramos más de alimento ingerido. ¿La razón? Los investigadores creen que este baile de líquido y sólido retrasa la saciedad sensorial, es decir, el momento en que el plato deja de apetecernos. Dicho de forma más sencilla: el agua lubrica, acelera la ingesta y nos hace disfrutar más tiempo.

La doctora Paige Cunningham, profesora adjunta de Ciencias de la Nutrición en Cornell, lo resume así: 'el agua se vacía rápido del estómago, por lo que probablemente no nos sacia por mucho tiempo'. En cambio, puede aumentar la cantidad que comemos porque previene la sequedad bucal y prolonga el disfrute de la comida.

El agua puede hacer que comas más, no menos, y el picante reduce el consumo de calorías sin que te des cuenta.

Pero, ¿y el picante? El mismo equipo de investigación quiso comprobar si añadir chile a un aperitivo hacía que la gente comiera más o menos. Y los resultados fueron otra sorpresa. En un experimento publicado en Food Quality and Preference, 49 adultos probaron totopos con salsa suave una semana y con salsa picante la siguiente.

La versión con más pimienta de cayena redujo el consumo total del tentempié en un 28%. No solo de la salsa, sino también de los totopos, que no eran picantes. Además, los participantes comieron un 30% más despacio. Comer más lento llevó a consumir menos calorías sin que la ingesta de agua variara, descartando que el picante simplemente diera más sed.

Así que la lógica de 'ten cuidado con la comida picante' se tambalea. Cunningham explica: 'añadir picante a una parte del aperitivo puede influir significativamente en la cantidad total que come la gente'. Es decir, el picante podría ser un aliado para quienes buscan controlar las raciones.

Estos estudios tienen sus limitaciones: las comidas eran chili, tikka masala o totopos con salsa, y todo ocurrió en un laboratorio. La vida real es más desordenada. Pero la tendencia es tan clara que los propios investigadores ya trabajan en nuevos experimentos con otros alimentos.

La moraleja es que no hace falta demonizar el agua en la mesa ni huir del ají como si fuera veneno. Al revés: si quieres comer menos, mejor pon un toque picante y olvídate de los sorbos constantes. Así de simple.

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🧠 Para soltarlo en la cena

El agua no sacia, pero el picante reduce la ingesta.