Reconócelo, tú también pensabas que Eurovisión era solo purpurina y baladas imposibles. Pero la historia tiene más giros que un culebrón de los de antes. Ahora mismo, mientras lees esto, España acaba de abandonar el festival de este año por la participación de Israel. Y lo más loco es que esta misma jugada ya la hizo Austria… pero con los papeles cambiados.
El año que Austria se borró del festival por Franco
Para entenderlo hay que viajar a 1969. Un año antes, Massiel había ganado Eurovisión con La, la, la y el certamen tocaba celebrarlo en Madrid. El franquismo vio en aquel festival el escaparate perfecto para vender una España moderna y europea bajo el lema “Spain is different”. El régimen invirtió cifras desorbitadas para la época, organizó recepciones, fiestas para las delegaciones y hasta eventos en el Santiago Bernabéu. Todo debía parecer de película mientras el país seguía bajo el estado de excepción tras las protestas universitarias y la represión política cotidiana.
Por aquel entonces, la mayoría de las delegaciones internacionales se sentía incómoda con la idea de participar en un evento montado por el régimen. Austria fue la única que dio el paso y se retiró. Oficialmente, su televisión dijo que no encontraba un representante adecuado. Una excusa diplomática que nadie se tomó en serio: el boicot era un rechazo político a la dictadura de Franco en toda regla.
Curiosamente, la edición de Madrid 1969 también pasó a la historia por el empate a cuatro entre España, Reino Unido, Francia y Países Bajos, algo que jamás se ha vuelto a repetir en Eurovisión.
57 años después, España se planta en Viena y el déjà vu es total
En 2026, la rueda ha girado de forma casi poética. España, junto a Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia, ha decidido abandonar el festival por la participación de Israel. RTVE se retira de Eurovisión por primera vez desde que Conchita Bautista estrenase a España en 1961. La edición, que debía celebrar el 70 aniversario del concurso en Viena, se ha convertido en una fractura diplomática con purpurina.
Ahora es España quien se borra de un certamen organizado, precisamente, en Austria. En 1969, Austria no quiso pisar Madrid. En 2026, España decide no ir a Viena. Los papeles se han intercambiado como si alguien hubiese reescrito el guion a propósito.
Eurovisión nunca fue solo música: la política siempre gana
Por más que la organización repita que el festival es apolítico, los hechos se empeñan en desmentirlo. Ya en 1964 un espontáneo saltó al escenario durante la actuación española con una pancarta contra Franco y Salazar. Años después, Rusia fue expulsada tras invadir Ucrania y Bielorrusia se quedó fuera por querer enviar propaganda. La música nunca ha bastado para contener las tensiones geopolíticas y esta edición deja claro que el conflicto de Oriente Próximo tampoco se queda en la puerta.
Lo más irónico es que aquella España de 1969 utilizaba Eurovisión para blanquear su imagen internacional, mientras que en 2026 es el rechazo a limpiar la imagen de un conflicto lo que saca a España del festival. La historia no se repite, pero a veces rima —y vaya si rima fuerte.
🧠 Para soltarlo en la cena
Austria boicoteó a España en Eurovisión 1969; España repitió en 2026.



