El Mallorca de Demichelis ha logrado salir de los puestos de descenso gracias a su victoria por 3-0 frente al Rayo Vallecano. Bajo el mando de Martín Demichelis, el equipo ha sumado 10 puntos de los últimos 15 posibles, una cifra que refleja el buen momento que atraviesa el grupo.
Cuando el entrenador llegó a la isla a finales de febrero, se encontró con un vestuario desanimado que llevaba un mes hundido en la zona roja de la tabla. El equipo no generaba peligro y la falta de energía era evidente en cada jornada.
El mayor logro de Demichelis en este corto tiempo no ha sido solo táctico, sino emocional. Ha conseguido que un equipo que parecía rendido vuelva a competir con intensidad. Antes de su llegada, el Mallorca era incapaz de tirar a portería en varios partidos seguidos.
Ahora, el conjunto insular propone un fútbol con más sentido y, sobre todo, con mucha más confianza. Los jugadores han pasado de una espiral negativa a mirar el futuro con optimismo, sabiendo que dependen de sí mismos para salvar la categoría.
Nuevos protagonistas en el esquema de Demichelis en este Mallorca
Aunque contar con el acierto goleador de Vedat Muriqi es una ventaja importante, el resurgimiento del Mallorca no se explica solo por su delantero estrella. Demichelis avisó en su presentación que necesitaría la ayuda de todos, y así ha sido. Durante estas semanas han aparecido futbolistas que antes apenas contaban o que estaban lejos de su mejor nivel. El caso más claro es el de Pablo Torre, que ha recuperado el protagonismo en el juego de ataque, convirtiéndose en el enlace necesario entre el centro del campo y la delantera.
También destaca la irrupción de Zito Luvumbo, un jugador que ha aportado frescura y velocidad cuando el equipo más lo necesitaba. A esto se suma el crecimiento de los laterales y la buena respuesta de los futbolistas que salen desde el banquillo como revulsivos.
Esta suma de esfuerzos individuales ha permitido que el equipo sea mucho más sólido. El técnico ha sabido gestionar la plantilla para que todos se sientan importantes, lo que ha elevado el nivel competitivo en los entrenamientos y en los partidos oficiales.
La apuesta de Demichelis por el rombo en el centro del campo
Una de las claves del éxito reciente ha sido la implantación de un sistema 4-1-2-1-2, con un rombo en la zona ancha del campo. Este dibujo ha dotado al Mallorca de un equilibrio que antes no tenía.
Al tener más gente por dentro, el equipo controla mejor las posesiones y se protege de forma más eficiente en las transiciones defensivas. Aunque este esquema ha perjudicado a algunos extremos que eran importantes antes, como Jan Virgili, los resultados le están dando la razón al preparador argentino.
Demichelis ha demostrado ser un entrenador valiente en la toma de decisiones. En partidos complicados, como contra el Real Madrid o el Rayo Vallecano, no se ha limitado a defender el marcador cuando iba por delante. Ha realizado cambios ofensivos para seguir buscando el área rival y cerrar los encuentros. Su frase de "salir a ganar cada partido" se refleja en cómo gestiona los minutos finales, manteniendo un sistema que permite al equipo seguir siendo peligroso a pesar de llevar ventaja.

Con estos resultados, el Mallorca encara el tramo final de la temporada con el viento a favor. Salir del descenso antes de que llegue el último mes de competición da un respiro necesario para trabajar con menos presión.
Demichelis ha conseguido enderezar el rumbo en su particular liga de doce partidos, y la dinámica actual invita a pensar que el equipo está preparado para el esfuerzo final. La solidez mostrada en casa y la capacidad para puntuar fuera de la isla son los pilares sobre los que se asienta este nuevo proyecto.
Todavía quedan retos por delante, como mejorar la gestión de los marcadores a favor fuera de casa, tal como ocurrió en los empates o derrotas ajustadas ante Osasuna y Elche. Sin embargo, la sensación general es que el Mallorca es hoy un equipo mucho más difícil de batir. La afición ha vuelto a conectar con sus jugadores y el estadio vuelve a ser un fortín. Con la moral alta y un plan de juego claro, el objetivo de seguir un año más en la élite del fútbol español parece estar mucho más cerca que hace apenas un mes.



