Hace solo unos días se celebró en Burgos un juicio donde el acusado es "el Feo", responsable del canal La Filmoteca Maldita y de Zoowoman, un proyecto con casi una década de trayectoria dedicado a rescatar y contextualizar cine raro, descatalogado o directamente perdido. La acusación particular, encabezada por la entidad de gestión EGEDA, persigue las actuaciones de esta iniciativa y pide dos años y medio de prisión y una indemnización que, según las distintas partes, se sitúa en una horquilla de entre 850.000 y 870.000 euros.
A esa petición se suma el cierre completo de su ecosistema digital, puesto que se ha reclamado la eliminación de sus canales de YouTube y Twitch, de sus perfiles en Instagram y Twitter, así como de sus vías de micromecenazgo en Patreon y PayPal. Si se consuma, por tanto, el resultado será también la desaparición total de su identidad pública en internet, un castigo que, para muchos usuarios, tiene profundas implicaciones para la libertad de expresión y para el ecosistema de creación de contenidos culturales en la red.
Pero viajemos al principio, porque el origen del procedimiento se remonta a una mañana de octubre de 2021. A primera hora, cinco agentes antidisturbios irrumpieron en el domicilio del creador de La Filmoteca Maldita, equipados con escudos, escopetas tácticas y un ariete para derribar la puerta. "El Feo", que se encontraba en ropa interior, fue reducido contra la pared con un escudo al pecho, en una escena más propia de operativos habituales contra el narcotráfico de alto nivel, no con una investigación de propiedad intelectual.
Tras la entrada, agentes de la Brigada Digital de Burgos registraron la vivienda con orden de incautar ordenadores, cámaras y discos duros. Finalmente, al constatar que el acusado colaboraba con la investigación y no representaba riesgo alguno, optaron por no llevarse su equipo de trabajo. Pese a ello, pasó por el calabozo antes de quedar en libertad con cargos. El propio creador ha relatado públicamente aquel episodio como un punto de inflexión en su vida personal y profesional, al sentirse tratado como un delincuente peligroso por una actividad que siempre ha defendido como divulgativa y sin ánimo de lucro.

Desde entonces, el caso ha avanzado lentamente hasta desembocar en el juicio de 2026, tras casi cinco años de procedimiento. Un periodo que el afectado describe como un "castigo preventivo y disuasorio" en sí mismo, antes de que exista sentencia firme, con la incertidumbre permanente sobre su futuro y la amenaza constante de la ruina económica.
De qué acusan a La Filmoteca Maldita
La acusación se basa en una investigación policial que cifra en torno a 12.000 euros el supuesto lucro obtenido por el creador a través de un entramado de piratería audiovisual. La Policía habría interpretado que el divulgador construyó un ecosistema para financiarse mediante la difusión no autorizada de películas, vinculando su actividad en el canal de YouTube La Filmoteca Maldita con la ya clausurada web Zoowoman, un proyecto colectivo dedicado a compartir cine difícilmente accesible por vías comerciales.
El acusado, sin embargo, sostiene que esos 12.000 euros no proceden de ninguna actividad ilícita, sino que equivalen a la suma total de sus ingresos como streamer y creador de contenido durante sus primeros cuatro años de trabajo en la red.
"Entradas tan incriminatorias como 'por tu cumpleaños' o 'para que te tomes algo'… nada de eso hizo sospechar a los investigadores de que eran ingresos de mi actividad como streamer, sino que era un código secreto para financiar una red de piratería", ha comentado "El Feo" con ironía en sus declaraciones. El afectado ha reiterado en varias ocasiones que esos mensajes son, justamente, la prueba de que se trata de donaciones voluntarias de su comunidad, propias del modelo de micromecenazgo que mantiene a buena parte de la creación de contenidos independientes.
La acusación, por su parte, se acoge a la reforma del Código Penal de 2015 que agrava los supuestos de piratería cuando existe ánimo de lucro o beneficio económico indirecto. Bajo esa interpretación, incluso la ausencia de publicidad en la web no neutralizaría la responsabilidad, puesto que el simple hecho de ofrecer películas descatalogadas gratuitamente podría considerarse un "gancho" para atraer seguidores al canal principal del divulgador y reforzar su reputación. Eso se traduce, a ojos de la acusación, en una forma de lucro no directa pero penalmente relevante.
El papel de EGEDA y el peso de Enrique Cerezo
En cualquier caso, merece la pena poner el foco también sobre el papel de EGEDA (Sociedad de servicios para los productores audiovisuales) y su presidente, el empresario y productor Enrique Cerezo. Además de encabezar la entidad de gestión de derechos de los productores audiovisuales, hay que recordar que Cerezo controla un imperio del cine. Video Mercury Films es compañía que reúne una parte muy significativa de los derechos de explotación del cine español, con un catálogo estimado en varios miles de títulos.
Aquella persecución de Zoowoman coincidió con el lanzamiento de FlixOlé, la plataforma de streaming impulsada por Cerezo para recuperar cine clásico español y de catálogo, lo que ha alimentado las sospechas de un conflicto de intereses. Mientras Zoowoman, iniciativa sin ánimo de lucro, se dedicaba a rescatar el denominado lost media y obras invisibles para el circuito comercial, FlixOlé ofrecía una solución de pago para acceder a parte de ese mismo patrimonio audiovisual.
Por tanto, podría parecer que Cerezo quiere blindar el control de determinados catálogos frente a iniciativas comunitarias que facilitan el acceso a obras que, en muchos casos, no están disponibles en las plataformas dominantes o solo lo están de forma fragmentaria y temporal.
En este sentido, el creador de La Filmoteca Maldita se ha mostrado muy crítico con el modelo de propiedad intelectual vigente. "Este concepto de propiedad intelectual elimina la idea de que el saber es colectivo y que quien lo diseñó fue influenciado por otros autores y por la propia sociedad", afirma. La ley está diseñada para que quien maneja la distribución gane dinero con el trabajo de los autores, a la vez que sirve para bloquear el contenido a la gente, empujándolos hacia la ignorancia.
Y es que La Filmoteca Maldita ha construido a lo largo de los años un espacio de análisis fílmico con vocación pedagógica. Según datos aportados por la defensa, el canal ha abordado cerca de 4.000 películas, muchas de ellas de nicho, olvidadas o directamente invisibles en los circuitos de exhibición convencionales. Sus vídeos incluyen ensayos, contextos históricos y lecturas antropológicas del cine, elementos que han despertado el interés de la academia.
Varios de esos contenidos se utilizan como material docente en universidades como la UNAM (México), la Universidad de Buenos Aires o la Universidad de Medellín, según han reconocido profesores y estudiantes en comunicados de apoyo y en trabajos académicos sobre comunicación popular y cultura audiovisual en red. Asimismo, además del canal principal, el creador impulsó un festival independiente de cortometrajes que recibió más de 1.000 piezas de todo el mundo, consolidando una red internacional de jóvenes cineastas.
Otro de los proyectos emblemáticos asociados a La Filmoteca Maldita fue 'La Generación Maldita', una iniciativa que permitió el estreno gratuito y simultáneo de cortometrajes de animación en 120 ciudades del planeta, donde se llevaron a cabo proyecciones organizadas por colectivos locales, escuelas de cine y centros culturales.
"Me cuesta tanto creer que la Policía trate a la filmo como parte de un ecosistema para lucrarme de manera indirecta... unos están al servicio del poder y otros lo estamos al de la gente", ha resumido el acusado.
"Realmente ahora me siento en la cuerda floja y no sé qué será de mi voz y mi mirada antropológica en internet", ha confesado en uno de sus últimos vídeos. "Con la cabeza bien alta me voy a despedir de vosotros con una frase que conocéis: que no olvidéis nunca jamás que el cine es nuestro".





