“Un cambio de paradigma”: El CNIC demuestra que el tratamiento con betabloqueantes tras un infarto es obsoleto y podría dejar de ser necesario

Una nueva investigación liderada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha reabierto el debate sobre el uso del tratamiento con betabloqueantes después de un infarto. 

Los resultados del estudio, publicados en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, confirman que estos fármacos no aportan beneficios cuando el corazón conserva su capacidad para contraerse con normalidad. En medicina, las recomendaciones cambian con la evidencia. Lo que ayer era una indicación incuestionable, hoy puede quedar obsoleto si los nuevos datos así lo demuestran. Es lo que acaba de ocurrir con el tratamiento con betabloqueantes tras un infarto de miocardio, una práctica utilizada durante más de cuarenta años que ahora empieza a revisarse a raíz de un metaanálisis liderado por el CNIC.

El estudio, presentado en el último Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y publicado en The New England Journal of Medicine, demuestra que estos medicamentos no ofrecen beneficios en pacientes que han sufrido un infarto sin complicaciones y mantienen una función cardíaca normal. La investigación se enmarca dentro del proyecto REBOOT, que ya había apuntado en esa misma dirección y que ahora queda ratificado por un análisis más amplio.

Los resultados del metaanálisis sobre el tratamiento con betabloqueantes

Los resultados del metaanálisis sobre el tratamiento con betabloqueantes
Los resultados del metaanálisis sobre el tratamiento con betabloqueantes | Fuente: Pexels

El nuevo trabajo, de carácter colaborativo, reúne datos de más de 17.000 pacientes procedentes de cinco estudios internacionales, entre ellos el propio REBOOT, con 8.505 participantes de España e Italia. Los otros cuatro ensayos incluidos fueron REDUCE-AMI (Suecia), BETAMI (Noruega), DANBLOCK (Dinamarca) y CAPITAL-RCT (Japón). Según explica Borja Ibáñez, líder del proyecto y director científico del CNIC, “este metaanálisis confirma de forma irrefutable, sin duda, lo que ya señalaba el estudio REBOOT y proporciona una respuesta definitiva para toda la comunidad científica. Va a tener un gran impacto en la práctica clínica”.

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Los datos son puntuales: en los pacientes con una función cardíaca conservada, los betabloqueantes no reducen el riesgo de muerte, nuevos infartos ni insuficiencia cardíaca. A día de hoy, se estima que entre un millón y un millón doscientas mil personas en España toman estos fármacos por esa causa. “Con esta evidencia disponible, ya no los van a tener que tomar”, explica Ibáñez, aunque advierte que “nadie debe dejar de tomar una medicación por iniciativa propia y sin consultarlo antes con su médico”.

Un hallazgo con matices interesantes 

El estudio REBOOT también había detectado que en mujeres con función contráctil normal el uso de betabloqueantes podía ser incluso perjudicial. Sin embargo, el nuevo metaanálisis no confirma esa diferencia. “Aunque las mujeres en este metaanálisis tienen más eventos adversos cuando eran tratadas con betabloqueantes, algo que ya habíamos observado en REBOOT, esta diferencia no fue lo suficientemente relevante como para alcanzar la significación estadística”, señala Ibáñez.

El especialista apunta que esta variación podría deberse a “diferencias en la interacción de betabloqueantes con el sexo en el sur de Europa frente al norte de Europa, o a otros motivos”. En cualquier caso, añade, “es tranquilizador que el posible efecto adverso observado en un grupo pequeño de mujeres no parece consistente cuando se analizan todos los ensayos en conjunto”.

Un cambio de paradigma en cardiología para España y el mundo 

Los resultados marcan lo que Ibáñez considera “un cambio de paradigma”. El cardiólogo subraya que esto no implica que los pacientes hayan estado mal tratados durante décadas. En los años 80, los ensayos clínicos sí demostraron que los betabloqueantes reducían la mortalidad al disminuir las arritmias tras un infarto.

Pero el contexto clínico ha cambiado. Las técnicas de revascularización, los tratamientos modernos y el seguimiento cardiológico actual han reducido drásticamente las complicaciones posteriores. “Hace tiempo se sospechaba que el tratamiento con betabloqueantes no era necesario en estos casos. Ahora la investigación ha resuelto la duda”, explica.

Eso sí, la evidencia no descarta su utilidad en todos los pacientes. “En aproximadamente un 30% de los pacientes este tratamiento sigue estando indicado”, añade Ibáñez. Son aquellos con función cardíaca reducida o disfunción clara, casos en los que los beneficios continúan siendo evidentes.

Un cambio de paradigma en cardiología para España y el mundo
Un cambio de paradigma en cardiología para España y el mundo | Fuente: Pexels

Aunque se consideran seguros, los betabloqueantes no están exentos de efectos adversos. “Pueden provocar cansancio, debilidad muscular, disfunción eréctil en varones y también disfunción sexual en mujeres”, detalla Ibáñez. Además, su uso puede interferir con otros tratamientos para la hipertensión. Otro aspecto importante es el económico. “Se trata de fármacos muy baratos y fuera de patente, pero mucha gente los está tomando. Calculamos que puede suponer un ahorro de unos 40 millones de euros al año para el sistema sanitario español”, apunta el cardiólogo.

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Por su parte, Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), coincide en la relevancia de este hallazgo: “Este metaanálisis analiza con metodología rigurosa los resultados de cinco estudios recientes de tratamiento con betabloqueantes en pacientes tras un infarto agudo de miocardio con fracción de eyección conservada”.

“El resultado es claro”, añade. “Los betabloqueantes no aportan beneficio en ese grupo concreto de pacientes, es decir, aquellos con fracción de eyección conservada tras un infarto. Como novedad, a diferencia del REBOOT, las mujeres no tienen efectos adversos al analizar los cinco ensayos”.

Tanto Ibáñez como Fernández Lozano insisten en un mensaje prudente: ningún paciente debe suspender su medicación sin supervisión médica. “Hay que confirmar el estado del paciente y tener en cuenta que los betabloqueantes pueden tomarse por otras indicaciones como la hipertensión arterial o las arritmias”, subraya el presidente de la SEC.

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