Debe haber algo en el agua de Australia. El país de Oceanía en los últimos años ha sumado varios grupos de música bailable dentro del espectro alternativo, solo las Noches del Botánico han conseguido dos de ellos. Parcels en la primera semana y ahora Empire of the Sun, que se han elevado como dos de los mejores conciertos de la edición de este año.
Es cierto que son grupos diferentes, mientras los primeros construyen su concierto sobre la improvisación y los largos segmentos instrumentales, los segundos han hecho un concierto medido al milímetro. Detrás de la guitarra y la voz de Luke Steele, fundador de la banda, el grupo hizo una hora construida sobre ritmos de electro pop, synthpop y algo de new wave. La banda tiene un estilo muy propio, que recuerda a los años 80, pero arrastrados hasta el futuro, por un grupo que evidentemente ha escuchado el rock alternativo de los 90, la electrónica de Daft Punk e incluso deja entrever alguna pincelada del dubstep de Skrillex y compañía.
Pero para los no iniciados la sorpresa es su presentación en vivo. En tarima, su vocalista sale con un tocado gigante con influencias egipcias, dos bailarinas con disfraces futuristas y alrededor de una estatua inflable parecida a las ruinas de la antigua Grecia. Su puesta en escena es tan importante como el talento con el que tocan sus instrumentos, y el cálculo de los cambios de vestimenta, Luke Steele se cambió al menos 3 veces, adaptándose a las eras de cada uno de los discos del grupo.
LÁGRIMAS, ELECTRÓNICA Y BAILE
Lo que puede sorprender es que en lugar de grupo de nicho, el concierto de Empire Of The Sun los muestre como una banda de culto. Desde que tomaron la tarima con 'Changes' fue evidente que la banda tenía al público en la palma de su mano, los presentes se dejaron llevar por el ritmo, y por la emoción. Algunos gritaron, otros lloraron y la gran mayoría saltó y bailó las más de dos horas que duró el concierto.
Pero la emoción aumentó cuando el grupo lanzó una de sus canciones más famosas. 'We Are The People' fue un momento de comunión local. Se suma que la banda transmitía una emoción real, a pesar de tener ya casi 30 años tocando juntos, la sensación que le enviaban al público desde el escenario es de estar profundamente agradecidos de poder llenar un escenario de personas dispuestas a escucharlos tocar.
Se suma que probablemente Luke Steele sea uno de los guitarristas más infravalorados del pop rock moderno. Durante toda la noche se permitió presumir de lo mucho que puede alcanzar con su instrumento, pero realmente no solo era su capacidad técnica. Sus solos en las canciones más lentas transmiten emoción, otros hacen que el público se mueva o salte. Es una habilidad que no tienen todos los guitarristas, ni siquiera algunos de los más talentosos de su generación, y por encima de las luces o la puesta en escena es el principal motivo para ver a Empire of the Sun.
EMPIRE OF THE SUN EMPIEZA LA ÚLTIMA TANDA DE CONCIERTOS DE NOCHES DEL BOTÁNICO
Lo cierto es que la banda es una de las últimas presentaciones de la edición de este año de unas Noches del Botánico que el año que viene celebra sus 10 años. Lo cierto es que incluso con un par de problemas, como la cancelación de Morrissey y la Sevdaliza, pero incluso en esa situación pueden presumir del éxito de colgar el cartel de agotado en la mayoría de los conciertos de esta edición, y apuntan por seguir creciendo por su aniversario el año que viene.




