¿Qué es el punk? Es una pregunta que ha estado cerca del género desde esa primera oleada encabezada por los Ramones, Los Sex Pistols y The Clash. Pero si alguien quiere una respuesta a esta pregunta, pasarse ayer por las Noches del Botánico y ver en vivo a los andaluces de Califato ¾ y los suecos de Viagra Boys era una buena forma de entender, al menos que es lo que significa en 2025.
Tanto la actitud como la rebeldía de ambos grupos es un aire fresco en un momento en el que las complejidades del mundo complican la idea de lo que debe ser un género musical dedicado a gritarle al poder. Cada uno a su manera, los dos grupos fueron una Granada bailable necesaria como antídoto a una buena parte del pop moderno. Además, un recordatorio que una canción de protesta no tiene que dejar de lado el movimiento y el baile para enviar su mensaje.
Los primeros en llegar al escenario fueron los miembros de Califato ¾. El grupo andaluz no se contuvo por ser el "telonero" de la noche. La banda llevó al escenario su mezcla particular del flamenco, el hip hop y la electrónica con su deseo de protesta, tomando como blanco particular el gobierno de Isabel Diaz Ayuso, parodiando su discurso y su actitud al punto extremo de hablar de la necesidad de independizar Madrid. Sin embargo, si alguien no estaba de acuerdo con el grupo, su energía y sus ritmos eran más que suficiente otra que entrara en la fiesta.
Sin embargo, no eran el plato fuerte del día. Tras una hora de concierto se fueron dejando el terreno listo para unos Viagra Boys que venían a demostrar por qué son uno de los grupos más interesantes de la nueva generación de artistas de rock.
LA FIESTA PUNK DE LOS VIAGRA BOYS
Es difícil explicar en pocas líneas la energía que transmiten Sebastian Murphy y compañía desde el escenario. Desde que inicia su concierto con 'Man Made Of Me' los suecos son una explosión de guitarras, ritmos bailables y algo de electrónica, movieron a la audiencia de las Noches del Botánico por algo más de hora y media. Es una banda que está en la punta de lanza del nuevo rock, como los británicos de Yard Act o los neoyorquinos de Parquet Courts, y verlos en vivo en el momento de más poder es un privilegio importante.

Repasaron algunas de las canciones más potentes de su repertorio. Canciones como 'Punk Rock Loser', 'Uno II' y 'Ain´t No Thief' fueron especialmente potentes en la primera mitad del concierto. Si bien Murphy mantuvo la potencia de siempre, la sorpresa al verlos en el escenario es sobre todo su guitarrista, Linus Hillborg quien se sumó al grupo en 2021 tras la muerte de su miembro fundador, Benjamin Vallé. Los solos de guitarra complicados y rápidos acompañaban las canciones simples y potentes con algunos momentos como 'Troglodyte' o 'You N33d Me' permitiendo que le robara el protagonismo al vocalista de la banda.
GUITARRAS, POLÍTICA Y PALESTINA
Lo cierto es que las dos bandas apuntaron por señalar la caótica situación política de lo que va del Siglo XXI. Es cierto que desde Califato ¾ se mantuvo la lupa sobre la situación española, mientras que los suecos lanzaron una red mucho más amplia, pero de todos modos sirvieron para entender el sonido del punk del futuro.
Con la crisis de Palestina como un punto de protesta recurrente por ambos grupos, hubo un punto más que conectó a los suecos de Viagra Boys con los andaluces: Un recordatorio de que la rebeldía construida sobre guitarras ruidosas, unos pocos acordes, algo de rabia y la verdad son más que suficiente para construir una carrera musical potente.






