El embalse de Mediano: un pueblo sumergido en el Pirineo aragonés con una torre que emerge del agua

En la comarca del Sobrarbe, el embalse de Mediano esconde bajo sus aguas turquesa el antiguo pueblo y la torre de su iglesia del siglo XVI. Te contamos cuándo puedes ver las calles, cómo recorrerlo en kayak y por qué es una de las escapadas más mágicas de España.

Reconócelo, tú también has visto esa foto mil veces en Instagram: una torre de iglesia que sale del agua en medio de un lago turquesa rodeado de montañas. Pues no es Photoshop, es el embalse de Mediano, en Huesca. Un lugar que parece sacado de un cuento y que, te adelanto, merece la paliza de coche. Me refiero al embalse de Mediano, en la comarca del Sobrarbe, uno de esos rincones de España que te dejan con la boca abierta y el móvil lleno de fotos.

Construido a finales de los años sesenta para regular los ríos Cinca y Ara y generar electricidad, el pantano se tragó el antiguo pueblo de Mediano en 1969. Pero la torre de la iglesia de Mediano sigue en pie desde el siglo XVI, como un fantasma que se niega a desaparecer. Dependiendo del nivel del agua, se asoma más o menos, pero casi siempre está ahí, hipnótica, rodeada de montañas y un azul turquesa intenso.

El campanario que se niega a hundirse

Ese color tan llamativo no es casualidad: el polvo calcáreo que arrastran los ríos desde las cumbres tiñe el embalse de un tono que parece caribeño, pero en pleno Pirineo. Una estampa impresionante, sobre todo cuando el sol pega bajo. Y si hay suerte y el embalse está bajo, el pantano deja entrever las calles y casas del pueblo sumergido, e incluso se puede caminar entre los restos y entrar en la iglesia de la Asunción. Una experiencia rara, casi de otro mundo.

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Si quieres más contexto histórico, la entrada de Wikipedia del embalse de Mediano recoge muy bien cómo se gestó aquella inundación programada.

Qué hacer cuando el agua deja ver las calles

No es solo una postal para Instagram. Quienes buscan algo más que la foto pueden remar en kayak o paddle surf justo al lado de la torre, una sensación que te hace sentir dentro de una película. En verano también hay zonas habilitadas para el baño, aunque aquí no esperes arena fina: son pequeñas orillas entre rocas donde el agua fría te despeja en segundos.

Y para los que aman caminar, la subida al Mirador de Samitier es obligatoria: desde arriba abarcas el embalse entero, la torre solitaria y las sierras del Sobrarbe. Muy cerca, el pueblo medieval de Aínsa te espera con sus calles empedradas, soportales, y plazas que parecen de cuento. Un planazo para redondear la escapada.

Un viaje que te reconcilia con la España vaciada

Lo que hace especial al embalse de Mediano no es solo la estampa, sino la historia que esconde bajo el agua. Como otros pantanos españoles —pensemos en Sau, en Cataluña, o el de Riaño—, aquí el progreso también se cobró un pueblo. Y sin embargo, esa torre que emerge no es solo ruina; es un recordatorio de que la memoria y la naturaleza pueden convivir de una forma casi poética. Una lección para los que viajan con los ojos abiertos.

🧠 Para soltarlo en la cena

Torre del XVI en aguas turquesa guarda un pueblo bajo el pantano.