La organización de 'Gran Hermano', obligada a dar la cara tras las críticas

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La presente edición de 'Gran Hermano' ha estado marcada por la polémica desde su inicio. Desde un casting elegido por la audiencia hasta cambios de última hora en las dinámicas de juego, la organización del reality ha generado un descontento generalizado entre los seguidores del programa.

La controversia se ha intensificado con la introducción de un nuevo poder que otorga a los concursantes la posibilidad de "resucitar" a un expulsado, dejando a la audiencia con la sensación de que su voto ya no tiene el peso que debería. 

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¿Un cambio de estrategia para generar mayor emoción?

La organización de 'Gran Hermano' ha defendido  estas  decisiones  como  una  forma  de  generar  mayor  emoción  y  sorpresa  en  la  casa.  Sin  embargo,  la  audiencia  ha  mostrado  su  descontento  al  sentirse  ignorada  y  considerar  que  las  votaciones  del  público  ya  no  tienen  el  peso  que  deberían. 

La sensación generalizada  entre  los  seguidores  del  programa  es  que  la  organización  ha  perdido  la  confianza  del  público.  Los  cambios  de  última  hora  han  generado  una  sensación  de  falta  de  transparencia  y  de  que  la  organización  está  controlando  el  juego  para  favorecer  a  ciertos  concursantes  o  crear  situaciones  dramáticas  que  atraigan  la  atención  del  público.