Aunque Maduro se haya sentado con la directiva de Repsol, y aunque Inditex sigue operando la tienda Zara más grande de Latinoamérica en Caracas, y aunque Iberia siga operando sus 4 vuelos a la semana a la capital venezolana, la Asamblea Nacional Venezolana controlada por el chavismo y presidida por Jorge Rodríguez ha tomado la decisión de pedir a Maduro que rompa relaciones «Diplomáticas, consulares y comerciales» con España, y ha extendido la decisión a solicitar una abolición de la corona.
El vicepresidente de órgano parlamentario, Pedro Infante, ha clasificado al país como un refugio de «ladrones, asesinos y traidores a la patria» haciendo referencia a los políticos y ciudadanos opositores a la dictadura que han tenido que pedir refugio en España, siendo el más reciente de ellos el ganador de las elecciones del 28 de julio según las actas emitidas por las máquinas de votación del Consejo Nacional Electoral y recogidas por la oposición, Edmundo González Urrutia.
Como han informado desde Iberia a este medio, la aerolínea sigue operando de forma normal hasta el momento, a la espera de una reacción del Gobierno. Lo cierto es que Iberia es uno de los ejemplos de las empresas, tanto de España como de otros países que se acercaron a Venezuela, aprovechando la pequeña apertura económica que el régimen hizo tras sobrevivir a la crisis posterior a Guaidó, y sirvió para calmar los ánimos de una clase media que antes de este año era la que lideraba las protestas.

En cualquier caso no queda sino esperar. A pesar de que el discurso de Jorge Rodríguez sobre España es cada vez más radical, atacando ahora al Rey y no solo a Feijóo y al PP, el régimen que dirige Nicolás Maduro tiene motivos para mantener las relaciones con España, pues aunque hay alrededor de 500 millones de euros españoles en el país latino según datos de EFE hay alrededor de 1.428 millones de euros venezolanos invertidos en territorio ibérico.
IBERIA, TELEFÓNICA Y REPSOL CLAVES PARA VENEZUELA, Y SIGUEN OPERANDO
En cualquier caso de momento, como lo han confirmado fuentes de Iberia y Repsol, las empresas españolas en territorio venezolano no han hecho caso al anuncio de un posible quiebre de las relaciones comerciales entre los dos países. Es que la realidad es estas dos, junto a Telefónica, son claves para el día a día de la sociedad venezolana, sobre todo por qué tras el fraude electoral del pasado 28 de julio, los países que lo han denunciado, que incluye gobiernos de ideologías tan diferentes como el de Chile y Argentina, han sido expulsados diplomáticamente del país.
Esto se ha traducido no solo en el cierre de sus respectivas embajadas, sino en que se eliminen sus vuelos con destino a Venezuela. Esto hace que los vuelos de Iberia a España sean todavía más valiosos, pues son una de las pocas conexiones internacionales que todavía llegan al aeropuerto de Maiquetia cerca de Caracas. No son la única aerolínea que opera esta ruta, pero sí la más importante para España, con otras como Plus Ultra o Laser siendo empresas con inversión venezolana.
Las otras dos grandes empresas españolas con operaciones en el país latino tendrán que esperar por saber hasta donde llega la idea de una ruptura de relaciones comerciales. Telefónica, una de las tres grandes operadoras de telecomunicaciones en el país, y Repsol, pieza clave en la recuperación del mercado petrolero junto a la norteamericana Chevron, con ambas operando con licencias especiales para el sector, tienen argumentos para pedir que se les permita seguir operando localmente, pero para un régimen tan amarrado a su propia ideología los efectos en la economía venezolana cerrarlas pueden ser vistos como secundarios.
EL GOBIERNO VENEZOLANO SE AÍSLA Y SE ATRINCHERA
Lo cierto es que la estrategia del régimen de Maduro no es una novedad en cuanto a su forma de manejar este tipo de situaciones. Cuando se han visto arrinconados, como en las protestas de 2017 que defendían a la Asamblea Nacional para ese momento manejada por la oposición antes que sus principales partidos fuesen inhabilitados para evitar competencia dentro del gobierno, y lo mismo hicieron en 2019 cuando Guaidó fue reconocido como presidente interino por más de 100 países en el mundo, incluyendo a España.
Es que la decisión de cortar relaciones con Venezuela puede afectar a los al menos 396.189 personas nacidas en el país latino que actualmente residen en España, según datos de INE. Pero si el chavismo está dispuesto a encajar el golpe económico de perder las empresas españolas, no se preocupará demasiado por los venezolanos en territorio ibérico, ni los cerca de 8 millones que hay fuera de su país.
En cualquier caso, la decisión todavía puede cambiar. En el caso de que no sea así son muchas las empresas en la posición de Iberia, que siguen operando a la espera de un régimen cuyas decisiones son cada día más impredecibles.




