Los Pixies son una banda con una carrera extraña. El grupo formado en Boston en los años 80 nunca ha sido una banda de hits, ni favorita de las listas, pero han contado siempre con ese complicado título de «Banda de Culto». Es un grupo que además terminó adelantando el sonido sobre el que después construirían su carrera, una buena parte de las bandas de rock alternativo de los 90, con nombres como Nirvana o Smashing Pumpkins, mencionado a la banda como una de sus grandes influencias.
Por eso no debía sorprender el cartel de agotado que las Noches del Botánico colgaron desde principios de año para el concierto de ayer. El grupo sigue convocando una pequeña legión de fieles que han seguido presentándose en sus conciertos, no es casual que sigan siendo un nombre atractivo para los grandes festivales, y que el espacio estuviese lleno de camisas no solo de la banda, sino también de otros artistas que han señalado a los Pixies como influencia, era la oportunidad de ver en tarima al artista favorito de su artista favorito.
Con unos 37 grados a la sombra, el grupo tomó la tarima con 'Gouge Away' y 'Wave of Mutilation' dos canciones prototipo del sonido que después sería el grunge y se dedicaron a pasear por varios de sus clásicos. Sus composiciones precisamente brillan por la capacidad de mezclar sonidos melódicos con la distorsión y los gritos de su vocalista Black Francis. Esto les permitió un torneo dinámico, y se suma el buen recibimiento de temas como 'Cactus', quizás más conocida por la versión de David Bowie o 'The Happening'.
La rapidez del set, y la buena calidad del sonido, incluso apartaron rápido las dudas de quienes seguimos pensando que la banda está disminuida desde la partida de su bajista original, Kim Deal, que dejó la banda en 2013. Es una ausencia importante, después de todo es una de las artistas femeninas más importantes del rock alternativo, y su salida del grupo sigue siendo una cicatriz importante. En cualquier caso las heridas no fueron evidentes mientras la banda estuvo en la tarima del botánico.
LOS PIXIES Y SU GRAN COLECCIÓN DE HITS QUE NO SON HITS
A pesar de no ser éxitos comerciales en el término clásico de la expresión, no hay duda que tienen varios temas que han dejado una marca evidente en la cultura pop. 'All over the world' y 'The sad punk' sirvieron para hacer que el público de las gradas se pusiera de pie y una reversión en clave surf rock de 'Wave of Mutilation', así como la mutilación del español del clásico 'Isla de Encanta' sirvieron para acercarse a un pogo. El grupo ya no puede generar la energía que generó Queens of the Stone Age en la misma tarima, pero es innegable que sigue teniendo un buen control de su audiencia.

El momento más evidente que demostró este control fue su interpretación de 'Where is my mind'. La canción, elevada al olimpo de la cultura pop por su aparición en el cierre de la mítica 'El club de la lucha' de David Fincher, es un himno de la generación X y fue, con diferencia, la más coreada de la noche. No es casual que el grupo dejara el tema hasta casi el final de su set, y supiesen que enganchará al público para el último tramo del concierto.
Lo cierto es que es evidente que fue una oportunidad algo especial de ver en tarima a una pieza clave de la evolución del rock. Aunque no tengan la colección de canciones más fácil de reconocer, es imposible no sorprenderse por la presencia y la potencia que todavía tienen en la tarima.
NOCHES DEL BOTÁNICO ESTÁ POR DESPEDIRSE
En cualquier caso, es uno de los últimos grandes conciertos que tienen las Noches del Botánico este año. Una vez más cierran su año con uno de los mejores festivales de Madrid, y su mezcla de grandes nombres, artistas nuevos y nombres de culto sigue haciéndola atractiva. Queda un año, pero es imposible no volver a pensar en la lista de artistas del año que viene, sobre todo porque siguen creciendo sin haber regalado su identidad.




