5 aspectos que llevan a Iberia a retrasar sus vuelos

Es innegable que al recurrir a ciertas aerolíneas se asume un mayor riesgo de acabar sufriendo el retraso de un vuelo, con todo lo negativo que ello acarrea. No es el caso de Iberia, ya que es conocida por ser una de las compañías más puntuales. Sin embargo, esto no evita que de vez en cuando se produzca un escenario que es sinónimo de quebraderos de cabeza para los pasajeros.

Por desgracia, hay ciertos aspectos que escapan del control de una de las aerolíneas de mayor importancia en Europa e incluso a nivel mundial. Algunos de ellos forman parte de la siguiente lista en la que abordaremos las cinco razones que derivan en que Iberia se vea obligada a retrasar un bajo porcentaje de todos los vuelos que lleva a cabo.

Roturas de piezas

Indiscutiblemente, el mantenimiento que lleva a cabo Iberia es uno de los mejores, más meticulosos y exigentes de los que realizan las aerolíneas en nuestro país. Esto se traduce en que sea menos probable que los aviones experimenten problemas. Aun así, tarde o temprano puede acabar produciéndose alguna adversidad.

Una de las más habituales se resume en que una pieza se rompa. Incluso si no afecta a la seguridad del avión, debe ser reparada, por lo que el retraso de unas cuantas horas está asegurado.

La última experiencia vivida fue la del IB-3859, un vuelo cuya salida estaba prevista desde las Canarias el 10 de diciembre del pasado año a las 7 de la mañana. Sin embargo, el avión no despegó de las islas hasta haber transcurrido muchas horas. ¿El motivo? Una avería que exigía un recambio en concreto, el cual tardó bastante en llegar al territorio isleño.

Desde el primer momento, la compañía aérea se mostró comprensiva con los más de doscientos pasajeros afectados. A pesar de la ayuda recibida y de los vales que permitieron a los usuarios ingerir productos alimenticios y bebidas en las instalaciones aeroportuarias, muchos de ellos decidieron reclamar retraso de iberia.

Malas condiciones meteorológicas

Hablando de reclamaciones, hay que decir que no siempre la aerolínea en cuestión está obligada por ley a compensar a sus pasajeros. Si se trata de una causa de fuerza mayor, la compañía podría considerarse igualmente afectada, alegando que el retraso es ajeno a ella. Un claro ejemplo es el de las condiciones meteorológicas que dificultan el despegue, el aterrizaje e incluso la simple navegación aérea.

Si bien es cierto que los retrasos por roturas de piezas siempre han registrado las mismas cifras, no podemos decir lo mismo de aquellos que se producen tras una condición que imposibilita al piloto realizar de manera segura sus funciones: niebla, lluvia torrencial, viento, etcétera. Lamentablemente, el cambio climático afecta generando cada dos por tres situaciones inesperadas como las que acabamos de describir, por lo que a lo largo del año son numerosos los vuelos de Iberia que terminan retrasándose.

Problemas de seguridad

Cuando las cabinas telefónicas estaban en muchas calles de España, era habitual que los servicios de emergencias tuvieran que lidiar cada dos por tres con bromas que tenían más bien poca gracia. Desafortunadamente, la desaparición de estos elementos tecnológicos no ha dado pie a acabar por completo con esta actitud que no solo es propia de niños y adolescentes.

Algunos individuos van más allá y no se limitan a llamar a servicios de emergencias como el 112, sino que se comunican con la policía o incluso el aeropuerto para avisar de que hay algún tipo de explosivo en un avión en concreto. En la práctica totalidad de casos se trata de una broma o de alguien que pretende sembrar el caos sin pasar a mayores, pero por motivos protocolarios de seguridad del pasaje, hay que revisar a fondo el vehículo aéreo en cuestión.

Contratiempos relacionados con las infraestructuras

AENA hace todo lo posible por mantener sus aeropuertos en un estado óptimo. Aun así, es imposible cerciorarse de que el cien por cien de acciones tendrán lugar sin que surja ni un solo problema.

Iberia no se libra de los falsos avisos que hemos descrito antes y tampoco de las adversidades que, de una u otra manera, guardan relación con las infraestructuras. Una de las habituales consiste en que el avión no pueda repostar, por lo que el despegue sería inviable y el vuelo acabaría retrasándose.

Huelgas

Terminamos con el quinto aspecto más habitual: las huelgas. Iberia está más que acostumbrada a este tipo de escenarios. De hecho, a principios de 2024 tuvo que hacer frente a la interrupción del servicio de handling, lo cual generó no solo retrasos, sino también multitud de cancelaciones. ¿Sabías que algunos vuelos despegaron sin las maletas de sus pasajeros?

Iberia no es la compañía con un mayor porcentaje de retrasos, pero las razones que hemos descrito en este artículo provocan alguna que otra demora que afecta a pasajeros de España y del resto del mundo.