La infanta Elena vuelve al trabajo después de la boda de Almeida y Teresa Urquijo. ¿Cómo se lo pasaron?

Imagen de unidad absoluta y felicidad la que este sábado dio el Rey Juan Carlos con sus hijas las infantas Elena y Cristina y sus nietos Froilán, Victoria Federica y Juan Urdangarín en la boda de José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo y Moreno.

Pletórico por encontrarse de nuevo en España, el Emérito posaba con la mejor de sus sonrisas acompañado por su familia a las puertas de la iglesia de los Jesuitas en Madrid, donde la pareja se dio el ‘sí quiero’. Una ceremonia a la que prefirió no asistir la Reina Sofía, que se reencontró con su marido en la celebración que tuvo lugar en la finca del ‘Canto de la Cruz’, propiedad de la familia de la novia.

Y aunque la discreción ha sido la tónica dominante en el gran día de Almeida y su flamante esposa, sí han trascendido algunos detalles de la fiesta, como el castizo chotis que bailaron los recién casados para abrir el baile nupcial, la ovación que se llevó el Rey Juan Carlos o lo relajado que se mostró durante toda la velada con la Emérita, a la que se vio bailar de lo más animada antes de abandonar el convite.

Un reencuentro familiar muy especial tras el que la infanta Elena ha retomado su trabajo. A pesar de que su padre y su hijo Froilán continúan en España -ya que este lunes asistirán al funeral en memoria de Fernando Gómez-Acebo- la hermana de Felipe VI no ha descuidado sus compromisos profesionales, aunque esquiva como de costumbre ha llegado a la Fundación Mapfre sin revelar ningún detalle de la boda.