La dermatología ha dado un salto de gigante gracias a la incorporación de un sinfín de herramientas tecnológicas que permiten mejorar la precisión diagnóstica y terapéutica, además de facilitar enormemente la labor de los médicos especializados en afecciones cutáneas.
De este tema hemos hablado con uno de los mejores dermatologos barcelona, quien, por sus convicciones personales, ha preferido no cobrarse el tiempo que nos ha dedicado en forma de mención profesional.
Nuevas tecnologías dermatológicas para el diagnóstico
Comenzamos describiendo algunas técnicas y herramientas de diagnóstico que ya son de uso común en muchos hospitales y centros dermatológicos:
Dermatoscopia digital
Aunque basada en la dermatoscopia convencional (la observación de la piel con una lente de aumento y una fuente de luz polarizada o no polarizada), la dermatoscopia digital permite procesar electrónicamente las imágenes y compararlas con otras obtenidas en análisis anteriores y posteriores.
De esta forma, se detectan incluso los cambios sospechosos más mínimos, que no serían en absoluto apreciables mediante una simple comparación visual fotográfica.
La dermatoscopia digital aumenta la precisión y la especificidad del diagnóstico clínico, y es de especial ayuda para valorar si el diagnóstico requiere o no de una biopsia.
Se utiliza principalmente para el diagnóstico de lesiones pigmentadas, como el nevus y el melanoma, pero también para otras lesiones cutáneas de origen tumoral, autoinmune e infeccioso.
Ecografía cutánea
Es una técnica que utiliza ondas de ultrasonido para obtener imágenes de la piel y del tejido subcutáneo. Se emplea para evaluar el grosor, la morfología, la vascularización y la elasticidad de la piel, así como para detectar alteraciones en las glándulas, los folículos, los nervios y los vasos sanguíneos del tejido cutáneo.
La ecografía cutánea es útil para el diagnóstico de afecciones de muy distinta naturaleza, como tumores, quistes, abscesos, lipomas, calcinosis, fibromatosis, celulitis y edemas.
Microscopía confocal
Esta tecnología permite obtener imágenes en vivo de la piel a nivel celular, con una resolución similar a la de la histología.
Se basa en la emisión de un haz de luz láser que se refleja en las diferentes capas de la piel, generando una imagen bidimensional o tridimensional.
La microscopía confocal se aplica para el diagnóstico de lesiones pigmentadas, queratósicas, inflamatorias, infecciosas y neoplásicas, así como para el seguimiento de la respuesta terapéutica.
Tomografía de coherencia óptica
Se emplea para obtener imágenes transversales de la piel, con una resolución inferior a la de la microscopía confocal pero superior a la de la ecografía cutánea.
Es útil en el diagnóstico de las lesiones provocadas por queratosis actínicas, carcinomas basocelulares, carcinomas escamocelulares, melanomas y nevus, así como para el estudio de la morfología y el estado de la barrera cutánea del paciente.
Las cuatro técnicas diagnósticas comentadas tienen las siguientes características comunes: no son invasivas, se efectúan de forma relativamente rápida y son complementarias entre sí.
Sistemas y equipos que evalúan o mejoran la eficacia de los tratamientos dermatológicos
En los últimos años, en las clínicas y áreas de dermatología hospitalaria también se está generalizando el uso de aplicaciones y equipamientos que mejoran la evolución y la calidad de vida de los pacientes sometidos a tratamiento dermatológico. Algunos de esos avances tecnológicos son:
Los sistemas IA (inteligencia artificial)
Aunque la IA aplicada a la dermatología también es de gran utilidad diagnóstica, en la actualidad ya se emplea para el seguimiento de la evolución de los tratamientos de patologías dermatológicas.
Un buen ejemplo es la aplicación Legit.Health, capaz de detectar más de doscientas afecciones cutáneas diferentes, a partir de las fotografías realizadas por el paciente con su dispositivo móvil.
En función de la previsión diagnóstica efectuada por la aplicación, el paciente es derivado a atención primaria o al especialista en dermatología. Una vez que el paciente está a tratamiento, el sistema le envía alertas para que realice fotografías periódicas de la evolución de las lesiones.
Si la aplicación inteligente considera que la respuesta al tratamiento no es la más adecuada, la plataforma puede enviar un aviso al dermatólogo para que reevalúe al paciente y/o modifique el tratamiento.
El láser fraccional
El láser fraccional es un dispositivo que emite pulsos de luz de alta intensidad, cuya finalidad es provocar microlesiones en la piel, estimulando la regeneración del tejido y la producción de colágeno y elastina.
El láser fraccional se utiliza para la eliminación de cicatrices, estrías, manchas y arrugas, así como para mejorar la textura y el tono de la piel. Su gran ventaja es que es un dispositivo menos invasivo y con menores efectos secundarios que el tradicional láser ablativo.
La terapia fotodinámica (TFD)
La TFD es un procedimiento que combina la aplicación de una sustancia fotosensible sobre la piel y su exposición a una fuente de luz específica que activa la sustancia, lo que resulta en la destrucción de las células dérmicas defectuosas o dañadas.
La TFD se emplea para el tratamiento de lesiones precancerosas, cánceres de piel tipo “no melanoma”, verrugas, acné, rosácea y queratosis actínica.
Se trata de una terapia selectiva, es decir, que solo afecta a las células diana, preservando los tejidos cutáneos circundantes que están sanos.




