El nivel de participación de las mujeres en la Iglesia siempre ha sido objeto de debate. Por una parte, los fieles más conservadores y tradicionales, se apegan a las escrituras para mantener el status quo en lo que respecta a la manera en la que se maneja la fe y participación de los feligreses, mientras que un ala que apoya la inclusión, apuesta por una Iglesia más abierta para toda la sociedad.
El Papa Francisco ha tomado una decisión que profundiza aún más la separación entre dos modelos de Iglesia, y, aunque por el momento el cambio más significativo se ha dado a notar con la inclusión del voto de mujeres y laicos, lo cierto es que los cimientos sobre los que se ha fundado la religión católica, están sufriendo importantes cambios.
1El voto en la Iglesia, hasta ahora dominado por los hombres
Todas las decisiones históricas que se han tomado en la Iglesia han sido tomadas por la jerarquía eclesiástica, encabezada por el Papa y los obispos. Estas decisiones se basan en la doctrina y enseñanzas de la Iglesia, así como en la interpretación de las Sagradas Escrituras y la tradición católica.
Con la estructura jerárquica que se mantiene hasta en fechas actuales, solo los hombres pueden ser ordenados como sacerdotes y obispos, lo que significa que solo los hombres pueden participar en la toma de decisiones más altas de la Iglesia, como la elección del Papa o la promulgación de doctrinas y enseñanzas.
Es precisamente en este sentido en el que ha comenzado un fuerte movimiento que, para los más conservadores, mueve los cimientos de la Iglesia, pues, además de aceptarse ahora el voto de las mujeres, los laicos también tendrán una participación de mayor alcance, lo que representa un hecho histórico para quienes profesan la religión católica.
